25 de abril de 2013

TOLERANCIA A LA FRUSTRACIÓN




Por Bertha García Vasconcelos


José Miguel y María Elena son dos profesionistas inteligentes y preparados que en sus trabajos se encuentran ante una situación que les ha producido estrés porque existen más de dos alternativas de resolución, además de conflicto de intereses. A ambos se les han ocurrido soluciones que consideran ventajosas para ellos mismos, y las presentan, sin haber consultado antes a las otras personas involucradas en el asunto, quienes aceptan solamente una parte de las propuestas, debido a que no les conviene por completo. Significa que José Miguel y María Elena requerirán negociar una nueva solución que beneficie a todas las partes, y no solamente a ellos mismos.

La vida está llena de situaciones parecidas, son muy comunes y justamente son las que más retan nuestra capacidad, estimulando nuestra creatividad e inteligencia. Usualmente las propuestas o acuerdos que involucran a dos o más personas serán sujetas a negociación, y normalmente se esperaría que éstas llegaran a un acuerdo con un enfoque ganar-ganar. Cuando una negociación está cerca, las personas podrían sentirse ansiosas, sin embargo, José Miguel y María Elena se sienten muy molestos, hasta parecieron ofendidos cuando sus soluciones “ideales” fueron rechazadas. Su tono de voz y respuestas expresan disgusto durante todo el proceso de negociación colocando a sus interlocutores en una posición incómoda, quienes no comprenden por qué José Miguel y María Elena se han molestado tanto, ya que reconocen que todo ser humano tiene derecho a encontrar una solución provechosa que beneficie tanto a sí mismos, como a las contrapartes. Secretamente, tanto José Miguel como María Elena detestan que las personas les digan que no, y con frecuencia, sienten que son tratados injustamente por los demás. Ellos están comenzando a darse cuenta que últimamente se encuentran irritables y se sienten poco tolerantes al tratar situaciones problemáticas y hacia las personas en general, quienes a su vez, también se han dado cuenta que José Miguel y María Elena han reaccionado de manera exagerada en varias ocasiones. Podría ser el caso que estén pasando por un periodo de estrés extremo o podrían padecer algún trastorno bioquímico de orden temporal, pero también podría ser una característica de su forma de ser. Con el paso del tiempo, sus reacciones se podrán exacerbarse al grado que tengan mayor número de fricciones y dificultades interpersonales, y hasta laborales.

Pero, ¿qué es lo que le pasa a las personas que reaccionan como José Miguel o María Elena? El Dr. Albert Ellis afirmaba que la baja tolerancia a la frustración es una creencia irracional que se define como una incapacidad para aceptar las situaciones y a las personas como son, mediante la imposición de la creencia de que las cosas “deben” ser de una determinada manera, poco realista y objetiva, por ello el adjetivo irracional. Para Ellis, “es horrible”, “es terrible”, “es trágico”, “es un desastre” son las palabras que provocan los desequilibrios emocionales en las personas al catastrofizar los eventos que les suceden. El Dr. Aaron Beck también ha estudiado las bases del enojo y la hostilidad, encontrando que el nacimiento de la ira se origina en la frustración de las expectativas y la decepción de no conseguir lo que se quiere, matizada con tendencias catastróficas y sensaciones de pérdida de poder, lo cual se vive como una traición por parte de los demás. Para Beck, los seres humanos retroalimentamos nuestras ideas irracionales una y otra vez, porque pensamos que somos víctimas de actos mal intencionados por parte de las demás personas.

Por otro lado, la baja tolerancia a la frustración en los niños más pequeños es normal debido a que ellos tratan de satisfacer sus necesidades fisiológicas básicas, que son las más urgentes, como la alimentación y la comodidad. Conforme crecen van desarrollando la tolerancia a la frustración al experimentar que no siempre pueden obtener lo que desean, y al mismo tiempo, van aprendiendo a satisfacer ellos mismos sus propias necesidades con una mayor autonomía.

Existen investigaciones que comprueban la teoría del Dr. Ellis que postula que las personas propensas a sentir ira o reaccionar de manera exagerada interpretan las situaciones en una forma distorsionada que es la responsable de mantener su irritabilidad. Para Ellis, estas personas tienen creencias irracionales, reglas rígidas que regulan su vida y expectativas poco realistas. Su teoría establece que hay creencias irracionales centrales que provocan perturbación emocional, como la baja tolerancia a la frustración, catastrofización, demandas dictatoriales y la exigencia con la cual se autocalifican. Los estudios han encontrado que las personas más propensas a enojarse tienen creencias que reflejan una baja tolerancia a la frustración, la cual está asociada a la falta de control para exteriorizar su ira, así como a una expresión agresiva de su enojo.

Otras investigaciones han encontrado que las creencias que demuestran que una persona no tolera fácilmente la frustración se relacionan con problemas emocionales, especialmente tras pérdidas y en la etapa de duelo. En estas personas existe una poderosa tendencia a desear controlar los eventos de su vida (y aun a las personas) y cuando no pueden controlarlos, sufren fuertes sentimientos de depresión y desesperación que se originan en su baja tolerancia a la frustración junto con sus creencias irracionales acerca de “cómo debería ser la vida.”

Lejos del sano anhelo de la excelencia, la calidad o la perfección, en mi opinión, el perfeccionismo es un dictador tirano e implacable que sofoca los sueños, entorpece los esfuerzos mejor intencionados, e involucra esclavitud a estándares inalcanzables. Los perfeccionistas extremos terminan agotados al final del día en su interminable carrera para no cometer errores y decepcionarse de todas las personas (incluyéndose) a su alrededor “porque no son perfectas como deberían de ser” o “no los tratan como deberían de tratarlos.”

Referencias bibliográficas:
1. Aaron Beck. Prisioneros del Odio. Paidós, 2003.
2. Albert Ellis. El Camino de la Tolerancia. Ediciones Obelisco, 2006.
3. Albert Ellis & Arthur Lange. How to Keep People from Pushing Your Buttons. Carol Publishing Group Edition, 1994.
4. Albert Ellis & Raymond Chip, Controle su ira antes de que ella le controle a usted, Paidós, 2007

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