31 de marzo de 2010

EL AUTOSABOTAJE SEGUNDA PARTE


Otra forma de autosabotearse consiste en devaluar constantemente los pequeños pasos que indican el avance hacia las metas, y disfrutar muy poco al momento de lograr algo. De continuar ignorando o minimizando tus avances, aunque sean pequeños o lentos al principio, tu vida será menos placentera comparada a las de las personas optimistas que sí ven, aprecian y celebran, aun los más pequeños avances. Establece pequeñas submetas y planea los pasos de acción para lograr tus objetivos. Observa y registra tus avances. De esa manera te darás cuenta claramente que estás avanzando, y por favor, no minimices tus logros; date una palmada y elógiate cada vez que consigues una.

Escucharse a sí mismo y decidir es fundamental. A veces las personas posponen el tomar una decisión para evitar asumir la responsabilidad que conlleva. El ir por la vida sin tomar decisiones, en una eterna búsqueda, explorando diversas alternativas y probando diferentes caminos sin llegar a definirse o elegir ninguno, impide que las personas realicen sus sueños o metas. Si no sabes que quieres, es más fácil comenzar por preguntarte que no quieres, y de ahí podrás determinar qué quieres para las diversas áreas de tu vida. Por otro lado, las personas que pasan la vida escuchando a todos los demás menos a sí mismas, cosecharán el producto de sus equivocaciones. Así mismo, quienes actúan lo que piensan sin antes reflexionar, coleccionarán una larga lista de errores de los cuales más adelante se lamentarán.

Algunas de las manifestaciones o efectos del auto-sabotaje son los prejuicios, guardar rencor, sentir lástima por sí mismo, la falta de autocontrol, el pesimismo, la pereza, culparse o culpar a los demás, procrastinar, la desidia, la codicia, la obstinación, las adicciones, la impuntualidad, la depresión, ansiedad, entre otros. La tan escuchada frase “no me tocaba” es la típica y preferida voz del auto-sabotaje. Enfermarse, llegar tarde, sentirse indispuesto (sin ganas) o tirar el café en la ropa cuando tienes un evento que te derivará grandes beneficios son otras formas de auto-sabotearse.

Si te has dado cuenta que te falta perseverancia o consistencia para lograr lo que te has propuesto, sabes que puede dar más, que si te lo propusieras alcanzarías tus sueños, pero hay algo que te impide lograr tus objetivos y no sabes que es. Varios intentos fallidos para resolver una situación (o similar) es un indicador de auto-sabotaje. Cuando te das cuenta que el enemigo está dentro de ti, estarás listo para enfrentarte a tus “propios demonios,” lo cual tiene gran mérito, tanto como reconocer que te ha faltado perseverancia, decisión, disciplina, compromiso o responsabilidad. Simplemente admitir a ti mismo que hay algo que se interpone entre tú y tus metas, que aun no identificas claramente, merece especial reconocimiento.
El auto-sabotaje es un tema delicado porque tiene raíces emocionales no conscientes. De serlo, las personas no caeríamos constantemente en él. En la mayoría de los casos, no hay fórmula fácil para identificarlo o superarlo, porque cada persona es única y su problemática puede obedecer a muy diversas razones de otras. Si te estás auto-saboteando, ayúdate a ti mismo y recurre a un especialista, psicoterapeuta o profesional capacitado para trabajar aspectos profundos de la personalidad que te ayude a resolver este problema. Estoy segura que al encontrar la causa de tus patrones de auto-sabotaje podrás conseguir lo que tantas veces te has propuesto anteriormente sin éxito.

Derechos Reservados © Bertha García Vasconcelos.

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