14 de diciembre de 2018

SIMPLIFICA EN ESTA ÉPOCA DECEMBRINA




Por Bertha Vasconcelos

Mientras muchas personas están muy alegres festejando las fiestas, otras personas estamos pasando situaciones difíciles. Tal vez estamos ocupadas pensando en cómo sortear todo lo que hay que hacer en esta época, y a la vez, estar al tanto de la salud de un ser querido.
   
Demasiados están viviendo un duelo tras duras pérdidas. Desde la muerte de un ser significativo, separaciones, rupturas, problemas conyugales, pérdida del trabajo, problemas financieros, la pérdida de la salud hasta de una ilusión. Personas perdieron a un ser querido este año o recientemente y no tienen ánimos para decorar ni asistir a alguna cena. Y eso está bien. A quienes perdieron a un ser querido les sugiero que hagan lo que les nazca hacer desde el corazón. No se obliguen a festejar si no lo desean hacer. Sean congruentes con sus sentimientos y creencias. Ser fiel a uno mismo es lo más conveniente. Y si conoces a una persona que está pasando por una pérdida similar, pregúntale que desea hacer.

El organismo del ser humano está equipado para tolerar niveles de estrés que no rebasen demasiado sus recursos internos. Pero cuando las demandas y exigencias del exterior son mayores a la capacidad interna de respuesta puedes llegar a abrumarte demasiado. Y, ¿cuál es el propósito de agobiarte innecesariamente?

Pienso que la clave para pasar una temporada navideña con estrés mínimo es simplificar lo más posible. Aquí te presento algunas estrategias útiles para sobrevivir sin sufrir un “colapso nervioso."



  1. Si no te ha dado tiempo de comprar regalos y en tu familia se acostumbra dar regalos,  piensa en algo práctico. Haz una sola visita o compra tus regalos directamente a personas artesanas que se dediquen a esto. Los bazares son excelentes lugares para comprar varios y excelentes regalos en un par de horas. Esta temporada es de las mejores para las personas que hacen manualidades o venden regalos. Se ayudarán mutuamente.
  2. Cuando la familia está pasando por una mala racha económica o deben prever para enero, puedes sugerir a los adultos que no den regalos. O puedes proponer hacer un intercambio de regalos fijando una suma cómoda para todos. Si tienes hijos pequeños, ellos se contentan con regalos simples, poco costosos, pero llamativos; su inocencia y creatividad son maravillosas.
  3. Es una excelente idea comprar comida hecha para la cena. Cada vez más son las personas que deciden comprar algo hecho pues ya no tienen tiempo o la salud necesaria para cocinar. Por lo tanto, hoy en día tienes una gran cantidad de opciones para disfrutar de una deliciosa cena.
  4. Si querías reunirte con ciertas amistades o entregar regalos a tus clientes pero estás muy presionado en  tus tiempos, déjalo para enero. No hay problema, lo más importante es que no te agobies ni estreses demasiado. Es época para disfrutar no sufrir ni presionarte.
  5. Cuando existen conflictos dentro de la familia, ésta es una época más difícil. La familia es un tema complicado debido a los vínculos afectivos tan profundos que existe entre sus miembros. El resentimiento es mayor hacia un miembro de la familia que hacia un amigo o vecino. No hay solución ideal para los problemas familiares. Cada familia es única y cada problemática es diferente. Lo que puede ayudarte es saber que todo pasa y esto también pasará. Las familias son dinámicas. No siempre puede existir armonía. Si sientes gran malestar por la situación familiar, busca ayuda profesional y resuelve lo tuyo, lo que te corresponde. Guardar resentimientos amarga tu existencia y la de las personas que te rodean.
  6. Si terminaste con tu pareja o te rechazaron, continúa elaborando tu duelo y no le marques si esto te lastimaría más. Podrías escribir una carta de enojo o de cierre. Escribe y escribe, todo lo que te salga sin detenerte, pero no envíes tus cartas. Rómpelas, nunca se envían. Esto te ayudará a elaborar tu duelo más rápido.
  7. Simplifica tus actividades y hábitos navideños. No hay prisa. Haz únicamente lo que alcances a hacer día a día. No te abrumes por lograr todo. La lista de pendientes no termina mientras estemos vivos.


Te deseo que en esta temporada decembrina disfrutes lo disfrutable. 


10 de diciembre de 2018

CERRANDO UN CICLO





Por Bertha Vasconcelos
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Me encanta cerrar ciclos. Cuando se acaba un año, me entusiasma cerrar los círculos abiertos. De alguna manera me siento obligada a cerrar lo inconcluso. 

Estamos a punto de terminar otro año lo cual representa el cierre de otro importante ciclo en nuestras vidas. Este es justo el momento para recapitular y poner en perspectiva tanto los logros como avances que hemos tenido a lo largo del año, así como proyectar nuestro futuro.  

Desde hace varios años tengo la costumbre de ordenar mis cosas, hacer los arreglos de la casa que hagan falta, comprar los regalos de Navidad y asistir a las reuniones de fin de año antes del 15 de diciembre, un poco antes de la Navidad. Y esto lo hago, sobre todo desde mi regreso a la ciudad de México, porque los que vivimos en grandes ciudades, conocemos bien lo tumultuosas que se ponen las tiendas y lo temible del tráfico debido a los conductores “neuróticos” y hostiles que circulan por la calle. Al menos en esta ciudad, la época navideña no trae la esencia y verdadero mensaje de la Navidad, sino que cae atrapada en el consumismo de las compras navideñas de último momento y los problemas que imperan en la sobrepoblada ciudad, incluyendo problemas internos o de relaciones no resueltos. Basta con sentir el ambiente días antes de la Navidad en tiendas y en las calles. Me causa tristeza que el espíritu navideño solo sea un slogan hueco para muchas personas. Las personas rencorosas, envidiosas, sarcásticas, agresivas, competitivas, egoístas, mentirosas, señores y señoras Scroodge, etc. etc., merecen más nuestra compasión que nuestro desdén, porque son personas muy infelices, y algunas están enfermas.                           

CUENTA TUS VICTORIAS

Estas semanas antes de la Navidad y Fin de Año, representan una excelente oportunidad para tomar el tiempo de mirar hacia atrás, y enlistar todas aquellas metas que conseguimos, así como todos los logros externos, ya sea laborales, profesionales, económicos, materiales, interpersonales y de salud. Y además, es de suma importancia hacer algo, que desgraciadamente no todas las personas hacen porque no dedican suficiente tiempo a la auto-reflexión. Me refiero a observar los cambios internos positivos que hemos tenido, tales como cambiar creencias, actitudes o pensamientos, cerrar círculos, concluir pendientes, aprender a comunicarse mejor con los seres queridos y resolver conflictos, soltar el control, adoptar nuevos hábitos hacia el bienestar o salud, darse cuenta de que somos libres, de que tenemos poder personal, que no somos víctimas, que podemos conseguir nuestras metas con responsabilidad, aceptar lo que no se puede cambiar, etc. Quizá también pudiste finalmente perdonar y dejar ir esos resentimientos que te carcomían. Y, ¿qué hay de todos esos aprendizajes y lecciones que aprendiste de los sucesos difíciles y retos que enfrentaste este año? Los errores y fracasos no son más que aprendizajes, lecciones aprendidas.  

Todos esos cambios y aprendizajes que algunos podrían no considerar valiosos, representan el tipo de cosas que sí nos llevaremos cuando nos vayamos de este mundo. Cuando era más joven no me percataba de la fragilidad de la vida. La madurez nos va dando un mejor sentido de temporalidad, de que nos iremos tarde o temprano, y la vida continuará. No nos llevaremos nada material, ni a nuestros seres queridos, solo nos llevaremos nuestros dramas y berrinches o victorias internas, y nada más. Por ello vale la pena preguntarse: ¿Qué quiero llevarme?      

TERMINA PENDIENTES

En el aspecto afectivo, si no lo hemos hecho, es el momento más propicio para perdonarnos, perdonar y soltar todo lo que lastima. Perdonar es una decisión consciente, difícil pero no imposible. Perdonar no es olvidar, porque olvidaríamos las lecciones aprendidas. Hay quienes arrastran con sus resentimientos y luchas de poder toda su vida. Es como ver a un pequeño “hacer berrinche.”

Por otro lado, podemos recordar que donde hay más amor, hay más expectativas. ¿Qué quiero decir? Esperamos mucho más de los que amamos y nos aman, que de los conocidos y los menos amigos. Pero estas altas expectativas nos lastiman cuando no recibimos lo que esperamos de nuestros seres queridos, familiares y amigos. Y cuando nos damos cuenta que somos nosotros mismos los que nos podemos dar el mayor amor, apoyo y comprensión, - que ellos dan lo que pueden y quieren, a veces, es más lo que pueden dar -, liberamos a nuestros seres queridos y a nosotros mismos. Al darnos a nosotros mismos lo que necesitamos recuperamos nuestro poder personal y sentimos la mayor liberación posible. Y dejar a los demás con sus amarguras y rencores nos libera a ambas partes.

Este es un buen tiempo para cerrar temas inconclusos lo que servirá de plataforma para los proyectos del año entrante. Pero, llegada la Navidad también es tiempo de posponer los planes que ya no pudieron concretarse sin sentirse derrotado.

PROYECTA TU FUTURO

También es el tiempo de proyectar nuestros sueños. De planear metas y objetivos para el siguiente año. Atreviéndote a soñar más allá de lo que has pensado, dejando volar la imaginación en dirección a sueños y objetivos que jamás te has atrevido a imaginar. Es el momento de proyectar tu futuro, con personas, actividades y objetivos que apenas pensaste posibles. Tal vez solamente no te has dado cuenta que están más cerca de lo que imaginas. Tal vez tan solo que no los has visto. 

Este es el tiempo de establecer metas, escribir propósitos y los deseos para el año siguiente.

Metas.- Son objetivos claros, definidos y fácilmente medibles al finalizar el año para evaluar si se lograron o no. Ejemplos: Ahorrar determinada cantidad de dinero para un viaje o para el enganche de una casa; inscribirse para estudiar una maestría, comprar un nuevo celular, computadora, auto o casa; terminar la tesis; bajar X kilos, etc. 

Propósitos.- Son determinaciones que no son fácilmente medibles. Ejemplo: Hacer ejercicio o caminar diario; asesorarse para iniciar un negocio; mejorar la alimentación; dormir mejor; divertirse más; ahorrar el 10% de los ingresos, etc.

Deseos.- Son aquellas cosas deseables, que no dependen de nosotros para que sucedan. Ejemplos: Mayor armonía en mi familia; salud para todos los miembros de mi familia, etc.  

Otra forma de planear el próximo año es escribir:
¿Qué quiero?
¿Qué deseo?
¿Que necesito?



POR ULTIMO

Despide el ciclo con satisfacción y agradecimiento. Prepárate para recibir el nuevo ciclo con entusiasmo y alegría. Y recibe el nuevo ciclo como una naciente etapa en tu vida con ilusión y nuevas metas, abierto a las sorpresas y regalos que la vida nos da, porque todo al final, es para nuestro crecimiento.

¡Felices fiestas! ¡Y que el 2019 traiga a tu vida múltiples bendiciones, prosperidad, salud y más de lo que te hace feliz! 

8 de diciembre de 2018

COMO SOBREVIVIR LA ÉPOCA DECEMBRINA




Por Bertha Vasconcelos 
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Llegaron las celebraciones de fin de año. Hemos de decidir dónde y con quiénes pasaremos Navidad y Año Nuevo, qué haremos de cenar, a quiénes regalaremos algo, cuánto gastaremos, qué y dónde compraremos los regalos. Es la época que nos invita a convivir amorosamente con nuestros padres, hijos, suegros, hermanos, cuñados, tíos, sobrinos, abuelos, bisabuelos, es decir, con la familia propia, la de origen y la política. Sin embargo, para algunos no significa una afortunada oportunidad de saludar a los parientes, sino que representa la visita o el regalo obligado, la sonrisa o el beso no sentido.

La época navideña tiene repercusiones psicológicas y emocionales en las personas porque para algunos puede ser una experiencia de mucha alegría, y para otros provoca estrés y ansiedad. Lo deseable sería hacer de estas fechas una experiencia disfrutable, o al menos, una oportunidad de crecimiento.

El estrés y la angustia sentidos provienen de la falta de resolución a asuntos inconclusos o de haber sufrido recientemente eventos estresantes, además de la presión de internarse en el tráfico aumentado en las calles y las aceleradas multitudes dentro de las tiendas. Sabemos que los últimos años han sido difíciles en términos económicos, por lo que haber perdido dinero o el empleo presupone vivir bajo un presupuesto restringido. Por otro lado, la ansiedad se apoderará de los que sienten alguna clase de resentimiento hacia sus padres o hermanos. En otras ocasiones, ver a la familia política es una verdadera fuente de estrés. Para los hijos de padres recién divorciados o separados, vueltos a casar o no, puede ser una temporada muy estresante porque deben repartirse en Navidad y Año Nuevo. Una situación parecida a la de los recién casados, que tienen que encontrar una resolución equitativa que beneficie a ambos. Para el que no tiene familia puede resultar una época de amargura más que de felicidad, pues debe decidir cómo y con quién pasarla. El que perdió este año a un ser querido por muerte o separación podrá sentirse melancólico y triste, desganado para celebrar. Igualmente se podrá sentir el que perdió un negocio, una amistad o algo significativo. En fin, son muchos los ejemplos que podría dar.

Y entonces, ¿qué hacer para disfrutar de esta época del año? Antes que nada convendrá liberarse de toda culpa, creer en que se puede cambiar un pensamiento respecto a alguien para poder estar en el mismo espacio y no tomarse tan en serio ni a la vida misma.

A continuación encontrarán algunas recomendaciones prácticas para disfrutar o “sobrevivir” la temporada:  

1      Recordar que “todo pasa” y que nadie ni nada es eterno.
2      Tener presente que todo tiene remedio, a excepción de la muerte.
2      Si no hay dinero, simplemente no hay dinero.  
3      Tratar de ver a los padres con compasión y ternura. Algunos de ellos están envejeciendo, otros ya envejecieron.
4      Ser proactivo en lugar de reactivo, en el caso de ser blanco de comentarios fuera de lugar. ¿Tiene caso enojarse?
5      El perdón es un ingrediente indispensable para lograr la paz interior, e.
6      Para quienes perdieron recientemente un ser querido es preciso que recuerden que ellos mismos están vivos y que sus demás familiares también lo están. ¡Disfrútense y recuerden amorosamente a los seres amados que se han ido!
7      En tiempos de estrés, hace falta reír y jugar más.

Lo más importante es disfrutar la vida y esta temporada como parte de ella, en una palabra VIVIR, porque cada día nos da la oportunidad de comenzar una nueva vida. 



7 de diciembre de 2018

¡ODIO LA NAVIDAD!



Por Bertha Vasconcelos
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Se acerca otro fin de año y en el ambiente comienza a sentirse el estrés navideño.  ¿Te sientes un “Grinch”? No te acongojes, porque justo en esta época antes de la Navidad, los niveles de estrés individual y colectivo definitivamente se incrementan. ¡Tantas cosas por hacer! Con el trabajo, fin de cursos, la casa, problemas familiares, los hijos, la familia política, los regalos, la cena, las visitas, los gastos, las comidas y reuniones el estrés puede rebasarte. Los cambios en tu rutina, el impacto en lo económico y todas las emociones contradictorias que afloran pueden ser abrumadores para muchas personas. Puedes sentir ansiedad, angustia, y hasta depresión.

Según estudios, el estrés navideño afecta más a las mujeres que a los hombres. Esto se debe a la responsabilidad que usualmente se da a la mujer para planear la cena, elegir los regalos, conciliar los conflictos familiares y/o ceder ante las decisiones de los demás.

También puede surgir mayor estrés porque cambió la tradición familiar de la Navidad, debido a matrimonios, divorcios, conflictos, distancia entre familiares. Con los divorcios viene la disyuntiva de cómo acomodarse para ver a ambos padres/familias. Algunos familiares no estarán presentes y se les extrañará. Tener que ver a alguien tóxico, sentir la obligación de dar regalos, no querer estar y tener que estar. El implacable deber ser que hace infeliz a cualquier persona. Lo obligado ciertamente aumenta el estrés y desanima.  

La temporada decembrina representa un estrés mucho mayor para las personas que han sufrido la pérdida de un ser querido y será la primera Navidad sin ella/él. No existe entusiasmo para celebrar. Inclusive desearían no celebrar la Navidad. Es muy doloroso pasar esta temporada sin el ser querido. Si este es tu caso, podrías evitar festejar. Pero si se reúne la familia, todos podrían hablar del ser querido en lugar de evitar mencionarlo.




En el año 1985 viví la pérdida de dos personas muy amadas. Recuerdo que mi madre y yo pasaríamos solas esa primera Navidad. Mi tío generosamente nos invitó a pasarla con su familia en su casa. Agradezco infinitamente el generoso gesto y cariño de mis tíos y primas, pero fue una Navidad rara porque mi madre y yo sentíamos un gran hueco en el corazón incongruente a la ocasión. Y… no hablamos de ellos, como si no hubiese pasado nada. Hoy sé que a esto se le llama evitación. Uno de los mecanismos naturales del ser humano ante el estrés: huir o pelear. Evitación del dolor y cualquier emoción desagradable de sentir.  Por ello se recomienda recordar al ser querido fallecido hablando de anécdotas, momentos alegres, aprendizajes, detalles especiales que recuerda cada miembro de la familia.

Para “sobrevivir” la temporada navideña, sugiero que intentes pasarla lo mejor posible. Y para ello, será preciso ser flexible y fluir. Respetar las decisiones de los demás y hacer respetar tus decisiones. Buscar la armonía y elegir bien tus batallas. No trates de controlar y suelta, te sentirás más libre y genuino. No te preocupes por los regalos, cualquier detalle que tu desees dar está bien, la reacción de los demás ya no es tu responsabilidad.

Si no puedes amar a todos, al menos perdona, pero para ello necesitas perdonarte a ti mismo. Cuando perdonas obtienes paz interior y armonía. Guardar resentimientos es dañino para la salud mental, y eventualmente lo será para tu salud física. Deja atrás el pasado, y aunque recuerdes, si hubo aprendizaje no hay nada a que aferrarse. 

Si no te gusta lo que vislumbras, puedes idear algo nuevo para realizar durante la Navidad, ya sea un juego, un concurso, contar chistes, etc. Por ejemplo: Podrías hacer que cada quien le diga a cada uno una cosa positiva o que admira de ella/él; o que diga que animal le gustaría ser y por qué.

Tu siempre tienes el control de tu vida. Nadie más es responsable de tus emociones ni pensamientos, tanto como nadie es responsable de lo que sientes y piensas, como tu no eres responsable de las emociones y pensamientos de los demás.

Este fin de año podríamos relajarnos, descansar, divertirnos, reír y jugar. Aprovecha para no pensar demasiado. Tomar la vida demasiado en serio a veces no es sano. En ocasiones, vivir en el presente es mágico, porque en el aquí y ahora creas tu futuro.

Les deseo paz y armonía en las fiestas decembrinas. Y que el año que iniciará les traiga principalmente salud, mucho amor y prosperidad, así como la realización de todos sus sueños por imposibles que parezcan.

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6 de mayo de 2017

SANANDO LA RELACIÓN CON TUS PADRES


Nunca es tarde para sanar la relación con tus padres, no olvides que tus conflictos con ellos permearán muchas áreas de tu vida, aún como adulto. 
Comienza a sanar esa relación el día de hoy.


Es común que nuestros padres nos despiertan emociones ambivalentes. Pueden inspirarnos profundos sentimientos de amor, pero también emociones intensas como el enojo o resentimiento, por lo tanto, puede aparecer también la culpa. No es fácil tratar con nuestros padres cuando sentimos que nos están controlando o manipulando, porque esas conductas nos desagradan enormemente como es natural. Es ahí donde entramos en esa ambivalencia, del padre o madre ideal al padre o madre “satanizado.” Sentimos que nos elevan o nos hunden con la facilidad de una sola palabra. ¡Ah, esa relación con los padres tan llena de contradicciones y rarezas!

Para sanar la relación con ellos, es preciso dedicarle un tiempo y poseer una verdadera motivación de lograrlo. Algún día nos llega a todos el momento de hacerlo, cuando estamos listos para crecer, de dejar de ser infantes y convertirnos en adultos. Esto puede llegar a los 30, 40, 50, 60 años o jamás… Lo que si puedo asegurarles, es que para vivir una vida plena y feliz, sanar esta relación es más valioso de lo que imaginamos.

Podemos empezar por reconocer honestamente los sentimientos que nos inspiran, incluida la impaciencia o rabia cuando hacen ciertas cosas que nos sacan de quicio. Una vez reconocidas esas emociones, es importante validarlas. Somos seres humanos, así que por supuesto que nos enojamos con nuestros seres queridos, incluyendo nuestros padres, aun cuando sean mayores.


Pero aquí justo es donde comienza el problema, porque creemos que no debemos enojarnos con ellos, como una prohibición que se castiga duramente de hacerlo. Necesitamos cambiar ese paradigma absurdo que enferma el alma. Pero, cuando digo reconocer el enojo no estoy diciendo que vayas  a gritarle a tu madre y decirle todas las cosas horribles que te ha hecho. No me refiero a ello, sino al hecho de reconocerlo internamente, como poder decirse a sí mismo: “Estoy enojado con papá” o “¡Estoy furiosa porque mamá me dijo que no hable con extraños enfrente de ellos a mis 45 años!”  Si crees que esto le hace daño a tu mamá o a ti, es todo lo contrario, es lo más saludable que puedes hacer. Date el permiso de admitir tus emociones negativas. Puedes comenzar con un “es natural o tengo derecho sentirme enojado con papá.”

Lo más importante de admitir tus emociones de rabia o frustración, es que necesitas impedir sentirte culpable por ello. ¿Por qué? Debido a que aprendimos a no enojarnos con ellos, y al sentir enojo como ser humano que eres, lo más probable es que te sientas culpable y te sabotees. Este proceso: Enojo-Culpa-Sabotaje,  puede suceder en tan solo fracciones de segundo. Así que una vez que validamos el enojo, es necesario agregar: “No me voy a sentir culpable por enojarme con mamá.” Esto automáticamente impedirá que te sabotees. Cuando hablo de autosabotaje me refiero a conductas como perder algo, desde un objeto a dinero; no avanzar en tu carrera; posponer tus sueños, inclusive, hasta podrías llegar a deprimirte si guardas demasiado tiempo el enojo y resentimiento.

El siguiente paso es aceptar que mamá y papá no van a cambiar, que así fueron, son y serán. Es preciso dejar de idealizarlos y esperar algo que no llegará. Aquí comienza nuestro crecimiento, cuando dejamos la idea infantil que mamá y papá son perfectos, ideales y “siempre” nos amaron de manera incondicional. O que si hacemos algo para complacerlos, nos amarán de otra manera. La realidad es que nuestros padres tampoco fueron amados de forma incondicional por sus propios padres, y también crecieron con carencias afectivas. Como sus propios padres hicieron generación tras generación. El amor humano es imperfecto; la humanidad está aprendiendo a amar y a controlar sus conductas disfuncionales. Tal vez personas como la Madre Teresa o el Dalai Lama sean impecables en su forma de amar, no lo sé, pero lo que sí puedo asegurar es, que la gran mayoría de los seres humanos aun no llegamos ahí.

Ahora que ya reconociste honestamente tus sentimientos hacia tus padres y ya aceptaste que no van a cambiar - que son como son – podrías continuar con identificar aquellos valores que te inculcaron, con los que deseas quedarte y con cuáles no. Al realizar mi propio análisis de valores, me di cuenta que aquellos valores de mis padres que considero positivos y que yo incorporé como míos, se expandieron de tal manera, que pude ver en mí lo que ellos habían visualizado para mi  vida exitosa. Pero, también me di cuenta que introyecté sus propias fallas, las cuales me han hecho tropezar. Padres perfeccionistas crían hijos perfeccionistas. Por el lado positivo desarrollarán el sentido de responsabilidad, así como estándares de excelencia y calidad en lo que hacen, pero por otro lado, el no estar conscientes de su propio perfeccionismo les conducirá a una auto exigencia tal, que evitarán o pospondrán hacer cosas que les beneficien, incluyendo luchar por sus sueños más anhelados. Recuerdo lo feliz que fui cuando me percaté de mi perfeccionismo y comencé a liberarme de su tiránico yugo.

También funciona no engancharse, es decir, no responder automáticamente ante las conductas de control, sarcasmos o gritos de los padres. Toma tu tiempo antes de responder, respira profundamente inhalando 4 tiempos y exhalando en 6 tiempos.


Para sanar esta relación primordial (que repercutirá en todas tus relaciones y muchas áreas de tu vida) es necesario, primero conocerse para poder aceptarse (construir una autoestima fuerte y saludable), y así revalorar lo que realmente deseamos para nosotros mismos, que no es necesariamente lo que ellos quieren, aunque haya temas en común que vale la pena conservar y agradecer. 

El proceso para sanar la relación con los padres es arduo, sin embargo, estas ideas representan un buen comienzo desde donde partir.

Te deseo éxito en la inevitable tarea de sanar la relación con los padres, si hemos de desear una vida plena y un crecimiento integral como seres humanos. Aprovecha su aun viven. Te aseguro que si se puede, aunque parezca difícil al principio.