14 de noviembre de 2014

DUELO ANTICIPADO

Pérdidas anticipadas versus Pérdidas repentinas

Por Bertha Vasconcelos
www.psicologiaycoaching.com



El otoño nos prepara para el invierno, el cual en ciertas latitudes trae la muerte de lo verde, las hojas, las flores, el pasto. Por eso me gusta representar el duelo anticipado con el otoño, porque así como éste permite a las personas que viven en lugares fríos el irse adaptando a la baja paulatina de la temperatura hasta que llega el crudo invierno. Así el duelo anticipado permite a los familiares y amigos irse preparando para el desenlace final.  

¿Qué es una Pérdida?

La percepción de pérdida puede darse desde el extravío de un objeto valorado hasta la muerte de un ser querido, pasando por cualquier tipo de pérdida, como un sueño, una relación, el trabajo, la salud, una amistad, una mascota, dinero, un nivel o estilo de vida, cambio de casa o residencia, etc.   

A toda pérdida naturalmente sobreviene un duelo. Los dolientes requieren empatía y compasión para que puedan elaborar su duelo de manera completa, y debido a la falta de éstas dentro de una cultura hedonista y vacía como en la que vivimos es que tantas personas no encuentran las circunstancias para lograrlo.

Las pérdidas son parte de la vida, y necesarias para vivir y crecer. No hay forma de evitarlas, mientras estemos vivos experimentaremos pérdidas de toda índole

Algunas personas en proceso de duelo presentan síntomas que son característicos de la depresión, como los sentimientos de tristeza, insomnio, falta de apetito, pérdida de interés, etc. Los familiares y amigos necesitan saber lo anterior para tener paciencia y comprender a la persona afligida hasta la resolución de su duelo.”

Del libro Manejo de emociones en la Mujer.

Etapas del Proceso de Duelo

Recordemos que estas etapas del duelo pueden darse en una secuencia diferente, inclusive pueden suceder de manera simultánea hasta la deseable resolución. 
  1. Negación. Reacción inicial de shock e incredulidad que responde a la afirmación: “No puede ser” “Quizá sea un error” “No me puede ocurrir a mí”.
  2. Enojo. Ira e irritabilidad que denota inconformidad: “¿Por qué a mí?”
  3. Negociación o Pacto. Negociar con Dios o la vida.
  4. Tristeza y depresión. Se da cuando la persona comienza a aceptar que no hay forma de cambiar la situación.
  5. Aceptación pacífica. Finalmente se acepta la pérdida por completo y se puede comenzar una nueva vida.
Del libro Manejo de Emociones en la Mujer.


Pérdidas Repentinas

El 30 de julio de 1985 mi hermana mayor tuvo una embolia y murió casi instantáneamente, después de haberla visto llena de vida la noche anterior porque nos reunimos con una amiga que vive en el extranjero y estaba de visita. El 19 de septiembre de ese mismo año, mi ex novio Ángel quien era residente del Hospital General, había desaparecido; se me informó de su deceso en la madrugada del día 22 cuando su cuerpo fue encontrado. Ángel y yo hablamos por teléfono el 18 de septiembre en la noche porque nos veríamos el domingo 22. 

Estos son dos ejemplos de pérdidas repentinas, y “a diferencia de las pérdidas anticipadas, el shock inicial retardará la elaboración del duelo, sobre todo, si al momento de la muerte las personas estaban distanciados o habían tenido algún pleito.” * 


Duelo Anticipado

Es un duelo de preparación que afecta a nivel físico, emocional y espiritual, y comprende un período de tiempo durante el cual el doliente experimentará diversos sentimientos y emociones que lo preparará emocional y mentalmente para la inevitable pérdida. Ayuda reconocer que se está en un proceso de duelo para poder elaborarlo de manera consciente y completa. En el caso de un enfermo, lo anterior incluye también a su familia a fin de prepararlos para la muerte del ser querido. “Se tendrá la oportunidad de limar asperezas, aclarar temas y despedirse lo que facilita un duelo con la sensación de paz interior." *

Tipos de Pérdidas Anticipadas
  1.  Empleo. Cuando una persona renuncia a su trabajo, ya sea porque ha estado muchos años ahí o le tiene especial afecto, pero también puede ser porque se jubilará, comenzará a sentir un duelo, aunque no lo reconozca como tal. Podría sentirse triste, sola, rara, que deja de formar parte de un grupo de personas, empezando a sentir que ya extraña su oficina o a sus compañeros con una especie de nostalgia y melancolía que no desearía sentir. Renunciar le puede provocar un duelo que traiga a su ser emociones como el enojo, la tristeza, el cuestionarse si está haciendo bien, aun si está renunciando ella/él misma(o) porque va a un trabajo mejor, iniciará su propio negocio o cambiará de rumbo profesional siguiendo sus sueños. En el caso de la jubilación se mueven muchas más emociones y sentimientos a todos niveles porque es un cambio radical que afectará inclusive a la familia o personas con quienes vive. 
  2. Cambio de casa o residencia. ¿Ha vivido en una casa por 20 años y va a mudarse? Por supuesto que este es un duelo anticipado. O ¿va a mudarse a otro estado o país, ya sea por matrimonio, estudios o trabajo? Usted vivirá un duelo porque mudarse implica una pérdida del que hasta hoy conoció como su hogar, su espacio, su tierra.
  3. Perder la juventud. Este es otro tipo de duelo anticipado. Una mujer que se siente hermosa y para quien su físico ha sido importante, el ver los signos inevitables de la edad, puede hacerla sentir angustiada, triste, aun enojada, y correrá a comprarse cremas y todo tipo de tratamientos para las arrugas, pero también puede recurrir a métodos más extremos como el botox, liposucción o cirugía plástica, y gastar una verdadera fortuna para evitar este proceso. También podría sucederle a un hombre para quien las conquistas sexuales le hacen sentir más valioso, cuando se da cuenta que no se está haciendo más joven, y comienza a hacer cosas que le hagan sentirse más joven, desde comprarse la crema antiarrugas, una motocicleta, un auto deportivo o buscar parejas más jóvenes.
  4. Separación anticipada de la pareja. Cuando una persona se percata que su relación amorosa o matrimonial se acabó, que la situación no mejora a pesar de todos los intentos que haga o que han hecho juntos, sentirá un duelo anticipado con negación al principio, y después un gran dolor y enojo por aquél tiempo y recuerdos compartidos. Si tienen hijos pequeños o adolescentes, será doblemente sentido por la anticipación de lo que será de ellos tras la separación. La vida como la conoce hasta ahora cambiará completamente.
  5. Enfermedad de una mascota. El duelo anticipado comienza cuando la mascota de la familia que ha sido amado y bien cuidado envejece y/o se les anuncia que padece de una enfermedad que es incurable. Solo queda darle los cuidados que requiere y esperar el desenlace final o decidir ponerlo a “dormir.”  La decisión de una eutanasia no es fácil y los dueños deben decidir la situación con la que se sentirán mejor todos. 
  6. Padres que envejecen. Se supone que los padres son los fuertes, los que nos protegen y cuidan, al menos mientras están fuertes y sanos. Cuando envejecen van dejando de hacer actividades que antes hacían, cuando comienzan a depender de sus hijos, cuando se fatigan rápidamente y ya no tienen ganas de hacer cosas, son diagnosticados con Alzheimer o algún tipo de demencia. Entonces los hijos enfrentan la mortalidad de sus padres y empiezan a sentir una gran desesperación e impotencia, después viene el enojo hacia la madre/padre, y poco a poco, a través de los años, comienza la tristeza, el dolor, el imaginarse sin ellos, en cómo se sentirán cuando mueran, y comienza un ciclo de emociones y sentimientos revueltos, simultáneos o por separado, pasando desde la rebeldía, la resignación, la desesperación, el enojo, la tristeza, miedo, etc., que culmina cuando final e irremediablemente muere el padre o la madre. 
  7. Envejecer y vislumbrar la propia muerte. La pareja, los amigos, hermanos, primos, compañeros, colegas de la misma generación comienzan a irse. Los cumpleaños pueden ser recordatorios de que cada vez es más alta la probabilidad de morir, y no hay forma de evitarlo. Se pasa por toda clase de emociones y sentimientos hasta que va llegando la aceptación y preparación para partir. Si una persona es sabia, hablará con sus hijos de los arreglos para su funeral, de la repartición de sus cosas, si posee bienes inmuebles, hará un testamento aunque pienso que esto debe hacerse en cuanto se adquiere una propiedad. Cuando las personas tienen la oportunidad de repartir en vida sus cosas, como en el caso de dejar su casa para vivir con un hijo o en una casa de reposo, sentirá una mayor satisfacción y tranquilidad. Enviudar en la vejez trae profundos sentimientos de soledad, porque además podría padecer también problemas de salud.
  8. Cáncer. El anuncio de una enfermedad como cáncer enfrenta a la persona a su propia mortalidad de una manera muy brusca y radical, debido a que de no estar en fase terminal, la incertidumbre y el miedo se apoderan de ella y su familia al no conocer el resultado de los tratamientos. Es impredecible durante varios años. No es fácil para una mujer recibir la noticia de que tiene cáncer de seno. Sentirá toda clase de emociones, especialmente mucho miedo por la pérdida de un seno o ambos, y cómo vivirá después, sobre todo si lleva una vida sexual activa. 
  9.  Amputación o pérdida de un miembro.  Es un duelo anticipado parecido al anterior. Por ejemplo, en el caso de la diabetes o accidentes cuando se anuncia a la persona que deberá perder una pierna, y experimentan la pérdida con antelación. 
  10. Enfermedad degenerativa. Cuando el médico informa acerca de una enfermedad degenerativa, la persona entra en un proceso de duelo anticipado desde el shock inicial hasta la aceptación. Existen muchas enfermedades degenerativas para las cuales aún no se encuentra una cura, por ejemplo, la maculopatía por edad que minimiza la visión, sobre todo de noche, y puede o no traer ceguera a la persona que la padece. 
  11. Enfermedad incurable. Es el duelo mejor reconocido como anticipado, es el que experimenta el enfermo y su familia cuando se les comunica que la enfermedad que padece no tiene cura. Enviudar en la vejez trae profundos sentimientos de soledad, porque además podría padecer también problemas de salud.


Etapas del Duelo Anticipado
Estas etapas transcurren teniendo como base a las fases del proceso del duelo descritas y conocidas ampliamente.

Primera Etapa. Se produce una sensación de confusión y aturdimiento, lo que sucede es irreal. Le llevará varios días de procesar antes de aceptar el diagnóstico. En esta etapa es muy común que la persona muestre enojo hacia el médico que dio el diagnóstico u otras personas involucradas.  En esta fase los familiares presentan un shock emocional, en el que se mezcla una sensación de dolor y gran tristeza.
 Segunda Etapa. Existe incredulidad e intentos de revertir el desenlace esperado. La persona se cuestiona el grado de probabilidad de un desenlace fatal y se manifiestan brotes de enojo contra el cuerpo médico que irá disminuyendo a medida que se va aceptando la realidad del diagnóstico. En esta etapa se pacta con Dios, se hacen promesas, etc. Surge un especial interés por la persona que morirá por lo que se buscará resolver los conflictos y sentimientos inconclusos.
 Tercera Etapa: Reorganización. A medida que la enfermedad avanza, los familiares se van adaptando lentamente a esta nueva situación aunque nunca se pierde toda la esperanza. Empieza a imaginarse cómo serán las cosas sin la otra persona y a asumir la soledad. Es la etapa donde se hacen los preparativos para la muerte del ser querido. 


¿Qué necesitan los Dolientes? 
  • Consuelo, compañía y cariño.
  • Paciencia ya que su habilidad mental no estará en su máxima capacidad. No se le puede exigir demasiado, ni emocional ni físicamente.
  • Ayuda para las tareas que le consumen energía y la abruman.
  • Llorar y no reprimir su llanto por temor a que la vean o que las personas piensen mal de ellos
  • Es recomendable que obtenga ayuda profesional empática que la acompañe en la elaboración de su duelo.
Desde la Narrativa, durante el duelo anticipado se hace una invitación al doliente el desarrollo de una nueva relación con su ser querido. Durante esta etapa, se debe buscar de qué manera se le puede apoyar, en lugar de asumir en lo que puede serle útil. Se debe asegurar que el proceso sea respetuoso y de colaboración, y que el doliente se sienta cómodo con los detalles íntimos que pueda compartir. Se invita al doliente a hablar de su ser querido y su vida juntos, de las cosas que más valora de su vida juntos, en cómo tocó él/ella la vida de otras personas, lo que ayudará a formarse una comprensión significativa de la persona enferma. En sí, se trata de celebrar su vida, y no enfatizar su muerte. Se le ayuda a fortalecer la confianza en sí mismo para usarla en los meses por venir. Las personas no saben que poseen una gran habilidad, experiencia y resiliencia para manejar la adversidad. Se le muestra cómo la relación continua pero de manera diferente, y a mantener viva la voz del que se irá. 



Recordemos que las personas no desean ser olvidadas y 
las que se quedan no desean olvidarlas. 

Manejo de Emociones en la Mujer, Vasconcelos, B. Editorial Trillas

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