16 de abril de 2020

CÓMO ORGANIZARSE

Por Bertha Vasconcelos


Parece un tema trillado, simplón, obvio, poco atractivo, pero la verdad, para mí me dio una nueva vida. Nunca pensé que escribiría un artículo sobre este tema cuando mi queja recurrente era “no me da tiempo de nada.” Sentía que el tiempo me ganaba y al final del día, además de cansada, me sentía frustrada y agobiada porque no veía el tiempo necesario para terminar algunos proyectos pendientes que venía arrastrando.  

  

Una de mis tantas mudanzas de casa, fue en enero del 2013, con poco tiempo de planeación, así que fue aterrador de principio a fin. En dos semanas ya había acomodado todo en su lugar... al menos eso creí. Con el paso del tiempo me di cuenta que mis necesidades cambiaban y era preciso tener mis cosas personales y material de trabajo organizado de tal manera que me ahorrara tiempo para encontrarlos rápidamente. En mi cuarto bodega, fuimos|“aventando” todo lo que no encontraba lugar en otro lado (típico, ¿eh?), hasta que se  llenó de tantas cosas que era intransitable, y por lo mismo, imposible ordenarlo. Ya no cabía nada más. Sabía que necesitaba contar con varias horas libres, pero ¿cuándo? Desde la publicación de mi primer libro, no contaba con tiempo libre, porque trabajo el  sábado en la mañana, y en ocasiones doy cursos los domingos, Además el cansancio me ganaba y terminaba tan agotada al final del día que solo veía las cosas acumularse y acumularse.

 ¿Por qué es importante terminar proyectos impostergables?

Los psicólogos gestaltistas saben bien que todo ciclo o proceso abierto (círculo) absorbe demasiada energía y hasta que se cierra, libera una gran cantidad de energía para poder iniciar o realizar nuevas actividades y proyectos, comenzar nuevas relaciones, es decir, se abren uno o varios círculos nuevos. Hago énfasis de este tema en mi libro porque finalmente nos hace bien cerrar/terminar procesos, duelos, proyectos, etc.; mucho bien, yo diría.

Encontrando la motivación

Decidí aprovechar dos días de asueto para terminar con este engorroso proyecto de ordenar el cuarto bodega. Porque además no me sentía nada motivada a hacerlo, sin embargo, sí me motivaba el hecho de quedar bien organizada a fin de poder enfocarme 100% a mis proyectos. Un ingrediente importante para que yo termine mis proyectos es la flexibilidad. Me digo a mí misma “si no termino, no pasa nada, después continuaré.” Justamente así fue como escribí mi primer libro. Y hoy tampoco me agobio cuando pienso en todos mis proyectos importantes pendientes o en los círculos que aun tengo abiertos, porque una vez leí a un coach que escribió: “los pendientes siempre estarán mientras estés vivo,” con lo que mi agobiada alma se relajó. Siempre tendrás pendientes, pequeños y grandes, es parte de la vida. Todo dependerá de tus prioridades. Recuerda: “Un paso a la vez, solo por hoy.”  

Qué y cómo aprendí a organizarme

Varias personas me han preguntado cómo hago para organizarme. Primeramente se lo debo a mis padres, muy ordenados, y los admiro. Después cuando empecé a trabajar mientras estudiaba la carrera de Psicología, tomé un curso sobre Administración del Tiempo en la empresa que ha resultado invaluable porque aprendí a identificar prioridades. Cuando uno identifica por dónde empezar, qué es prioritario y qué no, se pueden establecer objetivos, lo que permitirá enfocarse en lograrlos. Enfocarse es fundamental. Después aprendí y apliqué en mi trabajo las 5S un método japonés que la empresa implementó. Debíamos tener oficinas, aulas, archiveros, gavetas, TODO en orden, limpio, clasificado, organizado y únicamente lo necesario. También me ha ayudado a desapegarme el haberme mudado de casa varias veces. Cambié de residencia, de país a país en 2 ocasiones, de ida y regreso, y de la ciudad de México a Cancún, después a Cozumel, de regreso a Cancún, y finalmente a la ciudad de México. Cuando viví en Baltimore aprendí muchas cosas sobre la organización pues hay mucha literatura al respecto, incluyendo artículos sobre  postergar. Con decirles que aun conservo un librito que traje de allá sobre cómo hacer más rápido el quehacer de una casa (por cierto, ya voy a regalarlo). Aprendí que debía contar con los espacios, archivero, carpetas, folders, etiquetas, cajas para archivo, de cartón, cajas de plástico, repisas, libreros, etc. que hacen mucho más fácil ordenar todo, y sobre todo, mantenerlo ordenado, lo que a veces representa el mayor reto.

Así que si aun no tengo donde voy a guardar cada cosa, papel, etc., primero lo compro o busco el espacio destinado para el objeto o papel a conservar. Si tienes cajas que desempacar te sugiero abras una por una o te volverás loco.

El método: Guardar, tirar, vender o donar

Le dediqué dos días completos a ordenar ese cuarto, con recesos para comer y ver alguna serie. 

Después clasifico todos los papeles, objetos, material, etc. por similitud, mientras voy botando a la basura lo que no sirve, y al hacerlo, trato de pensar que "todo se va a la basura, sin piedad." En lugar de pensar: “creo me puede servir.” Así descarto más cosas y papeles. Para ello necesitarás 4 contenedores, tal vez te acomodes con bolsas grandes para la basura y/o cajas. Al menos 4 espacios que identificarás para Guardar, tirar, vender o donar. Aplica  a la ropa, artículos de la cocina, baño, libreros, ¡a todo!

Desde que viví en Baltimore, la ropa la clasifico por prenda, clima y color, de esa manera me es más fácil encontrarla rápidamente y no pierdo tiempo (Einstein era mucho más inteligente, dicen que únicamente tenía trajes y calcetines del mismo color).

Los papeles que a veces se acumulan en pilas, se organizan por lo que son o donde se guardarán, por ejemplo: Estados de cuenta y recibos (banco, gas, luz, agua, TV de paga, teléfono, etc.). Yo tengo folders (carpetas) para cada rubro. ¿Y que tal esas cosas que guardamos/compramos para envolver regalos y los cumpleaños? O las revistas con artículos super interesantes, canastas, material para manualidades, tejer, pintar, dibujar, etc. Se imaginarán que tengo una gran cantidad de libros, papeles, escritos, papelitos porque cuando escribo, lo hago donde encuentre hacerlo. Así que lo clasifico en una caja que se llama PARA ESCRIBIR. Lo que no necesito, definitivamente lo regalo o vendo, pero solo regalo o vendo cosas en muy buen estado, y en mis mudanzas han salido muebles casi nuevos.   
Deja un cajón o caja lleno de "cositas" que no sabes que hacer con ellas, que después podrás clasificarlas poco a poco para botar, guardar o regalar; nadie es perfecto ni pretendas serlo.

En conclusión, el método involucra identificar prioridades, establecer objetivos, enfocarse, clasificar, organizar y felicitarse a sí mismo.  

El resultado

Cuando terminé, literalmente sentí como si un gran peso de encima se esfumara. Sentí una liberación completa, toda la energía que ese abrumador proyecto absorbía se liberó. ¡Lo logré! Yo misma me felicité. Empecé una nueva vida, empecé a levantarme más temprano, me sentí más motivada para hacer cosas que ya no hacía “por falta de tiempo.” 

Y si eres más obsesivo compulsivo que yo, busca los videos de Marie Kondo, quien padece TOC y enseña desde acomodar las cosas en los cajones hasta como doblar las toallas. 


Referencias bibliográficas:

*
1. Manejo de Emociones en la Mujer, Bertha Vasconcelos
2. Paso no 9. Un consejo para aquellos que dejan para mañana los que podrían hacer hoy. Autoestima en 10 días, David Burns


30 de marzo de 2020

LO VERDADERAMENTE IMPORTANTE

Por Bertha Vasconcelos



A la memoria de mi tía Pilar García Martínez 


Quiero retomar un pensamiento que escribí hace algunos meses: La humanidad se ha complicado tanto la vida que valdría la pena reconsiderar nuestras viejas prácticas y transformar lo obsoleto, lo inútil, lo que nos roba de nuestro valioso tiempo para lo verdaderamente importante.

No muchos saben que la importancia es prioritaria a la urgencia, por eso vivimos haciendo las cosas urgentes y no las importantes. Lo mismo ocurre en los trabajos, las personas dejan lo importante de lado por lo urgente y no logran los resultados que se esperan de ellas, porque las hace menos efectivas. Estamos tan ocupados en cosas banales, dedicando demasiado tiempo a preocuparnos por cosas tontas y superfluas. O nos pasamos la vida enojándonos por los hábitos de los demás, asumiendo fantasías creadas en la propia mente lejos de la realidad. Pero también pasamos mucho tiempo pensando en qué compraremos, qué prenda de vestir nos pondremos, cómo mantenerse a la moda, en el próximo look que adoptaremos o cómo ocultar las canas y las arrugas. Cuestiones que se convierten en banalidades conforme crecemos y ampliamos nuestra consciencia, precisamente cuando nos damos cuenta que la vida es mucho más que ello. Porque el cuerpo y todo lo que hicimos con él, para bien o para mal, se acaba, envejece de todas maneras, y al final, irremediablemente se desecha.

Cuantos no viven del trabajo a la casa y viceversa, conviviendo únicamente con la familia más cercana, creando una zona de confort que promueve la pereza. Aquélla que impide arriesgarse, avanzar y dar el siguiente paso que requiere un poco más de esfuerzo. Nos olvidamos de los amigos, de la familia extendida, de hacer lo que más nos apasiona porque está más cerca del corazón, cayendo en la zona de confort, que tarde o temprano con los años nos sumirá en el aburrimiento de lo cotidiano y familiar. Cuantas personas sanas conocemos que sus vidas son iguales durante años, sin novedad alguna.

LA VIDA ES MUCHO MÁS…

Parece obvio, pero no es así para muchas personas. La vida es mucho más que el trabajo, el dinero, la casa y la familia inmediata. ¿Qué hay de todos aquellos talentos que tenemos, del potencial que existe en nuestro interior, de encontrar un sentido a la vida y el propósito por el cual aún estamos aquí? ¿Qué hay de los amigos verdaderos y las personas que han sido tus mentores? Enterramos nuestros sueños y talentos en el empolvado sótano de nuestra psique, y nos aferramos a lo familiar, porque es más fácil vivir sin riesgos ni esfuerzos adicionales. 

Hay millones de personas con talentos desperdiciados, que se quedan dentro del caparazón que las protege de los riesgos y lo nuevo, porque tienen miedo de convertirse en las personas que realmente son. O enmascaran el temor con un orgullo falso creyéndose que engañan a los demás al decir que viven una vida plena. Nos encerramos en nuestro propio egoísmo y nos concentramos en actividades fútiles. Nos aferramos a rutinas y hábitos inútiles, al trabajo insatisfactorio o dejando de relacionarnos con aquellas personas que han llenado nuestra vida con sabiduría, amor o amistad. 

¿QUÉ HACES CON TU VIDA?

Yo no soy puritana ni una santa, pero pienso que vivir no es disfrutar el momento desde el punto carnal como la creencia popular adolescente-juvenil, que al convertirse en adulto es reemplazada por vivir con responsabilidad en el presente, consciente de que las decisiones presentes crean nuestra vida futura. He escuchado personas, en su mayoría hombres, que cuando hablan de “vivir” se refieren a tener sexo o satisfacer los sentidos. El cuerpo sin dirección se convierte en un manojo de apetitos sensuales y sensoriales buscando sin cesar placer a toda costa. El que deja que su cuerpo lo dirija no piensa en nada más allá ni mucho menos en las consecuencias de sus actos. 


Para muchos hombres, las conquistas sexuales se convierten en el centro de atención, descuidando sus relaciones más cercanas, y si son casados, lastiman a sus hijos más que a nadie en el mundo. Y todo por un placer temporal. Las relaciones sexuales extra-maritales originan graves consecuencias en sus descendientes, quienes terminan pagando por las conductas irresponsables de sus padres. La atracción sexual que se convierte en adicción termina rompiendo el corazón, al menos, de su cónyuge y hiere los corazones de sus hijos, como si se les inyectara un veneno que minara su bienestar emocional generación tras generación, lo cual requerirá de largos procesos de sanación.

Nos evadimos con pasatiempos, hábitos y adicciones que nos alejan de las situaciones y personas que tememos. El dinero también es otro buen distractor de lo que es realmente importante. Como humanidad vivimos engañándonos a nosotros mismos e intentamos engañar también a los demás: “Todo está bien porque la vida es nacer, crecer, reproducirse y morir” o el “Vivir es comprar, tener, poseer y acumular.” Pienso que cuando alzamos la mirada y finalmente aceptamos que la vida es más que satisfacer las necesidades del cuerpo físico, habremos tocado un poquito el cielo y las infinitas posibilidades de tener una vida plena desde una realidad más completa. Porque tarde o temprano, nos daremos cuenta de que nada es como parece.

¿QUÉ ES LO VERDADERAMENTE IMPORTANTE PARA TI?

¿Te has preguntado si realmente sabes lo que es verdaderamente importante para ti? O, ¿crees saber lo que es realmente importante? ¿Qué pasaría si estuvieses a punto de morir o pudieras ver tu vida pasar como una película frente a tus ojos? ¿Qué te hubiera gustado hacer diferente? ¿Quiénes son importantes para ti? ¿Que no te atreviste a hacer? ¿Con que sueños te quedaste sin cumplir? ¿Qué hiciste con tus talentos y anhelos? ¿Lograste encontrar el camino del corazón que te lleva a sentir inmensa paz, y la alegría por estar vivo al abrir tus ojos cada mañana y agradecer por todo lo que tienes? Si te has mentido a ti mismo o a los demás, ¿eso es lo que deseas llevarte o dejarle a tus familiares y amigos?

Si dejáramos de jugar a hacernos tontos, nos daríamos cuenta que no pasa nada malo si pensáramos y reflexionáramos sobre nuestra propia vida. Tal vez si los humanos, dejáramos de mentirnos a nosotros mismos, solo tal vez, tendríamos una vida mejor y dejaríamos un mejor mundo. El egoísmo y el hedonismo a corto plazo ha creado un mundo falso e incierto, parapeto de locuras y desesperanzador para los jóvenes sensibles. 



¿QUÉ HACES CON TU TIEMPO?

Aunque quisiéramos negarlo, sabemos perfectamente cuándo estamos perdiendo el tiempo en cosas inútiles. El tiempo, que no es más que nuestra propia vida, se va con los meses y años. Podrías consolidar o no tus metas y sueños más anhelados. Podrías lograr o no simplemente lo que deseabas para tu vida, pero podrías tener miedo de lanzarte a conseguir lo que más deseas y entonces te conformas con una vida cómoda, familiar, sin mejorar, sin dejar lo que te hace daño, sin atreverte a cambiar, a permitir que tu luz brille e ilumine a tus semejantes. Quizá porque temes entrar dentro de ti mismo y observar tus propios demonios y tu peor obscuridad para poder iluminarla. O tal vez porque no quieres reconocer tus emociones que te asustan tanto. O porque crees que la vida es solo esto, un cuerpo físico que hay que satisfacer a costa de lo que sea, porque no crees que hay más que esta vida, no hay nada más allá de la muerte.  Si no hay más, para qué hacer algo diferente, y entonces vives la vida locamente sin sanar las heridas primarias, ni intentar ver-te para aprender a amar-te.

O ¿es que acaso el dinero te preocupa y le dedicas demasiadas horas y/o días? Y te angustias demasiado, y lo pones por encima de tu salud y tus seres queridos. O bien, ¿eres de esos que se la pasan observando y criticando a los demás, pero no se ven a mismos? ¿De esos que no comprenden que a aquéllos que juzga son tan solo el espejo de sí mismos? Y pierden tiempo en analizarlos en lugar de mirarse.


La prueba de que como humanidad estamos perdidos es que no hemos podido resolver los problemas que aquejan a la mayoría ni mejorar un poco la situación mundial actual, al contrario, los números siguen aumentando. Estamos atorados porque no sabemos identificar las prioridades, lo que es realmente importante, lo básico o indispensable. Por ejemplo, los que gobiernan la ciudad de México quieren que circulen autos nuevos y tengamos vías de primer mundo, cuando las calles necesitan urgentemente lo más básico, como señalamientos y re-pavimentarse, así como sus habitantes necesitan comer tanto como gozar de buena salud antes de comprar un auto nuevo. Me parece que hay confusión en las prioridades,    

¿QUÉ HACER?

Creo que pensar en lo que vale la pena, en nuestras prioridades, puede ayudarnos al menos a cada uno. Podríamos empezar por hacernos algunas preguntas como las siguientes:

  1.  ¿Qué es más importante? ¿Vivir la vida que los demás desean para ti o la vida que tú quieres?
  2.  ¿Qué quieres de la vida?
  3. ¿Cómo quieres ser recordado?
  4.  ¿Cómo quieres vivir tu vida? 
  5.  Al final del camino, ¿qué deseas llevarte?
  6.  ¿Qué deseas dejarle a tu familia, tus amigos y al género humano?
  7.  ¿Cómo puedes simplificar tu vida? 



Nuestra civilización podría estar menos enferma si tan solo así lo quisiéramos, con tal solo ser más responsables de nuestros actos y decisiones. No es tan difícil preguntarse antes de hacer algo: “¿A cuántos y cómo afectará negativamente esta decisión?”

Pienso que es muy importante atreverse a soñar, a ir más allá de lo que se hace y tiene; atreverse a ser lo que realmente somos cada uno de nosotros, sin las creencias ni aprendizajes que no son nuestros, que venimos arrastrando de generación en generación y que nos hacen infelices.  

Todos tenemos las mismas oportunidades y posibilidades, ¿quieres aprovecharlas? 

9 de marzo de 2020

LOS MEDIOS DE COMUNICACION Y SU ROL PARA DIVULGAR EL SEXISMO Y LA VIOLENCIA


Este artículo es un extracto de mi trabajo final del curso que tomé sobre Género y Masculinidades.
Pido al lector lea este artículo desde esa perspectiva, así como desde la intolerancia a la violencia porque ésta es mi intención al reescribirlo y publicarlo en este blog.


Por Bertha García Vasconcelos 


El patriarcado y sus efectos en la sociedad

La narrativa dominante representa la ideología prevaleciente que incluye normas populares, valores y creencias, tan persuasivos dentro de la comunidad que son tomadas de manera literal por las personas acerca de cómo deben vivir la vida. El discurso hegemónico actual, el patriarcado, ha dominado la conducta del mundo entero el cual ha colocado en posiciones ventajosas a algunos grupos y a otros los pone en desventaja.

Los medios de comunicación

Los medios, principalmente la televisión, son el parámetro más generalizado y utilizado de los símbolos de la vida de las personas, por lo que se convierte en un modelador del comportamiento humano. Desde que la televisión apareció en el siglo XX, los medios de comunicación han ejercido una influencia cada vez más poderosa para manipular a las masas, crear necesidades ficticias mediante la publicidad y la moda, establecer narrativas sociales y de roles de género, inculcar hábitos, conductas y hasta valores culturales, así como divulgar mensajes machistas, sexistas y de violencia. Definitivamente su influencia se ha dejado sentir en el siglo XXI, con las publicaciones, programas y películas donde se continúa degradando el cuerpo de la mujer, reducen su rol al ser ama de casa y/o se promueve la violencia.

El Sexismo

La sexualización de la mujer a través de los medios de comunicación, cada vez es más evidente, difundida y ofensiva. El valor de la mujer se enfatiza por su atractivo o conducta sexual y se convierte en objeto para el uso sexual de otros en todos los medios donde se muestran innumerables imágenes de niñas y mujeres en una manera sexual, quienes revelan partes de sus cuerpos, y toman posturas y expresiones faciales sexualizadas. La pornografía se ha extendido a terrenos insospechados, propiciando una trata incontrolable de personas, o como sucede en México, donde las niñas de la Sierra de Puebla, Chiapas y Guerrero son vendidas por sus propios padres al crimen organizado.

Figuras como Angelina Jolie y Lady Gaga han sido “fabricadas” en Hollywood para convertirse en los modelos de femineidad a seguir por las niñas a través de los medios, que han provocado que durante años las mujeres se esfuercen por mantenerse “bellas”, se pongan a dieta eternamente y destinen enormes cantidades de dinero para el nutriólogo, cirujano plástico, cuidado del cabello, maquillaje y el vestir a la moda. Los esfuerzos para cumplir expectativas tan altas de la sociedad se reflejan en la falta de aceptación de sus cuerpos y de quien realmente son.

La violencia


Michael Moore, en su película “La Masacre de Columbine” (2002) delata las prácticas de los medios y otras organizaciones que impactan afectivamente a la sociedad y favorecen la violencia, como es el aumento de la cobertura de noticias con imágenes de contenido violento, que al fomentar una cultura de temor, en forma paradójica se ha incrementado la venta de armas y municiones mientras los índices de criminalidad disminuyen.

Periodistas y escritores oportunistas que se enriquecen a costa del dolor de otros existen en nuestra civilización, lo que no es válido es que los lectores compren y se crean historias irracionales llenas de maldad. Muchos medios de comunicación perciben rápidamente cuando un asunto cobra interés para el púbico, y a fin de generar utilidades pueden alterar el discurso al seleccionar las noticias que buscará el público. Ahora se sabe que enfatizar la violencia a través de las noticias genera mayor violencia.

¿Qué podemos hacer?

Es necesario deconstruir las narrativas dominantes que mantienen y apoyan los efectos negativos del patriarcado en las vidas de los personas. Los contenidos de los medios han de modificarse para crear una cultura de equidad de género y libre de violencia. Necesitamos denunciar y quejarnos de los medios ante organizaciones creadas expresamente, para que modifiquen sus contenidos sexistas y violentos. Una civilización no puede realmente progresar cuando en sus entrañas existe la violencia, opresión y discriminación hacia uno de sus principales componentes, el que se encarga de perpetuar el género humano. Es necesario empoderar a la mujer, ayudándole a mejorar su autoconcepto y autoestima al comprender que su valor como persona no depende de lo externo a su ser.

El abuso y la violencia es una historia que ha predominado en nuestra civilización por siglos, por lo que ha llegado el momento de denunciarlos, rechazarlos y erradicarlos, a fin de que la humanidad comience un camino de verdadera evolución.

Es tiempo de buscar las maneras de provocar cambios profundos en las perspectivas de las mujeres y los hombres, a fin de liberarnos de discursos hegemónicos culturales que nos desagradan. ¿Podremos cambiar las narrativas repetitivas de violencia que embargan a la humanidad? El camino por recorrer es largo, pero mucho dependerá de las nuevas historias que cada uno de nosotros desarrolle en los próximos años, para cambiar los discursos dominantes de violencia y sexismo que prevalecen en la sociedad. Podemos dar a luz a nuevas historias de esperanza, paz, justicia e igualdad de género.

Por Bertha Vasconcelos

14 de diciembre de 2018

SIMPLIFICA EN ESTA ÉPOCA DECEMBRINA




Por Bertha Vasconcelos

Mientras muchas personas están muy alegres festejando las fiestas, otras personas estamos pasando situaciones difíciles. Tal vez estamos ocupadas pensando en cómo sortear todo lo que hay que hacer en esta época, y a la vez, estar al tanto de la salud de un ser querido.
   
Demasiados están viviendo un duelo tras duras pérdidas. Desde la muerte de un ser significativo, separaciones, rupturas, problemas conyugales, pérdida del trabajo, problemas financieros, la pérdida de la salud hasta de una ilusión. Personas perdieron a un ser querido este año o recientemente y no tienen ánimos para decorar ni asistir a alguna cena. Y eso está bien. A quienes perdieron a un ser querido les sugiero que hagan lo que les nazca hacer desde el corazón. No se obliguen a festejar si no lo desean hacer. Sean congruentes con sus sentimientos y creencias. Ser fiel a uno mismo es lo más conveniente. Y si conoces a una persona que está pasando por una pérdida similar, pregúntale que desea hacer.

El organismo del ser humano está equipado para tolerar niveles de estrés que no rebasen demasiado sus recursos internos. Pero cuando las demandas y exigencias del exterior son mayores a la capacidad interna de respuesta puedes llegar a abrumarte demasiado. Y, ¿cuál es el propósito de agobiarte innecesariamente?

Pienso que la clave para pasar una temporada navideña con estrés mínimo es simplificar lo más posible. Aquí te presento algunas estrategias útiles para sobrevivir sin sufrir un “colapso nervioso."



  1. Si no te ha dado tiempo de comprar regalos y en tu familia se acostumbra dar regalos,  piensa en algo práctico. Haz una sola visita o compra tus regalos directamente a personas artesanas que se dediquen a esto. Los bazares son excelentes lugares para comprar varios y excelentes regalos en un par de horas. Esta temporada es de las mejores para las personas que hacen manualidades o venden regalos. Se ayudarán mutuamente.
  2. Cuando la familia está pasando por una mala racha económica o deben prever para enero, puedes sugerir a los adultos que no den regalos. O puedes proponer hacer un intercambio de regalos fijando una suma cómoda para todos. Si tienes hijos pequeños, ellos se contentan con regalos simples, poco costosos, pero llamativos; su inocencia y creatividad son maravillosas.
  3. Es una excelente idea comprar comida hecha para la cena. Cada vez más son las personas que deciden comprar algo hecho pues ya no tienen tiempo o la salud necesaria para cocinar. Por lo tanto, hoy en día tienes una gran cantidad de opciones para disfrutar de una deliciosa cena.
  4. Si querías reunirte con ciertas amistades o entregar regalos a tus clientes pero estás muy presionado en  tus tiempos, déjalo para enero. No hay problema, lo más importante es que no te agobies ni estreses demasiado. Es época para disfrutar no sufrir ni presionarte.
  5. Cuando existen conflictos dentro de la familia, ésta es una época más difícil. La familia es un tema complicado debido a los vínculos afectivos tan profundos que existe entre sus miembros. El resentimiento es mayor hacia un miembro de la familia que hacia un amigo o vecino. No hay solución ideal para los problemas familiares. Cada familia es única y cada problemática es diferente. Lo que puede ayudarte es saber que todo pasa y esto también pasará. Las familias son dinámicas. No siempre puede existir armonía. Si sientes gran malestar por la situación familiar, busca ayuda profesional y resuelve lo tuyo, lo que te corresponde. Guardar resentimientos amarga tu existencia y la de las personas que te rodean.
  6. Si terminaste con tu pareja o te rechazaron, continúa elaborando tu duelo y no le marques si esto te lastimaría más. Podrías escribir una carta de enojo o de cierre. Escribe y escribe, todo lo que te salga sin detenerte, pero no envíes tus cartas. Rómpelas, nunca se envían. Esto te ayudará a elaborar tu duelo más rápido.
  7. Simplifica tus actividades y hábitos navideños. No hay prisa. Haz únicamente lo que alcances a hacer día a día. No te abrumes por lograr todo. La lista de pendientes no termina mientras estemos vivos.


Te deseo que en esta temporada decembrina disfrutes lo disfrutable. 


10 de diciembre de 2018

CERRANDO UN CICLO





Por Bertha Vasconcelos
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Me encanta cerrar ciclos. Cuando se acaba un año, me entusiasma cerrar los círculos abiertos. De alguna manera me siento obligada a cerrar lo inconcluso. 

Estamos a punto de terminar otro año lo cual representa el cierre de otro importante ciclo en nuestras vidas. Este es justo el momento para recapitular y poner en perspectiva tanto los logros como avances que hemos tenido a lo largo del año, así como proyectar nuestro futuro.  

Desde hace varios años tengo la costumbre de ordenar mis cosas, hacer los arreglos de la casa que hagan falta, comprar los regalos de Navidad y asistir a las reuniones de fin de año antes del 15 de diciembre, un poco antes de la Navidad. Y esto lo hago, sobre todo desde mi regreso a la ciudad de México, porque los que vivimos en grandes ciudades, conocemos bien lo tumultuosas que se ponen las tiendas y lo temible del tráfico debido a los conductores “neuróticos” y hostiles que circulan por la calle. Al menos en esta ciudad, la época navideña no trae la esencia y verdadero mensaje de la Navidad, sino que cae atrapada en el consumismo de las compras navideñas de último momento y los problemas que imperan en la sobrepoblada ciudad, incluyendo problemas internos o de relaciones no resueltos. Basta con sentir el ambiente días antes de la Navidad en tiendas y en las calles. Me causa tristeza que el espíritu navideño solo sea un slogan hueco para muchas personas. Las personas rencorosas, envidiosas, sarcásticas, agresivas, competitivas, egoístas, mentirosas, señores y señoras Scroodge, etc. etc., merecen más nuestra compasión que nuestro desdén, porque son personas muy infelices, y algunas están enfermas.                           

CUENTA TUS VICTORIAS

Estas semanas antes de la Navidad y Fin de Año, representan una excelente oportunidad para tomar el tiempo de mirar hacia atrás, y enlistar todas aquellas metas que conseguimos, así como todos los logros externos, ya sea laborales, profesionales, económicos, materiales, interpersonales y de salud. Y además, es de suma importancia hacer algo, que desgraciadamente no todas las personas hacen porque no dedican suficiente tiempo a la auto-reflexión. Me refiero a observar los cambios internos positivos que hemos tenido, tales como cambiar creencias, actitudes o pensamientos, cerrar círculos, concluir pendientes, aprender a comunicarse mejor con los seres queridos y resolver conflictos, soltar el control, adoptar nuevos hábitos hacia el bienestar o salud, darse cuenta de que somos libres, de que tenemos poder personal, que no somos víctimas, que podemos conseguir nuestras metas con responsabilidad, aceptar lo que no se puede cambiar, etc. Quizá también pudiste finalmente perdonar y dejar ir esos resentimientos que te carcomían. Y, ¿qué hay de todos esos aprendizajes y lecciones que aprendiste de los sucesos difíciles y retos que enfrentaste este año? Los errores y fracasos no son más que aprendizajes, lecciones aprendidas.  

Todos esos cambios y aprendizajes que algunos podrían no considerar valiosos, representan el tipo de cosas que sí nos llevaremos cuando nos vayamos de este mundo. Cuando era más joven no me percataba de la fragilidad de la vida. La madurez nos va dando un mejor sentido de temporalidad, de que nos iremos tarde o temprano, y la vida continuará. No nos llevaremos nada material, ni a nuestros seres queridos, solo nos llevaremos nuestros dramas y berrinches o victorias internas, y nada más. Por ello vale la pena preguntarse: ¿Qué quiero llevarme?      

TERMINA PENDIENTES

En el aspecto afectivo, si no lo hemos hecho, es el momento más propicio para perdonarnos, perdonar y soltar todo lo que lastima. Perdonar es una decisión consciente, difícil pero no imposible. Perdonar no es olvidar, porque olvidaríamos las lecciones aprendidas. Hay quienes arrastran con sus resentimientos y luchas de poder toda su vida. Es como ver a un pequeño “hacer berrinche.”

Por otro lado, podemos recordar que donde hay más amor, hay más expectativas. ¿Qué quiero decir? Esperamos mucho más de los que amamos y nos aman, que de los conocidos y los menos amigos. Pero estas altas expectativas nos lastiman cuando no recibimos lo que esperamos de nuestros seres queridos, familiares y amigos. Y cuando nos damos cuenta que somos nosotros mismos los que nos podemos dar el mayor amor, apoyo y comprensión, - que ellos dan lo que pueden y quieren, a veces, es más lo que pueden dar -, liberamos a nuestros seres queridos y a nosotros mismos. Al darnos a nosotros mismos lo que necesitamos recuperamos nuestro poder personal y sentimos la mayor liberación posible. Y dejar a los demás con sus amarguras y rencores nos libera a ambas partes.

Este es un buen tiempo para cerrar temas inconclusos lo que servirá de plataforma para los proyectos del año entrante. Pero, llegada la Navidad también es tiempo de posponer los planes que ya no pudieron concretarse sin sentirse derrotado.

PROYECTA TU FUTURO

También es el tiempo de proyectar nuestros sueños. De planear metas y objetivos para el siguiente año. Atreviéndote a soñar más allá de lo que has pensado, dejando volar la imaginación en dirección a sueños y objetivos que jamás te has atrevido a imaginar. Es el momento de proyectar tu futuro, con personas, actividades y objetivos que apenas pensaste posibles. Tal vez solamente no te has dado cuenta que están más cerca de lo que imaginas. Tal vez tan solo que no los has visto. 

Este es el tiempo de establecer metas, escribir propósitos y los deseos para el año siguiente.

Metas.- Son objetivos claros, definidos y fácilmente medibles al finalizar el año para evaluar si se lograron o no. Ejemplos: Ahorrar determinada cantidad de dinero para un viaje o para el enganche de una casa; inscribirse para estudiar una maestría, comprar un nuevo celular, computadora, auto o casa; terminar la tesis; bajar X kilos, etc. 

Propósitos.- Son determinaciones que no son fácilmente medibles. Ejemplo: Hacer ejercicio o caminar diario; asesorarse para iniciar un negocio; mejorar la alimentación; dormir mejor; divertirse más; ahorrar el 10% de los ingresos, etc.

Deseos.- Son aquellas cosas deseables, que no dependen de nosotros para que sucedan. Ejemplos: Mayor armonía en mi familia; salud para todos los miembros de mi familia, etc.  

Otra forma de planear el próximo año es escribir:
¿Qué quiero?
¿Qué deseo?
¿Que necesito?



POR ULTIMO

Despide el ciclo con satisfacción y agradecimiento. Prepárate para recibir el nuevo ciclo con entusiasmo y alegría. Y recibe el nuevo ciclo como una naciente etapa en tu vida con ilusión y nuevas metas, abierto a las sorpresas y regalos que la vida nos da, porque todo al final, es para nuestro crecimiento.

¡Felices fiestas! ¡Y que el 2019 traiga a tu vida múltiples bendiciones, prosperidad, salud y más de lo que te hace feliz! 

8 de diciembre de 2018

COMO SOBREVIVIR LA ÉPOCA DECEMBRINA




Por Bertha Vasconcelos 
www.berthavasconcelos.com

Llegaron las celebraciones de fin de año. Hemos de decidir dónde y con quiénes pasaremos Navidad y Año Nuevo, qué haremos de cenar, a quiénes regalaremos algo, cuánto gastaremos, qué y dónde compraremos los regalos. Es la época que nos invita a convivir amorosamente con nuestros padres, hijos, suegros, hermanos, cuñados, tíos, sobrinos, abuelos, bisabuelos, es decir, con la familia propia, la de origen y la política. Sin embargo, para algunos no significa una afortunada oportunidad de saludar a los parientes, sino que representa la visita o el regalo obligado, la sonrisa o el beso no sentido.

La época navideña tiene repercusiones psicológicas y emocionales en las personas porque para algunos puede ser una experiencia de mucha alegría, y para otros provoca estrés y ansiedad. Lo deseable sería hacer de estas fechas una experiencia disfrutable, o al menos, una oportunidad de crecimiento.

El estrés y la angustia sentidos provienen de la falta de resolución a asuntos inconclusos o de haber sufrido recientemente eventos estresantes, además de la presión de internarse en el tráfico aumentado en las calles y las aceleradas multitudes dentro de las tiendas. Sabemos que los últimos años han sido difíciles en términos económicos, por lo que haber perdido dinero o el empleo presupone vivir bajo un presupuesto restringido. Por otro lado, la ansiedad se apoderará de los que sienten alguna clase de resentimiento hacia sus padres o hermanos. En otras ocasiones, ver a la familia política es una verdadera fuente de estrés. Para los hijos de padres recién divorciados o separados, vueltos a casar o no, puede ser una temporada muy estresante porque deben repartirse en Navidad y Año Nuevo. Una situación parecida a la de los recién casados, que tienen que encontrar una resolución equitativa que beneficie a ambos. Para el que no tiene familia puede resultar una época de amargura más que de felicidad, pues debe decidir cómo y con quién pasarla. El que perdió este año a un ser querido por muerte o separación podrá sentirse melancólico y triste, desganado para celebrar. Igualmente se podrá sentir el que perdió un negocio, una amistad o algo significativo. En fin, son muchos los ejemplos que podría dar.

Y entonces, ¿qué hacer para disfrutar de esta época del año? Antes que nada convendrá liberarse de toda culpa, creer en que se puede cambiar un pensamiento respecto a alguien para poder estar en el mismo espacio y no tomarse tan en serio ni a la vida misma.

A continuación encontrarán algunas recomendaciones prácticas para disfrutar o “sobrevivir” la temporada:  

1      Recordar que “todo pasa” y que nadie ni nada es eterno.
2      Tener presente que todo tiene remedio, a excepción de la muerte.
2      Si no hay dinero, simplemente no hay dinero.  
3      Tratar de ver a los padres con compasión y ternura. Algunos de ellos están envejeciendo, otros ya envejecieron.
4      Ser proactivo en lugar de reactivo, en el caso de ser blanco de comentarios fuera de lugar. ¿Tiene caso enojarse?
5      El perdón es un ingrediente indispensable para lograr la paz interior, e.
6      Para quienes perdieron recientemente un ser querido es preciso que recuerden que ellos mismos están vivos y que sus demás familiares también lo están. ¡Disfrútense y recuerden amorosamente a los seres amados que se han ido!
7      En tiempos de estrés, hace falta reír y jugar más.

Lo más importante es disfrutar la vida y esta temporada como parte de ella, en una palabra VIVIR, porque cada día nos da la oportunidad de comenzar una nueva vida. 



7 de diciembre de 2018

¡ODIO LA NAVIDAD!



Por Bertha Vasconcelos
wwww.berthavasconcelos.com

Se acerca otro fin de año y en el ambiente comienza a sentirse el estrés navideño.  ¿Te sientes un “Grinch”? No te acongojes, porque justo en esta época antes de la Navidad, los niveles de estrés individual y colectivo definitivamente se incrementan. ¡Tantas cosas por hacer! Con el trabajo, fin de cursos, la casa, problemas familiares, los hijos, la familia política, los regalos, la cena, las visitas, los gastos, las comidas y reuniones el estrés puede rebasarte. Los cambios en tu rutina, el impacto en lo económico y todas las emociones contradictorias que afloran pueden ser abrumadores para muchas personas. Puedes sentir ansiedad, angustia, y hasta depresión.

Según estudios, el estrés navideño afecta más a las mujeres que a los hombres. Esto se debe a la responsabilidad que usualmente se da a la mujer para planear la cena, elegir los regalos, conciliar los conflictos familiares y/o ceder ante las decisiones de los demás.

También puede surgir mayor estrés porque cambió la tradición familiar de la Navidad, debido a matrimonios, divorcios, conflictos, distancia entre familiares. Con los divorcios viene la disyuntiva de cómo acomodarse para ver a ambos padres/familias. Algunos familiares no estarán presentes y se les extrañará. Tener que ver a alguien tóxico, sentir la obligación de dar regalos, no querer estar y tener que estar. El implacable deber ser que hace infeliz a cualquier persona. Lo obligado ciertamente aumenta el estrés y desanima.  

La temporada decembrina representa un estrés mucho mayor para las personas que han sufrido la pérdida de un ser querido y será la primera Navidad sin ella/él. No existe entusiasmo para celebrar. Inclusive desearían no celebrar la Navidad. Es muy doloroso pasar esta temporada sin el ser querido. Si este es tu caso, podrías evitar festejar. Pero si se reúne la familia, todos podrían hablar del ser querido en lugar de evitar mencionarlo.




En el año 1985 viví la pérdida de dos personas muy amadas. Recuerdo que mi madre y yo pasaríamos solas esa primera Navidad. Mi tío generosamente nos invitó a pasarla con su familia en su casa. Agradezco infinitamente el generoso gesto y cariño de mis tíos y primas, pero fue una Navidad rara porque mi madre y yo sentíamos un gran hueco en el corazón incongruente a la ocasión. Y… no hablamos de ellos, como si no hubiese pasado nada. Hoy sé que a esto se le llama evitación. Uno de los mecanismos naturales del ser humano ante el estrés: huir o pelear. Evitación del dolor y cualquier emoción desagradable de sentir.  Por ello se recomienda recordar al ser querido fallecido hablando de anécdotas, momentos alegres, aprendizajes, detalles especiales que recuerda cada miembro de la familia.

Para “sobrevivir” la temporada navideña, sugiero que intentes pasarla lo mejor posible. Y para ello, será preciso ser flexible y fluir. Respetar las decisiones de los demás y hacer respetar tus decisiones. Buscar la armonía y elegir bien tus batallas. No trates de controlar y suelta, te sentirás más libre y genuino. No te preocupes por los regalos, cualquier detalle que tu desees dar está bien, la reacción de los demás ya no es tu responsabilidad.

Si no puedes amar a todos, al menos perdona, pero para ello necesitas perdonarte a ti mismo. Cuando perdonas obtienes paz interior y armonía. Guardar resentimientos es dañino para la salud mental, y eventualmente lo será para tu salud física. Deja atrás el pasado, y aunque recuerdes, si hubo aprendizaje no hay nada a que aferrarse. 

Si no te gusta lo que vislumbras, puedes idear algo nuevo para realizar durante la Navidad, ya sea un juego, un concurso, contar chistes, etc. Por ejemplo: Podrías hacer que cada quien le diga a cada uno una cosa positiva o que admira de ella/él; o que diga que animal le gustaría ser y por qué.

Tu siempre tienes el control de tu vida. Nadie más es responsable de tus emociones ni pensamientos, tanto como nadie es responsable de lo que sientes y piensas, como tu no eres responsable de las emociones y pensamientos de los demás.

Este fin de año podríamos relajarnos, descansar, divertirnos, reír y jugar. Aprovecha para no pensar demasiado. Tomar la vida demasiado en serio a veces no es sano. En ocasiones, vivir en el presente es mágico, porque en el aquí y ahora creas tu futuro.

Les deseo paz y armonía en las fiestas decembrinas. Y que el año que iniciará les traiga principalmente salud, mucho amor y prosperidad, así como la realización de todos sus sueños por imposibles que parezcan.

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