NO TODO LO QUE BRILLA ES ORO
Por Bertha Vasconcelos Piensas en uno de tus colegas y vienen a tu mente dos palabras: Oro falso. Comprendes que no es mejor a ninguno de tus colegas, sin embargo, reconoces que se ha posicionado bien, tal como una marca lo logra en el entramado de competencia para colocarse en el mercado dentro de la cultura actual de consumismo. El oro falso es tan común como el oro verdadero, y las personas a menudo fallan en distinguir uno de otro. Para identificar a las personas auténticas de las farsantes, es necesario ser objetivo, y tratar de ver a través de su aparente brillo para no caer en la trampa de un bien organizado parapeto. Usualmente, estas personas cuentan con un cónyuge, pariente o amistad cercana que los patrocina o facilita su inclusión en una posición que se han fabricado con base en el engaño a los sentidos o inflar talentos y expertise muy similares a los demás de su clase. Algunos coaches animan a sus clientes a saber vender su imagen convirtiendo relaciones natur...