COMO SOBREVIVIR LA ÉPOCA DECEMBRINA
Por Bertha Vasconcelos
Llegaron las celebraciones de fin de año. Hemos de decidir dónde y con
quiénes pasaremos Navidad y Año Nuevo, qué haremos de cenar, a quiénes
regalaremos algo, cuánto gastaremos, qué y dónde compraremos los regalos. Es la
época que nos invita a convivir amorosamente con nuestros padres, hijos,
suegros, hermanos, cuñados, tíos, sobrinos, abuelos, bisabuelos, es decir, con
la familia propia, la de origen y la política. Sin embargo, para algunos no
significa una afortunada oportunidad de saludar a los parientes, sino que
representa la visita o el regalo obligado, la sonrisa o el beso no sentido.
La época navideña tiene repercusiones psicológicas y emocionales en las
personas porque para algunos puede ser una experiencia de mucha alegría, y para
otros provoca estrés y ansiedad. Lo deseable sería hacer de estas fechas una
experiencia disfrutable, o al menos, una oportunidad de crecimiento.
El estrés y la angustia sentidos provienen de la falta de resolución a
asuntos inconclusos o de haber sufrido recientemente eventos estresantes,
además de la presión de internarse en el tráfico aumentado en las calles y las
aceleradas multitudes dentro de las tiendas. Sabemos que los últimos años han
sido difíciles en términos económicos, por lo que haber perdido dinero o el empleo
presupone vivir bajo un presupuesto restringido. Por otro lado, la ansiedad se
apoderará de los que sienten alguna clase de resentimiento hacia sus padres o
hermanos. En otras ocasiones, ver a la familia política es una verdadera fuente
de estrés. Para los hijos de padres recién divorciados o separados, vueltos a
casar o no, puede ser una temporada muy estresante porque deben repartirse en
Navidad y Año Nuevo. Una situación parecida a la de los recién casados, que
tienen que encontrar una resolución equitativa que beneficie a ambos. Para el
que no tiene familia puede resultar una época de amargura más que de felicidad,
pues debe decidir cómo y con quién pasarla. El que perdió este año a un ser
querido por muerte o separación podrá sentirse melancólico y triste, desganado
para celebrar. Igualmente se podrá sentir el que perdió un negocio, una amistad
o algo significativo. En fin, son muchos los ejemplos que podría dar.
Y entonces, ¿qué hacer para disfrutar de esta época del año? Antes que
nada convendrá liberarse de toda culpa, creer en que se puede cambiar un
pensamiento respecto a alguien para poder estar en el mismo espacio y no
tomarse tan en serio ni a la vida misma.
A continuación encontrarán algunas recomendaciones prácticas para
disfrutar o “sobrevivir” la temporada:
1
Recordar
que “todo pasa” y que nadie ni nada es eterno.
2
Tener
presente que todo tiene remedio, a excepción de la muerte.
2
Si no hay
dinero, simplemente no hay dinero.
3
Tratar de
ver a los padres con compasión y ternura. Algunos de ellos están envejeciendo,
otros ya envejecieron.
4
Ser
proactivo en lugar de reactivo, en el caso de ser blanco de comentarios fuera
de lugar. ¿Tiene caso enojarse?
5
El perdón
es un ingrediente indispensable para lograr la paz interior, e.
6
Para quienes
perdieron recientemente un ser querido es preciso que recuerden que ellos
mismos están vivos y que sus demás familiares también lo están. ¡Disfrútense y
recuerden amorosamente a los seres amados que se han ido!
7
En tiempos
de estrés, hace falta reír y jugar más.
Lo más importante es disfrutar
la vida y esta temporada como parte de ella, en una palabra VIVIR, porque cada
día nos da la oportunidad de comenzar una nueva vida.

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