CERRANDO UN CICLO






Por Bertha Vasconcelos

  
Cuando se acaba un año, me entusiasma cerrar ciclos. Este es justo el momento para recapitular y poner en perspectiva tanto los logros como avances que hemos tenido a lo largo del año, así como proyectar nuestro futuro.  

Desde hace varios años tengo la costumbre de ordenar mis cosas, hacer los arreglos de la casa que hagan falta, comprar los regalos de Navidad y asistir a las reuniones de fin de año antes del 15 de diciembre, un poco antes de la Navidad. Y esto lo hago, sobre todo desde mi regreso a la ciudad de México, porque los que vivimos en grandes ciudades, conocemos bien lo tumultuosas que se ponen las tiendas y lo temible del tráfico debido a los conductores “neuróticos” y hostiles que circulan por la calle. Al menos en esta ciudad, la época navideña no trae la esencia y verdadero mensaje de la Navidad, sino que cae atrapada en el consumismo de las compras navideñas de último momento y los problemas que imperan en la sobrepoblada ciudad, incluyendo problemas internos o de relaciones no resueltos. Basta con sentir el ambiente días antes de la Navidad en tiendas y en las calles. Me causa tristeza que el espíritu navideño solo sea un slogan hueco para muchas personas. Las personas rencorosas, envidiosas, sarcásticas, agresivas, competitivas, egoístas, mentirosas, etc., merecen más nuestra compasión que nuestro desdén, porque son personas muy infelices, y algunas están enfermas.                           

CUENTA TUS VICTORIAS

Estos días de Fin de Año representan una excelente oportunidad para tomar el tiempo de mirar hacia atrás, y enlistar todas aquellas metas que conseguimos, así como todos los logros externos, ya sea laborales, profesionales, económicos, materiales, interpersonales y de salud. Además, es de suma importancia hacer algo, que desgraciadamente no todas las personas hacen porque no dedican suficiente tiempo a la auto-reflexión. Me refiero a observar los cambios internos positivos que hemos tenido, tales como cambiar creencias, actitudes o pensamientos, cerrar círculos, concluir pendientes, aprender a comunicarse mejor con los seres queridos y resolver conflictos, soltar el control, adoptar nuevos hábitos hacia el bienestar o salud, darse cuenta de que somos libres, de que tenemos poder personal, que no somos víctimas, que podemos conseguir nuestras metas con responsabilidad, aceptar lo que no se puede cambiar, alejarte de las personas tóxicas, etc. Quizá también pudiste finalmente perdonar y dejar ir esos resentimientos que te carcomían. ¿Hay aprendizajes y lecciones que aprendiste de los sucesos difíciles y retos que enfrentaste este año? Los errores y fracasos no son más que aprendizajes, lecciones aprendidas.  

Todos esos cambios y aprendizajes que algunos podrían no considerar valiosos, representan el tipo de cosas que sí nos llevaremos cuando nos vayamos de este mundo. Cuando era más joven no me percataba de la fragilidad de la vida. La madurez nos va dando un mejor sentido de temporalidad, de que nos iremos tarde o temprano, y la vida continuará. No nos llevaremos nada material, ni a nuestros seres queridos, solo nos llevaremos nuestros dramas, berrinches, victorias internas, el amor que diste, y nada más. Por ello vale la pena preguntarse: ¿Qué quiero llevarme?      

CERRANDO CICLOS CON LOS QUE TE HICIERON DAÑO 

En el aspecto afectivo, si no lo hemos hecho, es el momento más propicio para perdonarnos, perdonar y soltar todo lo que lastima. Perdonar es una decisión consciente, difícil pero no imposible. Perdonar no es olvidar, porque olvidaríamos las lecciones aprendidas. Hay quienes arrastran con sus resentimientos y luchas de poder toda su vida. Es como un pequeño “haciendo berrinche.” 

Por otro lado, podemos recordar que donde hay más amor, hay más expectativas. ¿Qué quiero decir? Esperamos mucho más de los que amamos y nos aman, que de los conocidos y los menos amigos. Pero estas altas expectativas nos lastiman cuando no recibimos lo que esperamos de nuestros seres queridos, familiares y amigos. Y cuando nos damos cuenta que ellos dan lo que pueden y quieren, liberamos a nuestros seres queridos y a nosotros mismos. Al darnos cuenta de lo que necesitamos, recuperaremos nuestro poder personal y sentimos la mayor liberación posible. Dejar a los demás con sus amarguras y rencores nos libera a ambas partes.

Una forma muy efectiva para cerrar ciclos con las personas que nos han hecho daño, es la narrativa. Escribe cartas QUE NO ENVIARÁS donde puedas desahogar tus sentimientos, de enojo, tristeza, decepción, dolor, etc. y finalmente, darles las gracias por lo que te dieron en mejores tiempos, para cerrar con un deseo que sean felices y encuentren lo que buscan. Escribe tantas cartas como sea posible. 

TERMINA PENDIENTES

Este es un buen tiempo para hacer lo necesario para cerrar e iniciar un nuevo año. Limpieza profunda de la casa, mandar reparar lo necesario, ordenar lo que requiere organización, regalar o donar lo que ya no requieres, etc. 

También es tiempo para cerrar temas inconclusos lo que servirá de plataforma para los proyectos del año entrante. Pero, también es tiempo de posponer los planes que ya no pudieron concretarse sin sentirse derrotado. Déjalos para el año que iniciará. 

DUELOS 

Un duelo es el proceso que permite elaborar las pérdidas, que pueden ser desde una ruptura amorosa,  un divorcio, hasta el fallecimiento de un ser amado. Es un proceso largo, solitario, muy personal y doloroso. Estar en duelo en estas fechas, cambia totalmente la experiencia navideña porque no hay ánimo ni energía suficiente. El cerebro está ocupado 

Lo que les puedo recomendar a quienes están en duelo en estas fechas, es que sean congruentes y fieles a sí mismos. Demuestren gran amor hacia sí mismos y sus seres queridos en duelo. Hagan un ejercicio de autocuidado. Escriban una lista de 20 cosas que harán para sí mismos, a nivel cuerpo, mente y espíritu, para estas fechas. Hagan la lista cada mes. 

Para leer más sobre duelo: 

https://psicologiacoaching.blogspot.com/2022/08/el-necesario-proceso-de-duelo.html

https://psicologiacoaching.blogspot.com/2014/11/duelo-anticipado.html

PROYECTA TU FUTURO

También es el tiempo de proyectar nuestros sueños. De planear metas y objetivos para el siguiente año. Atreviéndote a soñar más allá de lo que has pensado, dejando volar la imaginación en dirección a sueños y objetivos que jamás te has atrevido a imaginar. Es el momento de proyectar tu futuro, con personas, actividades y objetivos que apenas pensaste posibles. Tal vez solamente no te has dado cuenta que están más cerca de lo que imaginas. Tal vez tan solo que no los has visto. 

Este es el tiempo de establecer metas, escribir propósitos y los deseos para el año siguiente.

Metas.- Son objetivos claros, realistas, definidos y fácilmente medibles en tiempo y forma al finalizar el año para evaluar si se lograron o no. Ejemplos: Ahorrar determinada cantidad de dinero para un viaje o para el enganche de una casa; inscribirse para estudiar una maestría, comprar un nuevo celular, computadora, auto o casa; terminar la tesis; bajar cierto número de  kilos, etc. 

Propósitos.- Son determinaciones que no son fácilmente medibles. Ejemplo: Hacer ejercicio o caminar diario; asesorarse para iniciar un negocio; mejorar la alimentación; dormir mejor; divertirse más; ahorrar el 10% de los ingresos, etc.

Deseos.- Son aquellas cosas deseables, que no dependen de nosotros totalmente para que sucedan. Ejemplos: Mayor armonía en mi familia; salud para todos los miembros de mi familia, etc.  

Otra forma de planear el próximo año es escribir:
¿Qué deseo?
¿Qué necesito?





POR ULTIMO

Despide el ciclo con satisfacción y agradecimiento. Prepárate para recibir el nuevo ciclo con entusiasmo y alegría. Y recibe el nuevo ciclo como una naciente etapa en tu vida con ilusión y nuevas metas, abierto a las sorpresas y regalos que la vida nos da, porque todo al final, es para nuestro crecimiento.

¡Felices fiestas! ¡Y que el año nuevo traiga a tu vida múltiples bendiciones, prosperidad, salud y más de lo que te hace feliz! 

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