ESTE FIN DE AÑO, RECONÓCETE Y CELEBRA TUS LOGROS
Por Bertha Vasconcelos
“El futuro pertenece
a quienes
creen en la belleza
de sus sueños”
Eleanor
Roosevelt
Estamos llegando a la recta final
de otro año y es el mejor momento para recapitular y contar nuestros logros,
pequeños o grandes, absolutamente TODOS sin dejar fuera alguno por
insignificante que lo consideremos. Hacerlo parece obvio, pero la verdad es que
no lo es porque las personas tendemos a olvidar alguna que otra cosa que
logramos, principalmente a nivel interno. Si compramos un auto, una casa, una laptop o un Smartphone lo tenemos bien claro, festejamos, nos sentimos orgullosos, lo
compartimos con la familia y amigos. Pero, ¿qué hay de los cambios de actitud y/o
creencias que te llevaron a lograr tus metas o a gozar de un mayor bienestar? ¿Qué
hay de haber puesto límites en tus relaciones y ahora son más armoniosas? ¿Este
año te atreviste a decir algo necesario a tu jefe, amigo o colega? ¿Las
personas y tus clientes te respetan más? Tal vez ahora comes mejor o te
atendiste un padecimiento diligentemente. Podría ser que este año empezaste a cuidar
de no contaminar tu cuerpo y al planeta. O quizá enfrentaste tus mayores miedos
o a tus demonios internos. No has encontrado trabajo, pero sí has conseguido entrevistas.
O, ¿será que hoy te sientes más pleno, optimista y capaz de lograr tus sueños?
¿Crees que todo ello es gratis? No, TÚ lo has logrado, mucho o poco para tu
percepción crítica, no importa, pero TÚ lo lograste. Es momento de sentirte
orgulloso de ti mismo. Apláudete y celebra con tus seres queridos. Esto es lo
que se espera de nosotros, aprender y crecer, porque cuando nos vayamos de
aquí, nos llevamos lecciones y aprendizaje, y definitivamente nada material.
Este año pudimos elegir entre una
actitud negativa o una más positiva frente a los desafíos de las disposiciones
y/o nuevas leyes impuestas por los gobiernos alrededor del mundo afectando a
millones de personas. También podemos sentirnos víctimas o creer que somos
nosotros mismos quienes creamos nuestra vida y el mundo que deseamos para
nuestros descendientes. A veces, un pequeño cambio interno produce un efecto dominó
que resulta en transformaciones importantes.
Este año fue de transición o de
cierre de ciclos para muchas personas. Sucedieron eventos que nos llevaron a cambiarnos
de casa, a dejar una pareja infeliz o un trabajo, a recuperarnos a nosotros
mismos, a dejar de depender de otros, a superar sucesos traumáticos, a encontrar
soluciones más creativas a los problemas, a buscar ayuda profesional para
atender temas o males físicos que no podían esperar más, a vencer obstáculos
que impedían el logro de un objetivo o anhelo. En fin, hay tantas y tantas
situaciones que este año salieron a la superficie para resolverse. También fue
un año de logros y consolidación. El próximo año podremos consolidar lo
iniciado, lo proyectado y realizar sueños que creíamos imposibles.
Si yo hubiera sabido cuando era
muy jovencita cómo operan los aspectos subconscientes e inconscientes que
impiden que alcancemos nuestras metas y los cuales soslayamos de continuo, me
hubiera ahorrado muchas experiencias de aprendizaje desagradables (aunque dicen
que no deben existir los hubiera, es una reflexión que me alienta a no olvidar
las lecciones aprendidas). Cuando sabemos que, para lograr las metas y los
sueños se requiere de un trabajo interno, y no depende totalmente del exterior (como
algunos aun creen inocentemente), podremos lograr más con menos, y muchos más
rápido. Si lo aprendes, tus hijos lo aprenderán también muchos antes de lo que
tu lo aprendiste, por lo tanto tus nietos y descendientes aun más temprano. ¿No
suena maravilloso ahorrarles a nuestros descendientes tiempo precioso al
enseñarles a reflexionar en lo que necesitan trabajar interiormente para lograr
sus sueños más rápido que nosotros?
La reflexión interna constante
nos ayuda a mantenernos enfocados en nuestros objetivos, en lugar de caer en
las trampas del ego y el consumismo. Ayuda dedicar un tiempo al día a
reflexionar en lo que deseamos lograr cada día y a mediano plazo, no solamente
como individuo, sino a nivel familiar y, ¿por qué no?, también a nivel país y
planetario.
Te deseo un cierre de ciclo en
armonía, paz, salud, amor y gozo con tus seres queridos. Y sobre todo, deseo
que inicies un nuevo capítulo en tu vida en el cual valores tus talentos,
maximices tu potencial, confíes plenamente en tus capacidades y en el fluir de
la vida, pero ante todo, que reconozcas cabalmente que TU PUEDES, si dejas a un
lado el ego que siempre está intentando someter para sí la voluntad y el poder
personal que ya posees. Amalo porque es parte de ti mismo, pero somételo a tu
voluntad. RECUERDA QUE TU ESTÁS A CARGO. Es el ego el que hace que te devalúes,
te odies a ti mismo y no perdones, el que te exige lo inexigible, el que te
hace que calles y no hables por ti mismo, el que lucha constantemente por
gobernar tu vida de la manera más tirana. La respuesta radica en la aceptación
completa de ti mismo. Con tu luminosidad y tu ego, tus virtudes y defectos, con
esa voz que te detiene y te vapulea, o la que te anima y sostiene. Es el ego
cuya soberbia te impide ser paciente, humilde, tolerar, perdonar, buscar ayuda,
aceptar las circunstancias para fluir con la vida, y no pelearte con ella.
Porque cuando aceptamos a la vida como es y cumplimos con nuestra misión,
fluimos y recibimos regalos maravillosos en compensación.
Te deseo unas felices fiestas y un
2014 lleno de bendiciones y dones en abundancia.

Comentarios