CONOCE LA MEJOR MANERA PARA AFRONTAR LOS PROBLEMAS

Por Bertha Vasconcelos

Las personas usamos diferentes formas para lidiar con las dificultades y problemas que la vida nos presenta. El saber enfrentar las situaciones de la manera adecuada favorecerá relaciones saludables con los demás, así como una sensación de paz interna y bienestar emocional.

Una mirada a nuestro entorno

Para saber qué estilos de afrontamiento utilizas ante ciertas situaciones, observa primero a los demás. ¿Te das cuenta cuando alguien te evade? ¿Te miente? ¿Habla a tus espaldas? Identifica a las personas que evaden sus sentimientos o el compromiso.

Parecería que hoy en día la manera predilecta de enfrentar una situación problemática es evitar. Hacemos un compromiso y, si cambiamos de parecer, evitamos a la persona, no le llamamos o la ignoramos. Por ejemplo, las personas que nos deben dinero y se esconden cuando es tiempo de pagar sus deudas, obviamente están utilizando un estilo de evitación que a la larga les traerá graves problemas al perder la relación, así como perjudicarán su reputación.

No se dan cuenta de que los problemas se acumularán y llegará un momento en que la presión será insoportable. Más adelante, no solamente tendrán que enfrentar las consecuencias de sus actos —teniendo que pagar, reconstruir relaciones o reparar su reputación—, sino que se encontrarán solos, abandonados y exhaustos por la energía que utilizan para tratar de evitar lo inevitable. Tarde o temprano, todo se les regresará como un bumerán.

El costo de la evitación

Las personas que evitan hablar asertivamente con los seres que aman o con quienes abusan de ellas para resolver conflictos humanos, acabarán deprimidas, amargadas y sin esperanza. Poner pretextos para no hacer lo que se necesita hacer, no trabajar en sí mismo o no ir a algún evento que beneficiará a alguien, es evitar.

Usualmente, las personas evaden situaciones que perciben como amenazantes porque estas les exigirían un cambio en actitud, conducta o pensamiento; y no desean cambiar porque el cambio les intimida. Para ellas, es mejor quedarse como están.

Desgraciadamente, las personas evitativas crean círculos viciosos de los cuales se les hará muy difícil salir y, en muchos casos, ya no podrán hacerlo. Viven dramas creados por ellos mismos que exageran ante los ojos de los demás. Se convierten en víctimas, y el sentirse víctima impide que se comprometan para resolver su propia vida.

El miedo a sentir y a profundizar

Por ejemplo, si una persona tiende a evitar enfrentar sus problemas emocionales, irá por la vida sin lograr sus metas afectivas, evadiendo la intimidad y el compromiso. Las profundidades de la psique le dan miedo. Para estas personas, adentrarse en ellas sería tanto como internarse en la selva sin saber a dónde puede conducir.

El enfrentar las emociones es demasiado. El sentir la angustia o el dolor son actos atemorizantes, por lo que prefieren no sentir. Pero el que evita sentir dolor, no se da cuenta de que tampoco podrá sentir alegría ni amor en su máxima expresión.

Se ha encontrado que las personas pesimistas tienden a evitar situaciones en las que sería más apropiado resolver, comunicarse asertivamente o simplemente decir no. Mucho talento se desperdicia por el miedo a afrontar. Creatividades valiosas y hermosas obras encuentran su muerte por el hecho de evadir.

Hacia una vida más plena y optimista

Una vida sana implica orientar la conducta a hacer lo que se tiene que hacer, sin posponerlo; a lograr las metas y sueños, y elegir acertadamente lo que hay que hacer para alcanzarlos sin demora. Significa buscar apoyo en las personas en lugar de aislarse. El que no teme a la vida, busca soluciones.

Se ha encontrado que las personas optimistas hacen precisamente eso: no posponen, no se demoran, no se aíslan, no evaden.

Afronta, habla, negocia, resuelve, forma una red de personas que te apoyen y toma decisiones. No pospongas demasiado la resolución de las situaciones. Siente y vive. 
 
Imagen: Zona Arqueológica Muyil en Quintana Roo

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Comentarios

Miguel ha dicho que…
Creo firmemente, que sus palabras poseen un terrible y maravilloso peso de verdaderas.
Gracias ;)