15 de julio de 2014

TERMINAR LO QUE EMPEZAMOS

Por Bertha Vasconcelos
www.psicologiaycoaching.com



Recuerdo que durante la adolescencia y algunos años después, yo no terminaba varias cosas que iniciaba. Ya fueran clases de guitarra o pintura, un cuento o un libro, u otro proceso de cualquier índole, los dejaba inconclusos. Peor aún, no le decía a los maestros o personas que dejaría la clase o proceso, simplemente desaparecía. En terapia literalmente hui cuando me dijeron algo que no me convenía porque me obligaba a ver una realidad que no quería enfrentar y sabía en mi interior que me implicaba cambiar o perder algo, por lo que era más fácil “salir corriendo” que enfrentar lo ineludible. Y sobre todo, era en el ámbito de mis intereses más disfrutables que no conseguía consolidar, como el escribir, pintar o estudiar lo que más me gustaba. Uno se inventa tantas excusas que hasta se las llega a creer. La verdad es que uno se engaña a sí mismo, y al evadir, lo que hacemos es literalmente huir. Los psicólogos la denomina conducta de evitación.

La evitación puede referirse a evadir emociones, pensamientos y conflictos. Algunas conductas de evitación son todas las adicciones, como fumar, consumir drogas legales e ilegales, beber en exceso, trabajar sin descanso, internet, videojuegos, chatear, comprar compulsivamente, etc. Otras ejemplos de conductas de evitación son: la infidelidad, autolesiones, renunciar a un trabajo por miedo a ser despedido, romper una relación antes de ser abandonado, dejar de hablarle a alguien o de verlo, ceder para evitar conflictos, robar, embarazarse para salir de casa, involucrarse en relaciones tormentosas, etc. Evitar disminuye la ansiedad a corto plazo, pero trae muchos problemas a mediano y largo plazo, principalmente en nuestras relaciones y la salud, que afectarán nuestra vida en general exponencialmente. Digamos, que lo que se está intentando sofocar se incrementa con el tiempo, como ejemplo, no se desea sentir miedo o tristeza y nos embarcamos en alguna conducta que impide sentir la emoción temporalmente.  

Para mi consuelo y de mis lectores, les aseguro que todos lo hacemos porque así aprendimos. Ya que tiene que ver con las dos formas naturales de enfrentar el estrés: luchar o huir (fight  or  flight). Como ya no estamos en la era de las cavernas, lo que ocurre en la actualidad es que nuestra primera reacción ante una amenaza –por ejemplo a nuestra autoestima –podría ser defensiva, como alzar la voz y/o pelear (luchar), o bien, cedemos y/o quedarnos callados (huir). Es decir, que de manera natural si no peleamos, evitamos. En ocasiones, es adecuado ignorar los comentarios sarcásticos y agresivos porque se trata de personas con quienes no nos unen lazos afectivos. A lo que quiero llegar, es que para el ser racional existen otras maneras de ENFRENTAR las situaciones problemáticas y son muy variadas, y reitero, la palabra clave es ENFRENTAR, ya no huir ni luchar. 

Cómo concluir lo que comienzas

Identifica si estás evitando o explorando. Se muy sincero contigo mismo, no te engañes. ¿Estás explorando tus capacidades, talentos e intereses o simplemente estás saliendo huyendo sin concluir lo que comienzas?

Te ayudaré un poco a descifrarlo y al mismo tiempo a que no te engañes:

  1. ¿Te has propuesto una meta en el ámbito profesional/laboral? ¿Tus decisiones y acciones se dirigen hacia esa meta? Si tu respuesta es SI a ambas preguntas, no estás evitando. Si tu respuesta es NO, es primordial que te fijes una meta en esta área de tu vida. ¿Hacia dónde deseas llegar, o hacia dónde deseas dirigir tu trabajo? Tú puedes cambiar de área laboral o profesional más de una vez en tu vida. En Estados Unidos, las personas en promedio cambian de actividad profesional cuatro veces en su vida. 
  2. ¿Tienes un sueño que no alcanzas a consolidar o ni siquiera has dado el primer paso para alcanzarlo? Si tu respuesta es SI, estás evitando. Puede ser que te estés saboteando, porque tal vez no te sientas merecedor o lo suficientemente bueno. ¿Qué esperas para empezar?
  3. ¿Deseas mejorar la relación con algún ser querido significativo en tu vida, pero no puedes por más intentos que haces? Si la respuesta fue SI, estás evitando. Es muy probable que no alcanzas a visualizar tu forma de relacionarte o comunicarte con ella/él. Antes de alejarte o dejar de hablarle, lo que evita que sientas una emoción desagradable (ansiedad, enojo, tristeza) o un conflicto, pondera las ventajas y desventajas de evitar enfrentar la situación desde otro ángulo, evalúa también las consecuencias a mediano y largo plazo de alejarte o dejar de hablarle. Para mejorar nuestras relaciones es indispensable ENFRENTAR, no confrontar. Enfrentar es hablar, comunicarse, resolver problemas, llegar a acuerdos, desarrollar confianza mutua, etc. No estás sin poder (las únicas personas con las que no se puede mejorar una relación son aquellas que padecen de algún trastorno de personalidad o psicológico y necesitan tratamiento).   


Mi experiencia personal

Lo curioso es que en mi trabajo y profesión, pasé años enfocada y especializándome en el área de recursos humanos logrando éxito y reconocimiento, así como la meta que me había propuesto desde muy jovencita, que era llegar a ser cabeza de esta área, es decir, estar a cargo de la administración de los recursos humanos de una empresa. Cambié de trabajo con frecuencia por dos motivos muy simples: Cambios de residencia y porque mi creatividad requería expresarse. Así que cuando organizaba el área o concluía lo que se me había encomendado, era el tiempo de buscar nuevos horizontes que me permitieran expresar mi creatividad, potencial y otros talentos. Finalmente mi búsqueda me llevó a encontrar en el ser independiente una gran satisfacción y completa libertad, justo en lo que ahora me dedico, la psicoterapia, coaching, impartir cursos y escribir. En el área de mis sueños e intereses, pasaron varios años antes de decidir dejar de explorar caminos diversos, para enfocarme y especializarme en estudios definidos. En una palabra decidí comprometerme conmigo misma, mis sueños y mi felicidad. Tal vez por ello, no me dedicaba aún a la psicoterapia y publicar. Porque mi actividad actual involucra un compromiso a largo plazo con mis lectores y pacientes. Y el compromiso no se lleva nada bien con la evitación. 

Recuerda, enfrenta, enfrenta, enfrenta; ignora solo lo irrelevante y todo comentario hiriente que provenga de quien no amas. "El fuerte perdona, pero el inteligente ignora."

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