30 de diciembre de 2020

ADIOS AL 2020 Y BIENVENIDA AL AÑO NUEVO

 

Por Bertha Vasconcelos

www.berthavasconcelos.com

 



Este año ha sido uno lleno de retos inimaginables, cambios drásticos, temor extremo, restricciones inauditas, noticias contradictorias. Confusión y caos que han puesto a prueba aun a la persona más resiliente y espiritual.

A principios de año, muchos de nosotros ya nos encontrábamos en procesos importantes de duelo, cambio, crecimiento o transición. De pronto, la historia de la humanidad dio un giro inesperado y dramático. El mundo se detuvo para gran parte de las personas que pensaron que nos enfrentábamos a la aniquilación total de la humanidad sobre el planeta Tierra. Pero nada estaba más lejos de la verdad. Aquí continuamos.

Los gobiernos implementaron medidas sanitarias de prevención, llegando al extremo de cerrar comercios y negocios. Nos encerraron. La ciudad parecía un pueblo fantasma. Se podían ver las calles vacías, con los hoteles, centros comerciales, bancos, tiendas cerradas, resguardadas por vigilantes. Espacios empezaron a verse abandonados, sucios, sombríos. Mientras afuera de los hospitales públicos se abarrotaban los familiares en espera de noticias de sus seres queridos.  Escenas que solo habíamos visto en películas.  

Nos choqueó, traumatizó, atemorizó. Las personas no se dan cuenta de los traumas que sufren porque es un mecanismo de protección para no desestructurarse. Nunca vi tanto miedo en las personas. Se desarrollaron adicciones, así como síntomas de paranoia, ansiedad y depresión. Parejas con problemas finalmente decidieron poner fin a sus relaciones tormentosas. El cautiverio para los niños y adolescentes representó una situación atípica que les impidió continuar desarrollando habilidades sociales con sus amigos de manera personal, mientras la adicción a los juegos en los celulares se incrementó.



Sirve tomarse un tiempo a solas para reflexionar a profundidad sobre las grandes lecciones que este año nos dejó. Se me ocurren algunas como ejemplos: 

  • Aprendimos a ser resilientes, a levantarnos una y otra vez.
  • Desarrollamos la capacidad y humildad para adaptarnos a los cambios y exploramos nuevas maneras de buscar nuestra felicidad.
  • Aceptamos la decisión de la “distancia sana” de nuestros amigos.
  • Aprendimos a posponer la gratificación inmediata a nuestros deseos.
  • Valoramos más nuestra salud y todo lo que tenemos.
  • Apreciamos mejor el valor del dinero y nuestro esfuerzo honesto para conseguirlo.
  • Nos dimos cuenta de las personas que realmente nos aman y estiman.  
  • Nos tragamos el ego para pedir ayuda cuando la necesitamos o si alguien más la necesita.
  • Reconocimos con humildad nuestras áreas de oportunidad para trabajar a partir de ahora mismo.
  • Asimilamos las malas noticias del exterior y de nuestro mundo cercano.
  • Repasamos nuestra vida, nuestras acciones y forma de relacionarnos con los demás.
  • Perdonamos a los que nos han hecho daño, aunque nunca volvamos a verlos
  • Nos conocimos mejor y a los demás, con virtudes y sombra para aceptar nuestra naturaleza humana y dejar de juzgar.  
  • Aprendimos a tolerar mejor la frustración con nuestros seres queridos y en nuestros empleos. Y si no, nos cambiamos de trabajo.
  • Dijimos adiós y gracias a los negocios que acompañaron nuestra vida durante tantos años, porque cerraron sus puertas para no abrirlas más.
  • Adoptamos nuevos hábitos de autocuidado.
  • Encontramos con alegría a personas que vibran igual que nosotros.
  • Enfrentamos el miedo a nuestra propia muerte.
  • Retomamos actividades que nos causan verdadero placer y satisfacción.
  • Tuvimos mejor enfoque o reenfocamos nuestras actividades profesionales.
  • Nos surgieron nuevas ideas y proyectos para realizar el año próximo aprovechando los recursos de la tecnología que surgieron.
  • Sanamos y cerramos temas pendientes.
  • Aportamos dinero, tiempo y/o ayuda al necesitado.
  • Perdimos el miedo a nuestras emociones para reconocerlas como parte del ser HUMANO.
  • Compartimos y valoramos los bellos momentos con los seres amados.
  • Aprendimos que la vida no lleva prisa y que el estrés autocausado nos puede enfermar.
  • Aprendimos a poner límites y responsabilizarnos únicamente por nosotros mismos.
  • Aprendimos compasión y empatía, a pensar en los demás y dejar de ser indiferentes.

 

Me encantaría que hagas tu propia lista y la pegues en el espejo, pared o puerta frente a ti para que recuerdes lo que aprendiste este año de tanto crecimiento.

Te deseo sinceramente un cierre de año en paz y amor con tus seres más queridos, en físico y en espíritu. Que los retos del 2020 se hayan convertido en lecciones permanentes para que seas una mejor persona y trasciendas realizando tu Ser y ayudes a tu prójimo en lo que puedas. Y que el 2021 te colme de dones y capacidades para tener un proyecto de vida de trascendencia para un mundo que te necesita cada día más.

 


Artículos relacionados:

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26 de octubre de 2020

EL CAMBIO REQUERIDO PRIMERO ES INTERNO

Por Bertha Vasconcelos
www.berthavasconcelos.com




Todas las personas desean gozar de bienestar y en ocasiones renovar su vida, sin embargo, para poder disfrutar de ello es imprescindible cambiar algo de nosotros mismos en lugar de esperar que los demás o las cosas externas cambien. Además, es necesario vaciarse de lo inútil e inservible para poder recibir lo nuevo. Por ejemplo, podríamos desechar nuestro apego a lo material, al dinero y al pesimismo, así como nuestra intolerancia hacia los demás o el aceptar maltrato de cualquier tipo. Significa soltar el afán compulsivo de ser perfeccionistas con el que continuamente nos torturamos a nosotros mismos y ofendemos a los demás. O, tal vez deshacernos de los viejos resentimientos que nos corroen y de los amargos recuerdos que nos atan a un pasado tortuoso. De nada nos sirve ya la compulsión de controlar, es decir, desear cambiar a los demás, esperar que sean diferentes y que se comporten o nos traten como nosotros deseamos. Quizá podamos desprendernos del egoísmo, de la frialdad o la amargura. Es imposible siquiera el imaginar vivir cosas nuevas si nos negamos a eliminar lo que resulta obsoleto. No podemos seguir siendo los mismos y vivir la vida de la misma manera si deseamos una vida diferente; persistir en esa idea nos impedirá alcanzar la anhelada realidad.  

Si reconocemos que todas las personas poseen sabiduría, que tienen derecho a equivocarse por que son tan humanos como nosotros mismos, comenzamos a aceptar que su verdad también es válida y expulsamos la soberbia de sentirnos mejor que los otros o creer saber lo que es mejor para ellos. Si lo analizamos bien, nadie es mejor que otro, por que todos estamos aquí para aprender diferentes cosas, por eso tu vida y la forma de vivirla es distinta a la de todos los demás seres humanos. Cada uno de nosotros vino a vivir una experiencia única y propia, por eso no podemos juzgar ni criticar a nadie por que no conocemos su historia personal (aunque arrogantemente pensemos que si).

Si logramos cambiar cómo vemos y qué vemos en el mundo y en las personas que nos rodean, nuestra realidad cambiaría. Así que, si elegimos describir al mundo, a nuestra pareja o a nuestros padres en términos más positivos, creamos nuestra realidad más acorde a lo que elegimos ver. Los seres humanos buscamos darle sentido a nuestras vidas a través de las historias culturales que hemos escuchado o las historias  que nos contamos a nosotros mismos. Nuestras propias experiencias cobran sentido cuando tejemos una historia que nos permita llegar a una congruencia de nosotros mismos y del mundo en el que vivimos. Recordemos que el contexto cultural y social donde crecimos o vivimos moldea nuestra forma de pensar. Tom Andersen escribió: “Cada evento recordado es una historia, ya sea personal, contada o escuchada. Nos decimos historias de la vida, y vivimos de acuerdo a esas historias… así es la vida humana.”

También valdría la pena buscar las creencias irracionales que crean y mantienen nuestros problemas o nuestras conductas problemáticas, así como el cuestionarnos de dónde vienen y qué procesos sociales o culturales entraron en juego para tener precisamente esas creencias y no otras. Según Albert Ellis, las creencias irracionales se originan cuando nuestros deseos y preferencias se intensifican al grado de convertirse en demandas o exigencias, es decir, que en lugar de desear algo, pensamos que debemos tenerlo. Nuestras creencias producen pensamientos, que a su vez derivan en emociones, positivas o negativas. Cuando cambiamos nuestros pensamientos o las interpretaciones  que damos a las cosas, iniciamos el proceso de cambio. Por ejemplo, si una persona que amamos olvida nuestro cumpleaños, no es el olvido en sí mismo sino las creencias que tenemos acerca de ese olvido lo que nos hace sentir enojados o deprimidos. Para que una experiencia deje de repetirse una y otra vez, es necesario cambiar el significado o la interpretación que hacemos de la misma. En alguna ocasión escuché una frase que me pareció muy atinada: “Yo cambio y todo cambia.” Es tiempo de que soltemos la necedad que lo demás es lo que debe cambiar para que seamos felices.  

Es necesario transformar las relaciones que nos lanzan a revivir una y otra vez los viejos patrones de conducta, como decir si cuando deseamos decir no, o aceptar versiones de otros que aniquilan al verdadero ser junto con sus talentos. Tenemos el poder de crear la vida que deseamos en nuestras manos. Recuperemos nuestra autoeficacia, entendida como la capacidad de ejercer control sobre nuestros pensamientos, sentimientos y acciones, para aprender de los demás, para planear estrategias, para regular nuestro comportamiento y ser partícipes de la autorreflexión. La autoeficacia permite que cambiemos nuestra conducta.   


A fin de crear una nueva realidad, necesitamos cambiar la historia que nos hemos contado y la que nos hemos creído de nosotros mismos, de los demás y de la vida. La verdad no existe independientemente de la mente humana, y aunque el mundo está ahí, lo que construye nuestra realidad son todas aquellas descripciones e interpretaciones que hacemos los seres humanos de nuestro mundo, las cuales emergen continuamente de nuestras interacciones con otras personas. Es así como podremos moldear y cambiar la sociedad a la cual pertenecemos.

Para aprovechar las oportunidades, es indispensable cambiar nuestra percepción de los demás y de nosotros mismos. Para terminar, les dejo unas preguntas para reflexionar en aquellos momentos durante los cuales sueñan y establecen sus objetivos: ¿Me veo como un ser talentoso y capaz? ¿Reconozco que tengo el poder de cambiar mi vida sin desear cambiar a los demás? ¿Soy capaz de ver el potencial y talentos de los demás, sin disminuirlos? ¿Qué necesito cambiar en mi mismo? ¿Puedo ser más tolerante, paciente o respetuoso con los demás? ¿Estoy listo para cambiar mi realidad y mi mundo? ¿Comprendo que para que mi realidad cambie necesito cambiar yo primero? ¿He perdonado a todos y a mi mismo? ¿Me amo y amo a los seres humanos, aunque ellos no me amen?

¡Te deseo que te atrevas a crear la vida que deseas y mereces gozar!

9 de octubre de 2020

LA DIFICIL RELACION CON LOS PADRES


Introducción:

Hablaré de un tema difícil y riesgoso de tratar, sin embargo, es recurrente y muy común. No intento ofender a nadie ni generar conflictos familiares, sino el favorecer una relación sana y amorosa con tus padres (o al menos sanar la imagen que tienes de ellos) que te libere del autosabotaje. Los problemas en las familias son complejos y la relación padres e hijos lo es también. Los niños se forman una imagen propia de sus padres que puede diferir o no de las de sus hermanos, y por supuesto, de la que pueda tener otra persona que los conozca. Recordemos que la realidad es una pero cada persona la interpretamos diferente. Cada uno de nosotros eligió formarse una cierta imagen de sus padres, independientemente de las circunstancias circundantes. El grave problema sería no enfrentar los conflictos y perpetuar una relación poco sana con los padres. Lo más triste es que tu progreso puede detenerse si hay sentimientos de culpabilidad porque te llevarán a autosabotear tus mejores intenciones para lograr tus metas. La intención de este artículo es ayudar a las personas a encontrar estrategias de afrontamiento que les funcionen, idealmente que las inspiren a mejorar la relación con sus padres porque será menos probable que te sabotees. Padres rígidos o demandantes hubo, hay y los habrá. Para nuestros padres fue lo mismo y nos toca a todos aprender a amarnos sin condiciones y así a los demás. La realidad es que la mayoría de los padres dieron lo que aprendieron y lo mejor que pudieron, es decir, dan lo que ellos mismos recibieron de sus padres, un poco mejorado. Y tú darás lo mismo que recibiste de tus padres. Por ello, el trabajo interior y la sanación de heridas emocionales permitirán que te conozcas y te responsabilices de tus pensamientos y emociones para ser más consciente, tanto de tus decisiones como de tus acciones. Necesitamos como individuos dentro de una sociedad y un país, dejar de ser víctimas y tomar las riendas de nuestra vida. Si queremos cambiar al mundo, primero necesitamos cambiar cada uno.

Si eres padre o madre, al final de la introducción hablaré un poco de tu rol como tal. Mientras tanto, ubícate aquí como hijo adulto para que no generes un síndrome reparatorio y cometas con tus hijos errores tan graves o peores que los que tus padres cometieron contigo.

NOTA DE PRECAUCIÓN: Si este artículo provoca profundo dolor emocional o toca ciertas fibras en ti es buena noticia, recurre a un psicólogo porque sucede que estás listo para resolver este tema en tu vida.


La Relación con los Padres

Por Bertha Vasconcelos

¿Tus padres fueron o son impredecibles? ¿En momentos fueron alegres y amorosos, y en otros, sarcásticos e hirientes, agresivos o cortantes? Una madre exigente o un padre demandante, cuando te descalifican o buscan culpabilizarte, son igualmente agobiantes. Es la madre que se enojaba cuando traías malas calificaciones, o la madre que si derramabas tu leche o no querías comer el brócoli, se sobresaltaba. Es la madre malhumorada, la que te ignoraba, la manipuladora, que te golpeaba o la que alzaba la voz y gritaba con frecuencia para reprenderte. O es el padre que humillaba y usaba la ironía cuando se estresaba, el poco tolerante, golpeador o intimidante, que inclusive pudo llegar a convertirse en la representación del mal ante los ojos de un niño sensible y vulnerable causándole un gran temor.

Cometías un error y tus padres se enojaban. No cumplías con sus expectativas y fruncían el ceño o cambiaban su actitud hacia ti. Si no hacías tal o cual cosa percibías, y aun percibes, su desaprobación en el tono de voz o sus comentarios mordaces. Si necesitabas algo, te daba pena pedirlo, y ya que lo pedías te pasaban por el “cuchillo.” Se molestaban porque no eras como ellos querían que fueras (y después sentían culpa). Ante su falta de aceptación te empequeñecías, y te tornaste en buscador constante de su aprobación. Hoy, en tu adultez sigues sintiéndote un niño ante las exigencias y demandas de tus padres. Si ahora son mayores te demandan compañía o que los acompañes al médico. O tal vez se cobran si te hacen un favor (y después sienten culpa). Las cosas deben ser como ellos quieren. Se te hace difícil decir no porque sientes culpa. Algunos hijos optan por irse a vivir lejos, y si se puede, lo más lejos que puedan. Pero eso no remedia el problema. A corto plazo disminuye su ansiedad pero a largo plazo se formará tal alud, que tarde o temprano, el conflicto regresará como búmeran para ser resuelto. Es decir, enfrentar racionalmente las situaciones conflictivas es más apropiado que evadirlas y huir o pelear y gritar.

Por otro lado, la madre frustrada en su relación matrimonial sustituye al esposo con sus hijos, y dependerá de ellos emocional y/o económicamente. Llenará sus carencias con sus hijos. Es la madre que hizo a sus hijos “obedientes” aunque rebasen los 40, por lo que al convertirse en adultos no aprendieron a identificar sus propias necesidades y se pasan la vida satisfaciendo primero a los demás. Hacer lo contrario a lo que ella desea, es difícil. Muchas madres son “controladoras” porque se acostumbraron a decirles a sus hijos qué hacer y cómo hacerlo. Esta conducta se prolonga en edad adulta y puede llegar a ser muy molesta para los hijos adultos, casados o no. De ahí surgen fricciones difíciles de resolver. Las madres pueden aprender a respetar las decisiones de sus hijos si se esfuerzan un poco con ayuda de sus hijos adultos cuya reacción les hará ver que están violando sus límites.

La relación con uno o ambos padres puede ser muy desgastante y paraliza si no te sientes merecedor, entonces te autocastigas. De aquí provienen los patrones de autosabotaje porque no puedes satisfacer las demandas de tus padres que ya hiciste propias. Muchos padres fácilmente invalidan tus sentimientos o descalifican tus opiniones, haciéndote sentir inapropiado, como si algo en ti estuviese “mal.” Hay padres con exigencias tan altas que aunque el hijo se pasara la vida cumpliendo todas sus expectativas, nunca sería suficiente para ellos.

A continuación daré algunos tips para comenzar a liberarse de la culpa y el autosabotaje, manejarse asertivamente con los padres y lograr objetivos, pero antes una nota para los padres de niños y adolescentes.

A los padres de niños y adolescentes:

Ten cuidado con dar el “pendulazo”. Los padres actuales están cayendo en el error de ser débiles porque se sienten temerosos de traumatizar a sus hijos por lo que no imponen consecuencias y consienten a sus hijos exageradamente, al grado de convertirlos en verdaderos tiranos. No les permiten desarrollar su tolerancia a la frustración y así los niños demandan todo lo que quieren sin medida y cuanto antes. No saben esperar sin llorar o hacer terribles berrinches. La premisa de los padres jóvenes es: “No quiero cometer los errores que mis padres cometieron conmigo.” Pero, seguro cometerán otros como la sobreprotección que es considerada un tipo de abuso, tanto como gritarles o golpearlos. Es preciso reflexionar en cómo están educando a sus hijos y se informen mejor.

Continúa en la siguiente entrada.

Derechos reservados ©Bertha García Vasconcelos

5 de septiembre de 2020

LOS SENTIMIENTOS MÁS DAÑINOS PARA UNO MISMO

Por Bertha Vasconcelos


La culpa es una emoción compleja 
por sus maniobras subconscientes
y efectos perjudiciales en nuestra vida de no ser
descubierta, reconocida y manejada apropiadamente.
De Manejo de Emociones en la Mujer
Bertha Vasconcelos

No cabe duda que existen emociones que nos dañan y que causan dolor a otros. Sabemos que el enojo, la tristeza y el miedo son emociones adaptativas, es decir, tienen una función de protección, sanar el dolor o estar alerta, sin embargo, de no manejarse adecuadamente provocan daño a sí mismo, pero también a los demás. Por ejemplo, la frustración, la irritabilidad o la furia (diferentes modalidades del enojo) pueden perjudicar a los que nos rodean y aun a los desconocidos que se atraviesan en nuestro camino. Estas son muy comunes en las grandes ciudades donde el estrés, la prisa y la baja tolerancia a la frustración se apoderan de sus residentes. Pero también puede ser que las personas deprimidas que no se están tratando, se muestren hostiles, poco tolerantes y hasta groseras con sus seres queridos.

Considero, que a diferencia de la rabia e irritabilidad que causan heridas en los demás por la violencia emocional o física que pueden acompañarlas, hay tres sentimientos que causan un gran daño a uno mismo: culpa, vergüenza y rencor. ¿Por qué? Porque son extremadamente saboteadoras en varios niveles y aspectos, como la salud, la escuela, el dinero, las relaciones, trabajo, etc., lo que impedirá que logremos nuestras metas, haciendo que el tiempo y esfuerzo que invirtamos sean mayores a lo deseado. 

Culpa y vergüenza

Nuestra sociedad es culpígena, por lo tanto nuestros padres y madres son culpígenos, así aprendieron de sus padres, y así sucesivamente. Hay dos tipos de culpa o culpabilidad, la primera es y ha sido necesaria para que el ser humano no cometa crímenes. La culpabilidad sentida por haber hecho daño a alguien implica reconocer la responsabilidad del hecho a fin de evitar lastimar a las personas en lo sucesivo, y otra es la culpa que se siente por no cumplir con las expectativas del Yo ideal. De no actuar conforme a esa idealización de un ser perfecto, los seres humanos nos satanizamos o. Lo más interesante, es que no es fácil reconocer que sentimos culpa o vergüenza, sabemos que algo anda mal, pero no es fácil reconocer en nosotros mismos estas emociones. Así, ya sea la culpa o la vergüenza, impedirá el logro de nuestros objetivos y sueños. No es de extrañar que en ocasiones nos preguntemos: “¿Por qué si deseo esto, y hago todo lo humanamente posible para alcanzarlo, no lo logro?” La respuesta radica en perdonarse. 

Yo ideal

Nace en la infancia de aquellas normas que nuestros padres nos enseñaron sobre lo que deberíamos ser, y que de no cumplir seríamos castigados. Interiorizamos (hacemos propias) las expectativas de los demás y nos creamos un yo ideal de nosotros mismos y sus correspondientes deberías, como “yo debería ser perfecto, generoso, atractivo, complaciente, inteligente, bueno, amable, prudente, etc.” El niño/niña imagina que será abandonado, rechazado o criticado cuando piensa que no ha cumplido con las expectativas de sus cuidadores conforme a su Yo ideal. Algunos padres exigen perfección y establecen normas muy estrictas a sus hijos quienes pueden convertirse en perfeccionistas, y conformarán un Yo ideal con expectativas de sí mismos demasiado altas. ¹

Culpa

Cuando nos sentimos culpables creemos que hemos hecho algo malo, por lo que nos estamos evaluando desde nuestra consciencia.² Nos sentimos “malos.” Para algunos teóricos la culpa se desarrolla desde que somos bebés debido a la gran dependencia que existe con los padres para la supervivencia. Ello origina una necesidad de aprobación de los cuidadores para poder subsistir. Este sentimiento nos impulsa a expiar nuestra culpa, hacer penitencia o castigarnos, por lo que nos predispone al auto-sabotaje.² El mayor peligro radica en que puede ser tan inconsciente que buscamos castigo por el mal que pensamos cometimos, y en la mayoría de las ocasiones, no conectamos la culpa con el incidente adverso (accidentes, fracasos, caídas, retrasos, etc.). A veces no nos percatamos que cambiar de rumbo profesional o ser firme al fijar límites sanos en nuestras relaciones, podríamos creer que estamos traicionando los valores impuestos por la familia o la sociedad y sentirnos culpables.

Vergüenza

Cuando sentimos vergüenza nos estamos evaluando por el Yo ideal.² Así lo arrastramos a la edad adulta cada vez que pensamos que no hemos cumplido con sus expectativas y podríamos sentirnos avergonzados por algo, sobre todo si existe la más ligera sospecha de que tenemos fallas morales de algún tipo. Esta nos hace sentir indefensos y que hemos fracasado. Lo interesante es que a fin de evitar sentir vergüenza, que puede ser muy desagradable, se vivirá de acuerdo al Yo ideal. Por ejemplo, es común que las personas que perdieron su estatus y solvencia económica con las recientes crisis económicas mundiales, continúen sosteniendo su nivel de vida aunque esto implique endeudarse. La vergüenza las obliga a evitar que los demás se enteren de la situación que les hace sentir fracasadas ante su yo ideal y ante los demás, y peor aún, las hace sentir “malas” personas. O también es el caso de las personas adictas al juego o al sexo que viven de acuerdo a su yo ideal para no sentir la gran vergüenza que sienten por actos que la adicción les impulsa a hacer, haciendo creer a los demás que son confiables para manejar dinero o que son parejas fieles y devotas.¹

Es preciso sanar la vergüenza y la culpa excesivas para disfrutar de bienestar emocional, por lo que se debe empezar por cambiar las creencias erróneas, tanto de perfeccionismo como la necesidad de ser aprobado por los demás, a fin de fortalecerse psicológicamente y seguir adelante. Ayuda dejar de victimizar, dramatizar y satanizarnos es un buen comienzo. Si fuésemos más flexibles y cambiáramos nuestras rígidas creencias respecto a los errores o fracasos, nos daríamos cuenta que la vida simplemente nos presenta experiencias que conducen al aprendizaje. Identificar las creencias absolutistas respecto a nosotros mismos y deshacernos del perfeccionismo que tortura, permitirá adaptarnos a la realidad actual y volver a comenzar de ser preciso. 

Rencor

El tercer sentimiento que considero altamente dañino para una persona es el rencor. Se le define como un resentimiento inexorable, implacable, resistente, recurrente, difícil de olvidar. Nace del enojo que resulta de la percepción de haber sufrido un daño, traición, humillación, rechazo, abandono, robo, violencia o injusticia por parte de alguien, que provoca desdén por la persona en cuestión. Re-sentimiento  porque rumiamos una y otra vez el daño provocado cada vez que recordamos el incidente o el dolor sufrido, lo que hace muy difícil perdonar. Este sentimiento impide que encontremos un trabajo cuando lo hemos perdido, un nuevo amor cuando hemos sido traicionados, inclusive la salud, porque existen investigaciones que han encontrado que genera enfermedades tan graves como el cáncer. Además se acompaña de una gran amargura que aleja a los demás, aun a los seres queridos y amigos. El rencor enferma literalmente al alma y al cuerpo. 

Si te sorprendes recordando una y otra vez lo sucedido, reviviendo el enojo, el dolor y la herida, intenta soltar y comenzar de nuevo, por tu propio bien.  No es rencor soltar a alguien cuando te has dado cuenta que tu relación no es recíproca y que has ido tu quien ha estado sosteniendo la relación. Deja a la persona el 50% de su responsabilidad sin resentimiento. 

Perdonarse y perdonar

Para liberarse del rencor existe un proceso voluntario, el perdón, el cual defino como un proceso que implica transformar la motivación inicial de albergar emociones adversas con fines conciliatorios. ¹ Para el Dr. Robert Massey, el perdón es un proceso universal porque está presente en toda interacción humana y es un componente esencial de la vida cotidiana para mantener nuestras relaciones con otras personas. Señala que todos los seres humanos hemos vivido experiencias traumáticas que a la larga nos impelen a sentir la necesidad de perdonar, y en otras, de reconciliarnos también. ³ Perdonar no necesariamente involucra olvidar, a fin de no perder las lecciones aprendidas. 

Hagamos lo que tengamos que hacer. Pidamos ayuda de ser necesario y continuemos nuestra vida libre de la vergüenza debilitante o la culpa que auto-castiga sin clemencia. ¹ Perdonarse y perdonar son clave para gozar de una buena salud física y psicológica. Comienza por perdonarte a ti mismo.

¹ Manejo de Emociones en la Mujer, Bertha Vasconcelos. Editorial Trillas
² Pasión y razón. Richard Lazarus y Bernice Lazarus. Editorial Paidós.
³ “Perdón, Reconciliación, Paz: Bases Socio-Psicológicas,” conferencia por el Dr. Robert Massey, Congreso Internacional del Consejo Internacional de Psicología (ICP).


Lecturas recomendadas
Perdonar. Robin Casarjian. Urano.
Manejo de Emociones en la Mujer, Bertha Vasconcelos. Trillas

16 de abril de 2020

CÓMO ORGANIZARSE

Por Bertha Vasconcelos


Parece un tema trillado, simplón, obvio, poco atractivo, pero la verdad, para mí me dio una nueva vida. Nunca pensé que escribiría un artículo sobre este tema cuando mi queja recurrente era “no me da tiempo de nada.” Sentía que el tiempo me ganaba y al final del día, además de cansada, me sentía frustrada y agobiada porque no veía el tiempo necesario para terminar algunos proyectos pendientes que venía arrastrando.  

  

Una de mis tantas mudanzas de casa, fue en enero del 2013, con poco tiempo de planeación, así que fue aterrador de principio a fin. En dos semanas ya había acomodado todo en su lugar... al menos eso creí. Con el paso del tiempo me di cuenta que mis necesidades cambiaban y era preciso tener mis cosas personales y material de trabajo organizado de tal manera que me ahorrara tiempo para encontrarlos rápidamente. En mi cuarto bodega, fuimos|“aventando” todo lo que no encontraba lugar en otro lado (típico, ¿eh?), hasta que se  llenó de tantas cosas que era intransitable, y por lo mismo, imposible ordenarlo. Ya no cabía nada más. Sabía que necesitaba contar con varias horas libres, pero ¿cuándo? Desde la publicación de mi primer libro, no contaba con tiempo libre, porque trabajo el  sábado en la mañana, y en ocasiones doy cursos los domingos, Además el cansancio me ganaba y terminaba tan agotada al final del día que solo veía las cosas acumularse y acumularse.

 ¿Por qué es importante terminar proyectos impostergables?

Los psicólogos gestaltistas saben bien que todo ciclo o proceso abierto (círculo) absorbe demasiada energía y hasta que se cierra, libera una gran cantidad de energía para poder iniciar o realizar nuevas actividades y proyectos, comenzar nuevas relaciones, es decir, se abren uno o varios círculos nuevos. Hago énfasis de este tema en mi libro porque finalmente nos hace bien cerrar/terminar procesos, duelos, proyectos, etc.; mucho bien, yo diría.

Encontrando la motivación

Decidí aprovechar dos días de asueto para terminar con este engorroso proyecto de ordenar el cuarto bodega. Porque además no me sentía nada motivada a hacerlo, sin embargo, sí me motivaba el hecho de quedar bien organizada a fin de poder enfocarme 100% a mis proyectos. Un ingrediente importante para que yo termine mis proyectos es la flexibilidad. Me digo a mí misma “si no termino, no pasa nada, después continuaré.” Justamente así fue como escribí mi primer libro. Y hoy tampoco me agobio cuando pienso en todos mis proyectos importantes pendientes o en los círculos que aun tengo abiertos, porque una vez leí a un coach que escribió: “los pendientes siempre estarán mientras estés vivo,” con lo que mi agobiada alma se relajó. Siempre tendrás pendientes, pequeños y grandes, es parte de la vida. Todo dependerá de tus prioridades. Recuerda: “Un paso a la vez, solo por hoy.”  

Qué y cómo aprendí a organizarme

Varias personas me han preguntado cómo hago para organizarme. Primeramente se lo debo a mis padres, muy ordenados, y los admiro. Después cuando empecé a trabajar mientras estudiaba la carrera de Psicología, tomé un curso sobre Administración del Tiempo en la empresa que ha resultado invaluable porque aprendí a identificar prioridades. Cuando uno identifica por dónde empezar, qué es prioritario y qué no, se pueden establecer objetivos, lo que permitirá enfocarse en lograrlos. Enfocarse es fundamental. Después aprendí y apliqué en mi trabajo las 5S un método japonés que la empresa implementó. Debíamos tener oficinas, aulas, archiveros, gavetas, TODO en orden, limpio, clasificado, organizado y únicamente lo necesario. También me ha ayudado a desapegarme el haberme mudado de casa varias veces. Cambié de residencia, de país a país en 2 ocasiones, de ida y regreso, y de la ciudad de México a Cancún, después a Cozumel, de regreso a Cancún, y finalmente a la ciudad de México. Cuando viví en Baltimore aprendí muchas cosas sobre la organización pues hay mucha literatura al respecto, incluyendo artículos sobre  postergar. Con decirles que aun conservo un librito que traje de allá sobre cómo hacer más rápido el quehacer de una casa (por cierto, ya voy a regalarlo). Aprendí que debía contar con los espacios, archivero, carpetas, folders, etiquetas, cajas para archivo, de cartón, cajas de plástico, repisas, libreros, etc. que hacen mucho más fácil ordenar todo, y sobre todo, mantenerlo ordenado, lo que a veces representa el mayor reto.

Así que si aun no tengo donde voy a guardar cada cosa, papel, etc., primero lo compro o busco el espacio destinado para el objeto o papel a conservar. Si tienes cajas que desempacar te sugiero abras una por una o te volverás loco.

El método: Guardar, tirar, vender o donar

Le dediqué dos días completos a ordenar ese cuarto, con recesos para comer y ver alguna serie. 

Después clasifico todos los papeles, objetos, material, etc. por similitud, mientras voy botando a la basura lo que no sirve, y al hacerlo, trato de pensar que "todo se va a la basura, sin piedad." En lugar de pensar: “creo me puede servir.” Así descarto más cosas y papeles. Para ello necesitarás 4 contenedores, tal vez te acomodes con bolsas grandes para la basura y/o cajas. Al menos 4 espacios que identificarás para Guardar, tirar, vender o donar. Aplica  a la ropa, artículos de la cocina, baño, libreros, ¡a todo!

Desde que viví en Baltimore, la ropa la clasifico por prenda, clima y color, de esa manera me es más fácil encontrarla rápidamente y no pierdo tiempo (Einstein era mucho más inteligente, dicen que únicamente tenía trajes y calcetines del mismo color).

Los papeles que a veces se acumulan en pilas, se organizan por lo que son o donde se guardarán, por ejemplo: Estados de cuenta y recibos (banco, gas, luz, agua, TV de paga, teléfono, etc.). Yo tengo folders (carpetas) para cada rubro. ¿Y que tal esas cosas que guardamos/compramos para envolver regalos y los cumpleaños? O las revistas con artículos super interesantes, canastas, material para manualidades, tejer, pintar, dibujar, etc. Se imaginarán que tengo una gran cantidad de libros, papeles, escritos, papelitos porque cuando escribo, lo hago donde encuentre hacerlo. Así que lo clasifico en una caja que se llama PARA ESCRIBIR. Lo que no necesito, definitivamente lo regalo o vendo, pero solo regalo o vendo cosas en muy buen estado, y en mis mudanzas han salido muebles casi nuevos.   
Deja un cajón o caja lleno de "cositas" que no sabes que hacer con ellas, que después podrás clasificarlas poco a poco para botar, guardar o regalar; nadie es perfecto ni pretendas serlo.

En conclusión, el método involucra identificar prioridades, establecer objetivos, enfocarse, clasificar, organizar y felicitarse a sí mismo.  

El resultado

Cuando terminé, literalmente sentí como si un gran peso de encima se esfumara. Sentí una liberación completa, toda la energía que ese abrumador proyecto absorbía se liberó. ¡Lo logré! Yo misma me felicité. Empecé una nueva vida, empecé a levantarme más temprano, me sentí más motivada para hacer cosas que ya no hacía “por falta de tiempo.” 

Y si eres más obsesivo compulsivo que yo, busca los videos de Marie Kondo, quien padece TOC y enseña desde acomodar las cosas en los cajones hasta como doblar las toallas. 


Referencias bibliográficas:

*
1. Manejo de Emociones en la Mujer, Bertha Vasconcelos
2. Paso no 9. Un consejo para aquellos que dejan para mañana los que podrían hacer hoy. Autoestima en 10 días, David Burns


30 de marzo de 2020

LO VERDADERAMENTE IMPORTANTE

Por Bertha Vasconcelos



A la memoria de mi tía Pilar García Martínez 


Quiero retomar un pensamiento que escribí hace algunos meses: La humanidad se ha complicado tanto la vida que valdría la pena reconsiderar nuestras viejas prácticas y transformar lo obsoleto, lo inútil, lo que nos roba de nuestro valioso tiempo para lo verdaderamente importante.

No muchos saben que la importancia es prioritaria a la urgencia, por eso vivimos haciendo las cosas urgentes y no las importantes. Lo mismo ocurre en los trabajos, las personas dejan lo importante de lado por lo urgente y no logran los resultados que se esperan de ellas, porque las hace menos efectivas. Estamos tan ocupados en cosas banales, dedicando demasiado tiempo a preocuparnos por cosas tontas y superfluas. O nos pasamos la vida enojándonos por los hábitos de los demás, asumiendo fantasías creadas en la propia mente lejos de la realidad. Pero también pasamos mucho tiempo pensando en qué compraremos, qué prenda de vestir nos pondremos, cómo mantenerse a la moda, en el próximo look que adoptaremos o cómo ocultar las canas y las arrugas. Cuestiones que se convierten en banalidades conforme crecemos y ampliamos nuestra consciencia, precisamente cuando nos damos cuenta que la vida es mucho más que ello. Porque el cuerpo y todo lo que hicimos con él, para bien o para mal, se acaba, envejece de todas maneras, y al final, irremediablemente se desecha.

Cuantos no viven del trabajo a la casa y viceversa, conviviendo únicamente con la familia más cercana, creando una zona de confort que promueve la pereza. Aquélla que impide arriesgarse, avanzar y dar el siguiente paso que requiere un poco más de esfuerzo. Nos olvidamos de los amigos, de la familia extendida, de hacer lo que más nos apasiona porque está más cerca del corazón, cayendo en la zona de confort, que tarde o temprano con los años nos sumirá en el aburrimiento de lo cotidiano y familiar. Cuantas personas sanas conocemos que sus vidas son iguales durante años, sin novedad alguna.

LA VIDA ES MUCHO MÁS…

Parece obvio, pero no es así para muchas personas. La vida es mucho más que el trabajo, el dinero, la casa y la familia inmediata. ¿Qué hay de todos aquellos talentos que tenemos, del potencial que existe en nuestro interior, de encontrar un sentido a la vida y el propósito por el cual aún estamos aquí? ¿Qué hay de los amigos verdaderos y las personas que han sido tus mentores? Enterramos nuestros sueños y talentos en el empolvado sótano de nuestra psique, y nos aferramos a lo familiar, porque es más fácil vivir sin riesgos ni esfuerzos adicionales. 

Hay millones de personas con talentos desperdiciados, que se quedan dentro del caparazón que las protege de los riesgos y lo nuevo, porque tienen miedo de convertirse en las personas que realmente son. O enmascaran el temor con un orgullo falso creyéndose que engañan a los demás al decir que viven una vida plena. Nos encerramos en nuestro propio egoísmo y nos concentramos en actividades fútiles. Nos aferramos a rutinas y hábitos inútiles, al trabajo insatisfactorio o dejando de relacionarnos con aquellas personas que han llenado nuestra vida con sabiduría, amor o amistad. 

¿QUÉ HACES CON TU VIDA?

Yo no soy puritana ni una santa, pero pienso que vivir no es disfrutar el momento desde el punto carnal como la creencia popular adolescente-juvenil, que al convertirse en adulto es reemplazada por vivir con responsabilidad en el presente, consciente de que las decisiones presentes crean nuestra vida futura. He escuchado personas, en su mayoría hombres, que cuando hablan de “vivir” se refieren a tener sexo o satisfacer los sentidos. El cuerpo sin dirección se convierte en un manojo de apetitos sensuales y sensoriales buscando sin cesar placer a toda costa. El que deja que su cuerpo lo dirija no piensa en nada más allá ni mucho menos en las consecuencias de sus actos. 


Para muchos hombres, las conquistas sexuales se convierten en el centro de atención, descuidando sus relaciones más cercanas, y si son casados, lastiman a sus hijos más que a nadie en el mundo. Y todo por un placer temporal. Las relaciones sexuales extra-maritales originan graves consecuencias en sus descendientes, quienes terminan pagando por las conductas irresponsables de sus padres. La atracción sexual que se convierte en adicción termina rompiendo el corazón, al menos, de su cónyuge y hiere los corazones de sus hijos, como si se les inyectara un veneno que minara su bienestar emocional generación tras generación, lo cual requerirá de largos procesos de sanación.

Nos evadimos con pasatiempos, hábitos y adicciones que nos alejan de las situaciones y personas que tememos. El dinero también es otro buen distractor de lo que es realmente importante. Como humanidad vivimos engañándonos a nosotros mismos e intentamos engañar también a los demás: “Todo está bien porque la vida es nacer, crecer, reproducirse y morir” o el “Vivir es comprar, tener, poseer y acumular.” Pienso que cuando alzamos la mirada y finalmente aceptamos que la vida es más que satisfacer las necesidades del cuerpo físico, habremos tocado un poquito el cielo y las infinitas posibilidades de tener una vida plena desde una realidad más completa. Porque tarde o temprano, nos daremos cuenta de que nada es como parece.

¿QUÉ ES LO VERDADERAMENTE IMPORTANTE PARA TI?

¿Te has preguntado si realmente sabes lo que es verdaderamente importante para ti? O, ¿crees saber lo que es realmente importante? ¿Qué pasaría si estuvieses a punto de morir o pudieras ver tu vida pasar como una película frente a tus ojos? ¿Qué te hubiera gustado hacer diferente? ¿Quiénes son importantes para ti? ¿Que no te atreviste a hacer? ¿Con que sueños te quedaste sin cumplir? ¿Qué hiciste con tus talentos y anhelos? ¿Lograste encontrar el camino del corazón que te lleva a sentir inmensa paz, y la alegría por estar vivo al abrir tus ojos cada mañana y agradecer por todo lo que tienes? Si te has mentido a ti mismo o a los demás, ¿eso es lo que deseas llevarte o dejarle a tus familiares y amigos?

Si dejáramos de jugar a hacernos tontos, nos daríamos cuenta que no pasa nada malo si pensáramos y reflexionáramos sobre nuestra propia vida. Tal vez si los humanos, dejáramos de mentirnos a nosotros mismos, solo tal vez, tendríamos una vida mejor y dejaríamos un mejor mundo. El egoísmo y el hedonismo a corto plazo ha creado un mundo falso e incierto, parapeto de locuras y desesperanzador para los jóvenes sensibles. 



¿QUÉ HACES CON TU TIEMPO?

Aunque quisiéramos negarlo, sabemos perfectamente cuándo estamos perdiendo el tiempo en cosas inútiles. El tiempo, que no es más que nuestra propia vida, se va con los meses y años. Podrías consolidar o no tus metas y sueños más anhelados. Podrías lograr o no simplemente lo que deseabas para tu vida, pero podrías tener miedo de lanzarte a conseguir lo que más deseas y entonces te conformas con una vida cómoda, familiar, sin mejorar, sin dejar lo que te hace daño, sin atreverte a cambiar, a permitir que tu luz brille e ilumine a tus semejantes. Quizá porque temes entrar dentro de ti mismo y observar tus propios demonios y tu peor obscuridad para poder iluminarla. O tal vez porque no quieres reconocer tus emociones que te asustan tanto. O porque crees que la vida es solo esto, un cuerpo físico que hay que satisfacer a costa de lo que sea, porque no crees que hay más que esta vida, no hay nada más allá de la muerte.  Si no hay más, para qué hacer algo diferente, y entonces vives la vida locamente sin sanar las heridas primarias, ni intentar ver-te para aprender a amar-te.

O ¿es que acaso el dinero te preocupa y le dedicas demasiadas horas y/o días? Y te angustias demasiado, y lo pones por encima de tu salud y tus seres queridos. O bien, ¿eres de esos que se la pasan observando y criticando a los demás, pero no se ven a mismos? ¿De esos que no comprenden que a aquéllos que juzga son tan solo el espejo de sí mismos? Y pierden tiempo en analizarlos en lugar de mirarse.


La prueba de que como humanidad estamos perdidos es que no hemos podido resolver los problemas que aquejan a la mayoría ni mejorar un poco la situación mundial actual, al contrario, los números siguen aumentando. Estamos atorados porque no sabemos identificar las prioridades, lo que es realmente importante, lo básico o indispensable. Por ejemplo, los que gobiernan la ciudad de México quieren que circulen autos nuevos y tengamos vías de primer mundo, cuando las calles necesitan urgentemente lo más básico, como señalamientos y re-pavimentarse, así como sus habitantes necesitan comer tanto como gozar de buena salud antes de comprar un auto nuevo. Me parece que hay confusión en las prioridades,    

¿QUÉ HACER?

Creo que pensar en lo que vale la pena, en nuestras prioridades, puede ayudarnos al menos a cada uno. Podríamos empezar por hacernos algunas preguntas como las siguientes:

  1.  ¿Qué es más importante? ¿Vivir la vida que los demás desean para ti o la vida que tú quieres?
  2.  ¿Qué quieres de la vida?
  3. ¿Cómo quieres ser recordado?
  4.  ¿Cómo quieres vivir tu vida? 
  5.  Al final del camino, ¿qué deseas llevarte?
  6.  ¿Qué deseas dejarle a tu familia, tus amigos y al género humano?
  7.  ¿Cómo puedes simplificar tu vida? 



Nuestra civilización podría estar menos enferma si tan solo así lo quisiéramos, con tal solo ser más responsables de nuestros actos y decisiones. No es tan difícil preguntarse antes de hacer algo: “¿A cuántos y cómo afectará negativamente esta decisión?”

Pienso que es muy importante atreverse a soñar, a ir más allá de lo que se hace y tiene; atreverse a ser lo que realmente somos cada uno de nosotros, sin las creencias ni aprendizajes que no son nuestros, que venimos arrastrando de generación en generación y que nos hacen infelices.  

Todos tenemos las mismas oportunidades y posibilidades, ¿quieres aprovecharlas? 

9 de marzo de 2020

LOS MEDIOS DE COMUNICACION Y SU ROL PARA DIVULGAR EL SEXISMO Y LA VIOLENCIA


Este artículo es un extracto de mi trabajo final del curso que tomé sobre Género y Masculinidades.
Pido al lector lea este artículo desde esa perspectiva, así como desde la intolerancia a la violencia porque ésta es mi intención al reescribirlo y publicarlo en este blog.


Por Bertha García Vasconcelos 


El patriarcado y sus efectos en la sociedad

La narrativa dominante representa la ideología prevaleciente que incluye normas populares, valores y creencias, tan persuasivos dentro de la comunidad que son tomadas de manera literal por las personas acerca de cómo deben vivir la vida. El discurso hegemónico actual, el patriarcado, ha dominado la conducta del mundo entero el cual ha colocado en posiciones ventajosas a algunos grupos y a otros los pone en desventaja.

Los medios de comunicación

Los medios, principalmente la televisión, son el parámetro más generalizado y utilizado de los símbolos de la vida de las personas, por lo que se convierte en un modelador del comportamiento humano. Desde que la televisión apareció en el siglo XX, los medios de comunicación han ejercido una influencia cada vez más poderosa para manipular a las masas, crear necesidades ficticias mediante la publicidad y la moda, establecer narrativas sociales y de roles de género, inculcar hábitos, conductas y hasta valores culturales, así como divulgar mensajes machistas, sexistas y de violencia. Definitivamente su influencia se ha dejado sentir en el siglo XXI, con las publicaciones, programas y películas donde se continúa degradando el cuerpo de la mujer, reducen su rol al ser ama de casa y/o se promueve la violencia.

El Sexismo

La sexualización de la mujer a través de los medios de comunicación, cada vez es más evidente, difundida y ofensiva. El valor de la mujer se enfatiza por su atractivo o conducta sexual y se convierte en objeto para el uso sexual de otros en todos los medios donde se muestran innumerables imágenes de niñas y mujeres en una manera sexual, quienes revelan partes de sus cuerpos, y toman posturas y expresiones faciales sexualizadas. La pornografía se ha extendido a terrenos insospechados, propiciando una trata incontrolable de personas, o como sucede en México, donde las niñas de la Sierra de Puebla, Chiapas y Guerrero son vendidas por sus propios padres al crimen organizado.

Figuras como Angelina Jolie y Lady Gaga han sido “fabricadas” en Hollywood para convertirse en los modelos de femineidad a seguir por las niñas a través de los medios, que han provocado que durante años las mujeres se esfuercen por mantenerse “bellas”, se pongan a dieta eternamente y destinen enormes cantidades de dinero para el nutriólogo, cirujano plástico, cuidado del cabello, maquillaje y el vestir a la moda. Los esfuerzos para cumplir expectativas tan altas de la sociedad se reflejan en la falta de aceptación de sus cuerpos y de quien realmente son.

La violencia


Michael Moore, en su película “La Masacre de Columbine” (2002) delata las prácticas de los medios y otras organizaciones que impactan afectivamente a la sociedad y favorecen la violencia, como es el aumento de la cobertura de noticias con imágenes de contenido violento, que al fomentar una cultura de temor, en forma paradójica se ha incrementado la venta de armas y municiones mientras los índices de criminalidad disminuyen.

Periodistas y escritores oportunistas que se enriquecen a costa del dolor de otros existen en nuestra civilización, lo que no es válido es que los lectores compren y se crean historias irracionales llenas de maldad. Muchos medios de comunicación perciben rápidamente cuando un asunto cobra interés para el púbico, y a fin de generar utilidades pueden alterar el discurso al seleccionar las noticias que buscará el público. Ahora se sabe que enfatizar la violencia a través de las noticias genera mayor violencia.

¿Qué podemos hacer?

Es necesario deconstruir las narrativas dominantes que mantienen y apoyan los efectos negativos del patriarcado en las vidas de los personas. Los contenidos de los medios han de modificarse para crear una cultura de equidad de género y libre de violencia. Necesitamos denunciar y quejarnos de los medios ante organizaciones creadas expresamente, para que modifiquen sus contenidos sexistas y violentos. Una civilización no puede realmente progresar cuando en sus entrañas existe la violencia, opresión y discriminación hacia uno de sus principales componentes, el que se encarga de perpetuar el género humano. Es necesario empoderar a la mujer, ayudándole a mejorar su autoconcepto y autoestima al comprender que su valor como persona no depende de lo externo a su ser.

El abuso y la violencia es una historia que ha predominado en nuestra civilización por siglos, por lo que ha llegado el momento de denunciarlos, rechazarlos y erradicarlos, a fin de que la humanidad comience un camino de verdadera evolución.

Es tiempo de buscar las maneras de provocar cambios profundos en las perspectivas de las mujeres y los hombres, a fin de liberarnos de discursos hegemónicos culturales que nos desagradan. ¿Podremos cambiar las narrativas repetitivas de violencia que embargan a la humanidad? El camino por recorrer es largo, pero mucho dependerá de las nuevas historias que cada uno de nosotros desarrolle en los próximos años, para cambiar los discursos dominantes de violencia y sexismo que prevalecen en la sociedad. Podemos dar a luz a nuevas historias de esperanza, paz, justicia e igualdad de género.

Por Bertha Vasconcelos