¿VIRTUD O ESCLAVITUD? EL PERFECCIONISMO

 

Descubre la tiranía del perfeccionismo en tu vida



Por Bertha Vasconcelos

La experiencia humana presenta una variedad de emociones. En este preciso momento, mientras algunos están tranquilos, otros atraviesan eventos desagradables o se sienten frustrados. Es común sentirse molesto —a veces sin plena consciencia— por situaciones que escapan de nuestro control, o sentir nostalgia  por algo del pasado.

Las emociones nos hablan constantemente. Si las ignoramos, nos llaman la atención a través de accidentes (domésticos, quemadas, cortadas, choques, etc.) o incidentes desafortunados. La ira sigue una trayectoria que es necesario detener antes de que alcance su punto máximo, ya que esta podría terminar en un acto violento. Cuando la violencia se revierte hacia uno mismo, se pueden sufrir accidentes.

¿Qué significa realmente "sacar lo viejo"?

A menudo se piensa que “sacar lo viejo” consiste en evitar a las personas o situaciones molestas, cuando se refiere a las conductas, pensamientos, hábitos y creencias propias que no aportan al bienestar. Una acción efectiva es analizar nuestros pensamientos y cuestionar qué creencias, hábitos o historias alimentan nuestra infelicidad.

El inventario de la carencia y las distorsiones

Es frecuente perder de vista lo que poseemos para enfocarnos en un inventario poco realista de lo que nos falta. La carencia de dinero, salud o pareja puede convertirse en un "gigantesco monstruo" que no permite ver nuestras bendiciones. Usualmente las personas desde afuera pueden ver más claramente lo mucho que una persona tiene y que ella misma no ve.

Según David Burns, operamos bajo pensamientos distorsionados que nos hacen sentir mal, tales como:

  • Maximizar lo negativo: Dar un peso desmedido a los errores. El hacer hincapié en negativo y soslayar lo positivo.

  • Desvalorizar lo positivo: Insistir en que nuestros logros o virtudes no tienen valor”.


El camino a la aceptación incondicional

Para Albert Ellis, el primer paso para sentirse mejor consiste es la aceptación incondicional. Esto implica aceptarnos con todas nuestras imperfecciones y dificultades, con el fin de poder trabajar en ellos, independientemente de si recibimos el aprobación de los demás. De no aceptarse, Ellis afirma que las personas se despreciarán y se deprimirán aún más.

Nuestras reacciones emocionales no nacen de los eventos en sí, sino de nuestras propias  interpretaciones, conscientes o inconscientes, que hacemos de ellos. Es nuestro sistema de creencias el que genera la emoción. 

Los pensamientos automáticos representan el entramado de nuestras creencias, por lo que brotan ante cualquier situación que nos intimide o desagrade


El perfeccionismo: El verdugo implacable

El perfeccionismo y el uso constante de términos como "debería", "tengo que" o "hubiera", son creencias irracionales que esclavizan al individuo por llevar una vida “perfecta”, la que considera la ideal. Se caracteriza por rigidez, intolerancia, autocrítica y dogmatismo, provocando que el miedo al fracaso cause estrés.

Los logros nunca son suficientes y el valor personal queda condicionado al respeto o aprobación de los demás. El perfeccionismo hace que las personas sientan que deben mostrarse fuertes y cuando cometen un error se sienten fracasadas o que algo está mal con ellas.


Del "tengo que" al "prefiero"

Ellis afirma que las creencias irracionales hacen que las personas esperen, exijan o sientan la obligación de ser o hacer algo. Propongo transitar del "tener que" a preferir. La creencia de que podemos exigir que los demás se ajusten a nuestros deseos solo genera frustración. 

Para Ellis, pensar que la vida es horrible conduce a la autoderrota por su absolutismo, por lo que sería más sano simplemente reconocer que las cosas no sean como quisiéramos y trabajar sobre lo que sí podemos cambiar, en lugar de declarar que la realidad es "insoportable". 


Conclusión: El aquí y el ahora

Una vez que analizamos nuestros pensamientos, nos liberamos del perfeccionismo y cambiamos nuestras creencias, podremos disfrutar del aquí y ahora, el único tiempo real del cual disponemos. No podemos cambiar el pasado, y el hoy nos permite construir el futuro que aún no llega. Cada paso que demos hoy hacia nuestra meta, por más pequeño que sea, se acumulará hasta lograr el objetivo que nos hemos propuesto.

La vida es… como es.


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Imagen: Presencia Inquietante de Remedios Varo

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