2 de junio de 2010

Oro Falso: No Todo lo que Brilla es Oro


Por Bertha García Vasconcelos

Piensas en uno de tus colegas y vienen a tu mente dos palabras: Oro falso. Comprendes que no es mejor a ninguno de tus colegas, sin embargo, reconoces que se ha posicionado bien, tal como una marca logra colocarse en el entramado de competencia de marcas para colocarse en el mercado dentro de la cultura actual de consumismo.
El oro falso es tan común como el oro verdadero, y las personas a menudo fallan en distinguir uno de otro. Para identificar a las personas auténticas de las farsantes, es necesario ser objetivo, y tratar de ver a través de su aparente brillo para no caer en la trampa de un bien organizado parapeto. Usualmente, estas personas cuentan con un cónyuge, pariente o amistad cercana que los patrocina o facilita su inclusión en una posición que se han fabricado con base en el engaño a los sentidos o inflar talentos y expertise muy similares a los demás de su clase.
Algunos coaches animan a sus clientes a saber vender su imagen convirtiendo relaciones naturalmente inocentes en mercantilistas. Esas personas entonces aprenden a ver a los demás seres humanos como fuente de ingreso, buenos "contactos" y no como a personas con quienes simplemente podrían establecer vínculos interpersonales que pueden o no derivar en futuro negocio o alianza. A partir de entonces, las personas que no parecen ser buenos contactos son desechados como papel usado. Creo que todos hemos sido testigos de profesionales que se pasan vendiendo sus productos y servicios en todas las reuniones que asisten. Y eso no está mal, el problema es que a mediano plazo estas personas serán reconocidas como tal e irán perdiendo amistades por su actitud mercantilista. Por otro lado, prevalece el decline de valor espirituales que nos han llevado a la civilización al caos y decadencia actuales, mientras una fuerza emerge con el afán de recuperar el sentido humanitario y altruista en las relaciones dentro de nuestras desgastadas sociedades.
Pareciera que ahora todo se reduce a relaciones comerciales, que terminan en traición, estafa o interés malsano; la amistad basada en valores comunes, cariño y respeto se convierte en anticuado, pasado de moda o cursi. Lo peor de todo es que estas personas utilitaristas no se dan cuenta de ello y olvidan que para recibir hay que dar.
El problema del mercantilismo radica en la elección del contexto inadecuado para venderse o vender los servicios que representa, ya que los entornos meramente sociales no corresponden a un ambiente comercial propicio como los son los eventos de networking organizados expresamente para tal propósito. Puede llegar a ser desastroso para el que se embarca en la venta cuando una o dos personas, peor aún, el anfitrión, se dan cuenta de lo inapropiado de la conducta para que pierda reputación y la lealtad. No se le volverá a invitar a esa casa.
El "robo" de contactos de tus correos electrónicos (que no envías con copia oculta) o el aprovechar los foros de otras personas se ha convertido en práctica común de oportunistas sin escrúpulos. La proliferación de cursos de Marketing Personal está provocando que personas antes candorosas, pierdan su naturalidad y se conviertan en voraces vendedores de sus servicios. Promoverse es necesario cuando el contexto es el adecuado. Caer en la trampa del oro falso equivale a perder la objetividad y el "ojo clínico."
La próxima vez que conozcas a alguien o veas a una amistad cayendo en este tipo de conductas, recuerda que más temprano que tarde, la verás literalmente caer. El oro falso no puede mantener su estatus ni su lugar por mucho tiempo. Algún día, una persona, además de ti, se dará cuenta.
Lecturas recomendadas:
El Arte de Amar. Erich Fromm.

2 comentarios:

Plácido Andrés dijo...

No midas tu riqueza por el dinero que tienes,
mide tu riqueza por aquellas cosas que no cambiarías por dinero.
Recuerda que con alas de oro no se puede volar...

Plácido.

B Garcia dijo...

Sabio pensamiento.