2 de noviembre de 2009

RECUPERE SU PODER PERSONAL


Por Bertha Vasconcelos

Recuerdo a dos brillantes y exitosos ejecutivos. El vivía estresado con sus múltiples problemas. Se sentía muy presionado con las demandas de su trabajo, debía cumplir con sus cuotas, y para colmo, tenía fricciones con su jefe. La ansiedad que le generaba la inseguridad de perder su empleo se incrementaba al recordar la enorme responsabilidad que tenía de cuidar a sus padres enfermos. Él mismo padecía una enfermedad crónica que le generaba gastos considerables al mes y le provocaba una disfunción eréctil no tratada, produciendo rechazo por parte de sus parejas que se alejaban silenciosamente, incrementando sus niveles de estrés, ansiedad y soledad. El partirse a pedazos para cumplir con sus responsabilidades familiares, económicas y laborales empeoraba paulatinamente su condición física. De adolescente había sufrido una experiencia traumática, y desde entonces no dormía bien, tenía pesadillas, lo cual le hacía despertar malhumorado todos los días. Aunado a lo anterior, se sentía aun herido por la infidelidad de su ex esposa, pero al mismo tiempo y de manera inconsciente, se saboteaba y alejaba a las mujeres que le ofrecían amor, a pesar de todos sus inconvenientes. Se sentía cada vez más acorralado pues no podía ver la luz al final del túnel.

Ella desempeñaba un trabajo que le impedía utilizar y desplegar sus talentos más preciados, por lo que se desgastaba emocionalmente por el estrés que ello le causaba. Sus dos hijos y su madre dependían económicamente de ella, y no contaba con el apoyo de su ex marido o de su padre. En los últimos meses había desarrollado gastritis y dolor en la espalda. Vivía repartiendo su tiempo entre sus obligaciones. Decidió divorciarse pues su ex esposo tomaba y no mantenía un empleo fijo. Agobiada con todas sus obligaciones no se sentía capaz de iniciar una nueva relación de pareja. Ella como el caso anterior, no veían el fin de sus problemas.

Los casos anteriores pueden parecer dramáticos, pero son casos de la vida real, y así como éstos hay muchos más - quizá con menos variables - que hacen sentir a las personas igualmente prisioneras, en una cárcel de dolor, angustia y desesperación. Desgraciadamente, en ambos casos y similares, el cuerpo será el recipiente final del estrés acumulado, de las creencias limitantes, de los paradigmas obsoletos, de pensamientos negativos sostenidos y de la excesiva adrenalina generada por las emociones extremas. Todos conocemos personas que no son felices, que se quejan continuamente, cuya ansiedad corroe su alegría de vivir. La amargura y la negatividad van impregnando su actitud ante la vida. Son las personas que no encuentran el sentido de su vida ni de lo que les acontece, pero tampoco hacen nada por cambiar su situación. Dejan pasar los años, inclusive diez, veinte, hasta cincuenta preciosos años de sus vidas. También las hay que mueren agotadas de cargar un pesado costal que ha mermado sus ganas de vivir y su salud.

Estas personas han cedido en algún grado su poder personal a las circunstancias y a los demás, se han rendido a las turbulentas vicisitudes de la vida, acostumbrándose a sufrir, a vivir atrapadas en los aranceles de una vida sin enfoque ni dirección. Les es difícil creer que ellas mismas tienen el poder de cambiar y crear la vida que desean para sí mismas. Se les dificulta comprender que la respuesta radica dentro de ellas mismas y no afuera, y que no es de afuera hacia dentro, como el común de las personas piensan. Entonces, en lugar de realizar cambios internos, los realizan en el exterior o demandan a los demás que cambien, volviendo a caer una y otra vez en las mismas situaciones desagradables, pero con diferentes matices. Los psicólogos explican la “recurrencia” como aquellas situaciones, temas y relaciones que reaparecen una y otra vez, durante toda la vida de un individuo, hasta no ser identificadas y resueltas.

Cuando reconocemos que el origen de nuestros problemas radica dentro de nosotros mismos, recuperamos el poder personal. Cuando aceptamos que los patrones de autosabotaje emanan de nuestro inconsciente, podremos entonces empezar a explorarlo sin temor a lo que encontremos. Cuando las personas se dan cuenta que sus acciones son las que generan resultados, que éstos no son producto de efectos mágicos, desaparece la interrogante: ¿Algún día lo lograré? Si las personas persisten, tarde o temprano resultará lo que anhelan.

En el siglo XXI, las personas sufren de más y hacen sufrir a su familia innecesariamente, por que se han acostumbrado a sufrir, por que las creencias transmitidas de generación en generación les hicieron creer que “en la vida hay que luchar”, “la vida es dura”, “no se puede tener todo,” “todo tiene un precio que hay que pagar más tarde” y muchas más. Victor Frankl, psiquiatra prisionero en campos de concentración, escribió que la única cosa que no se nos puede arrebatar es nuestro poder de elegir qué actitud adoptaremos ante las circunstancias, y ese es el poder personal. Stephen Covey lo llama liderazgo personal.

La vida es mucho más fácil de lo que se nos hizo pensar. La frase “Cada quien es el arquitecto de su propio destino” contiene una gran verdad que pocos la conocen. Basta con tomar las riendas de su vida, dejar la posición de víctima a merced de los demás, de las circunstancias y de los sucesos de su vida, por que en realidad, es solamente uno mismo el que puede ceder su poder a otras personas, a creencias erróneas heredadas generación tras generación – a veces, colectivas e inconscientes -, a los eventos externos, a la economía, a las malas noticias, a la política, en fin, a tantas y tantas cosas que suceden en el mundo exterior.

Crear nuestra vida es posible si uno lo desea, pero exige de una gran valentía, fortaleza, responsabilidad, compromiso y un poderoso deseo. Llevará tiempo y esfuerzo, pero es totalmente posible. Actualmente la vida es muy rápida y acelerada, no podemos darnos el lujo de perder tiempo para disfrutarla al máximo y lograr nuestros sueños, para lo cual requeriremos de nuestra salud física y mental. Los dramáticos cambios que estamos viviendo nos exponen a mayores niveles de estrés y ansiedad, que a su vez deprimen al sistema inmunológico, provocando círculos viciosos de enfermedad y depresión. Es necesario actuar y no prolongar innecesariamente los cambios que conducen al bienestar.

Nadie es omnipotente, es una creencia errónea pensar que uno lo puede todo; es recrear el pensamiento mágico del niño de 4 a 6 años y del adulto en estado de regresión, que le hace pensar que es capaz de una amplia variedad de fantasías. Hay muchos eventos y momentos en la vida, que buscando la ayuda apropiada, aligera la carga y disminuye el tiempo de un proceso natural que puede llevar años o toda una vida, sin dejar estragos psicológicos, emocionales o físicos, que brotarán más tarde afectando la relación con uno mismo y con los demás. Buscar ayuda, sin dependencia, es tomar el control de su felicidad al derrumbar la creencia mágica del “yo puedo solo.” Esa clase de pensamiento ha sido la causa de la pérdida de patrimonios, familias, parejas, trabajos, oportunidades, sueños, etc.

Ahora más que nunca, contamos con información sobre todo lo que deseemos conocer. Investigue, infórmese, lea, actúe, acuda al especialista y pregunte, pero al final, usted tiene la última palabra, inclusive para decidir qué medicina o tratamiento seguir; usted elige por que es el que mejor sabe lo que necesita y ahí estriba su poder personal. No permita que otros tomen decisiones por usted, negocie de ser necesario.

La ayuda está en todas partes, desde un buen amigo, un miembro de la familia, psicoterapeutas, médicos, terapeutas alternativos, ministros religiosos, coaches, maestros, asesores financieros, career counselors, abogados, contadores, entrenadores, libros, artículos, cursos, conferencias, centros especializados, organizaciones, Alcohólicos Anónimos y sus grupos derivados, etc. La búsqueda debía continuar hasta que encuentre al médico comprensivo y acertado, al psicólogo ético y responsable, al amigo que escucha y dice la verdad, el terapeuta alternativo serio y profesional, el abogado ético, los libros que representan las piezas de un rompecabezas que al final cobra forma, o el curso cuyo objetivo cuadra a la perfección con lo que necesita en ese momento.

De recurrir a la ayuda adecuada, responsabilizándose de su vida y participando activamente en el proceso que elija, las extraordinarias personas de los casos expuestos, harían los cambios internos que eliminaran lo que les estorba (culpas, creencias erróneas, paradigmas que ya no funcionan, etc.), aprenderían a administrar mejor su tiempo, así como a reducir sus niveles de estrés. El desgaste emocional les absorbe energía y vitalidad que actualmente les impide dedicarle más tiempo a su salud y actividades favoritas, así como el disfrutar de sus relaciones en lugar de sufrirlas. Recuperarían su alegría de vivir y alargarían sus expectativas de vida.

Existen innumerables recursos que se ajustan a las necesidades particulares de cada persona, permitiéndoles hacer los cambios que la lleven a crear la vida que desea para sí misma. Busque y recurra a aquellos que le convenzan, no se niegue el bienestar por más tiempo. Haga que las cosas sucedan y no que las cosas le sucedan. No ceda su poder a los demás, dese a sí mismo lo que merece, tome el control de su vida, de su conducta, de sus propias decisiones, de sus logros, de sus emociones y de sus pensamientos.

Recuperar el poder significa responsabilizarse de usted mismo, de su vida, su futuro y su destino.

Copyright © Bertha García Vasconcelos. Usted puede compartir este escrito siempre y cuando le de crédito al autor.
La foto es la obra de Salvador Dali intitulada "Santiago el Grande", 1957.

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