12 de septiembre de 2014

LO VERDADERAMENTE IMPORTANTE

Por Bertha Vasconcelos
www.psicologiaycoaching.com


A la memoria de Pilar García Martínez 


Quiero retomar un pensamiento que escribí hace algunos meses: La humanidad se ha complicado tanto la vida que valdría la pena reconsiderar nuestras viejas prácticas y transformar lo obsoleto, lo inútil, lo que nos roba de nuestro valioso tiempo para lo verdaderamente importante.

No muchos saben que la importancia es prioritaria a la urgencia, por eso vivimos haciendo las cosas urgentes y no las importantes. Lo mismo ocurre en los trabajos, las personas dejan lo importante de lado por lo urgente y no logran los resultados que se esperan de ellas, porque las hace menos efectivas. Estamos tan ocupados en cosas banales, dedicando demasiado tiempo a preocuparnos por cosas tontas y superfluas. O nos pasamos la vida enojándonos por los hábitos de los demás, asumiendo fantasías creadas en la propia mente lejos de la realidad. Pero también pasamos mucho tiempo pensando en qué compraremos, qué prenda de vestir nos pondremos, cómo mantenerse a la moda, en el próximo look que adoptaremos o cómo ocultar las canas y las arrugas. Cuestiones que se convierten en banalidades conforme crecemos y ampliamos nuestra consciencia, precisamente cuando nos damos cuenta que la vida es mucho más que ello. Porque el cuerpo y todo lo que hicimos con él, para bien o para mal, se acaba, envejece de todas maneras, y al final, irremediablemente se desecha.

Cuantos no viven del trabajo a la casa y viceversa, conviviendo únicamente con la familia más cercana, creando una zona de confort que promueve la pereza. Aquélla que impide arriesgarse, avanzar y dar el siguiente paso que requiere un poco más de esfuerzo. Nos olvidamos de los amigos, de la familia extendida, de hacer lo que más nos apasiona porque está más cerca del corazón, cayendo en la zona de confort, que tarde o temprano con los años nos sumirá en el aburrimiento de lo cotidiano y familiar. Cuantas personas sanas conocemos que sus vidas son iguales durante años, sin novedad alguna.

LA VIDA ES MUCHO MÁS…

Parece obvio, pero no es así para muchas personas: La vida es mucho más que el trabajo, el dinero, la casa y la familia inmediata. ¿Qué hay de todos aquellos talentos que tenemos, del potencial que existe en nuestro interior, de encontrar un sentido a la vida y el propósito por el cual aún estamos aquí? ¿Qué hay de los amigos verdaderos y las personas que han sido tus mentores? Enterramos nuestros sueños y talentos en el empolvado sótano de nuestra psique, y nos aferramos a lo familiar, porque es más fácil vivir sin riesgos ni esfuerzos adicionales. 

Hay millones de personas con talentos desperdiciados, que se quedan dentro del caparazón que las protege de los riesgos y lo nuevo, porque tienen miedo de convertirse en las personas que realmente son. O enmascaran el temor con un orgullo falso creyéndose que engañan a los demás al decir que viven una vida plena. Nos encerramos en nuestro propio egoísmo y nos concentramos en actividades fútiles. Nos aferramos a rutinas y hábitos inútiles, al trabajo insatisfactorio o dejando de relacionarnos con aquellas personas que han llenado nuestra vida con sabiduría, amor o amistad. 

¿QUÉ HACES CON TU VIDA?

Yo no soy puritana ni una santa, pero pienso que vivir no es disfrutar el momento desde el punto carnal como la creencia popular adolescente-juvenil, que al convertirse en adulto es reemplazada por vivir con responsabilidad en el presente, consciente de que las decisiones presentes crean nuestra vida futura. He escuchado personas, en su mayoría hombres, que cuando hablan de “vivir” se refieren a tener sexo o satisfacer los sentidos. El cuerpo sin dirección se convierte en un manojo de apetitos sensuales y sensoriales buscando sin cesar placer a toda costa. El que deja que su cuerpo lo dirija no piensa en nada más allá ni mucho menos en las consecuencias de sus actos. 


Para muchos hombres, las conquistas sexuales se convierten en el centro de atención, descuidando sus relaciones más cercanas, y si son casados, lastiman a sus hijos más que a nadie en el mundo. Y todo por un placer temporal. Las relaciones sexuales extra-maritales originan graves consecuencias en sus descendientes, quienes terminan pagando por las conductas irresponsables de sus padres. La atracción sexual que se convierte en adicción termina rompiendo el corazón, al menos, de su cónyuge y hiere los corazones de sus hijos, como si se les inyectara un veneno que minara su bienestar emocional generación tras generación, lo cual requerirá de largos procesos de sanación.

Nos evadimos con pasatiempos, hábitos y adicciones que nos alejan de las situaciones y personas que tememos. El dinero también es otro buen distractor de lo que es realmente importante. Como humanidad vivimos engañándonos a nosotros mismos e intentamos engañar también a los demás: “Todo está bien porque la vida es nacer, crecer, reproducirse y morir” o el “Vivir es comprar, tener, poseer y acumular.” Pienso que cuando alzamos la mirada y finalmente aceptamos que la vida es más que satisfacer las necesidades del cuerpo físico, habremos tocado un poquito el cielo y las infinitas posibilidades de tener una vida plena desde una realidad más completa. Porque tarde o temprano, nos daremos cuenta de que nada es como parece.

¿QUÉ ES LO VERDADERAMENTE IMPORTANTE PARA TI?

¿Te has preguntado si realmente sabes lo que es verdaderamente importante para ti? O, ¿crees saber lo que es realmente importante? ¿Qué pasaría si estuvieses a punto de morir o pudieras ver tu vida pasar como una película frente a tus ojos? ¿Qué te hubiera gustado hacer diferente? ¿Quiénes son importantes para ti? ¿Que no te atreviste a hacer? ¿Con que sueños te quedaste sin cumplir? ¿Qué hiciste con tus talentos y anhelos? ¿Lograste encontrar el camino del corazón que te lleva a sentir inmensa paz, y la alegría por estar vivo al abrir tus ojos cada mañana y agradecer por todo lo que tienes? Si te has mentido a ti mismo o a los demás, ¿eso es lo que deseas llevarte o dejarle a tus familiares y amigos?

Si dejáramos de jugar a hacernos tontos, nos daríamos cuenta que no pasa nada malo si pensáramos y reflexionáramos sobre nuestra propia vida. Tal vez si los humanos, dejáramos de mentirnos a nosotros mismos, solo tal vez, tendríamos una vida mejor y dejaríamos un mejor mundo. El egoísmo y el hedonismo a corto plazo ha creado un mundo falso e incierto, parapeto de locuras y desesperanzador para los jóvenes sensibles. 



¿QUÉ HACES CON TU TIEMPO?

Aunque quisiéramos negarlo, sabemos perfectamente cuándo estamos perdemos el tiempo en cosas inútiles. El tiempo, que no es más que nuestra propia vida, se va con los meses y años. Podrías consolidar o no tus metas y sueños más anhelados. Podrías lograr o no simplemente lo que deseabas para tu vida, pero podrías tener miedo de lanzarte a conseguir lo que más deseas y entonces te conformas con una vida cómoda, familiar, sin mejorar, sin dejar lo que te hace daño, sin atreverte a cambiar, a permitir que tu luz brille e ilumine a tus semejantes. Quizá porque temes entrar dentro de ti mismo y observar tus propios demonios y tu peor obscuridad para poder iluminarla. O tal vez porque no quieres reconocer tus emociones que te asustan tanto. O porque crees que la vida es solo esto, un cuerpo físico que hay que satisfacer a costa de lo que sea, porque no crees que hay más que esta vida, no hay nada más allá de la muerte.  Si no hay más, para qué hacer algo diferente, y entonces vives la vida locamente sin sanar las heridas primarias, ni intentar ver-te para aprender a amar-te.

O ¿es que acaso el dinero te preocupa y le dedicas demasiadas horas y/o días? Y te angustias demasiado, y lo pones por encima de tu salud y tus seres queridos. O bien, ¿eres de esos que se la pasan observando y criticando a los demás, pero no se ven a mismos? ¿De esos que no comprenden que a aquéllos que juzga son tan solo el espejo de sí mismos? Y pierden tiempo en analizarlos en lugar de mirarse.

La prueba de que como humanidad estamos perdidos es que no hemos podido resolver los problemas que aquejan a la mayoría ni mejorar un poco la situación mundial actual, al contrario, los números siguen aumentando. Estamos atorados porque no sabemos identificar las prioridades, lo que es realmente importante, lo básico o indispensable. Por ejemplo, los que gobiernan la ciudad de México quieren que circulen autos nuevos y tengamos vías de primer mundo, cuando las calles necesitan urgentemente lo más básico, como señalamientos y re-pavimentarse, así como sus habitantes necesitan comer tanto como gozar de buena salud antes de comprar un auto nuevo. Me parece que hay confusión en las prioridades,    

¿QUÉ HACER?

Creo que pensar en lo que vale la pena, en nuestras prioridades, puede ayudarnos al menos a cada uno. Podríamos empezar por hacernos algunas preguntas como las siguientes:

  1.  ¿Qué es más importante? ¿Vivir la vida que los demás desean para ti o la vida que tú quieres?
  2.  ¿Qué quieres de la vida?
  3. ¿Cómo quieres ser recordado?
  4.  ¿Cómo quieres vivir tu vida? 
  5.  Al final del camino, ¿qué deseas llevarte?
  6.  ¿Qué deseas dejarle a tu familia, tus amigos y al género humano?
  7.  ¿Cómo puedes simplificar tu vida? 


Nuestra civilización podría estar menos enferma si tan solo así lo quisiéramos, con tal solo ser más responsables de nuestros actos y decisiones. No es tan difícil preguntarse antes de hacer algo: “¿A cuántos y cómo afectará negativamente esta decisión?”

Pienso que es muy importante atreverse a soñar, a ir más allá de lo que se hace y tiene; atreverse a ser lo que realmente somos cada uno de nosotros, sin las creencias ni aprendizajes que no son nuestros, que venimos arrastrando de generación en generación y que nos hacen infelices.  

Todos tenemos las mismas oportunidades y posibilidades, ¿quieres aprovecharlas? 

1 comentario:

Martha Avalos dijo...

Que maravillosa reflexión y que gran mensaje he recibido, gracias a Bertha porque es parte de mi vida! Por que a través de lo que he aprendido con ella es a hacer un alto en mi vida y separar lo importante de lo urgente! A vivir la vida en el aquí y el ahora como si fuera el último o instante de mi vida ! He aprendido a revisar mi escala de valores y ponerlos en orden y actualmente estoy trabajando conmigo misma para retomar mi misión en esta vida! Estoy poniendo orden en mi vida !