ORO FALSO: EL PELIGRO DE LAS RELACIONES MERCANTILISTAS
Por Bertha Vasconcelos
No todo lo que brilla es oro
El espejismo del posicionamiento
Piensas en uno de tus colegas y vienen a tu mente dos palabras: oro falso. Comprendes que no es superior a ninguno de los demás; sin embargo, reconoces que se ha posicionado bien, tal como una marca logra colocarse en el mercado dentro de la cultura actual del consumismo.
El oro falso es hoy tan común como el verdadero, y a menudo fallamos al distinguirlos. Para identificar a las personas auténticas de las farsantes, es necesario ser objetivos y mirar a través del brillo aparente para no caer en la trampa de un "parapeto" bien organizado. Usualmente, estas personas cuentan con un patrocinio cercano —cónyuge, pariente o amistad— que facilita su inclusión en posiciones fabricadas mediante el engaño a los sentidos o el inflado de talentos similares a los de cualquier otro en su clase.
El auge del profesional mercantilista
Algunos coaches animan a sus clientes a vender su imagen convirtiendo relaciones naturalmente inocentes en transacciones mercantilistas. Estas personas aprenden a ver a los demás como fuentes de ingreso o "buenos contactos", y no como seres humanos con quienes establecer vínculos que podrían (o no) derivar en un negocio futuro. Bajo esta óptica, quien no parece un "buen contacto" es desechado como papel usado.
Todos hemos sido testigos de profesionales que intentan vender sus servicios en cada reunión a la que asisten. Promoverse es necesario, pero el problema surge cuando se pierde el sentido humanitario. A mediano plazo, estas personas pierden su reputación y sus amistades debido a su actitud utilitarista. Mientras el declive de los valores espirituales nos lleva al caos, emerge una fuerza que busca recuperar el altruismo en nuestras desgastadas sociedades.
El contexto inadecuado: El error del oportunista
Pareciera que hoy todo se reduce a relaciones comerciales que terminan en traición o interés malsano; mientras tanto, la amistad basada en el cariño y el respeto empieza a verse como algo "anticuado" o cursi. Estas personas olvidan una regla básica: para recibir hay que dar.
El error del mercantilismo radica en elegir el contexto inadecuado. Los entornos meramente sociales no son espacios de venta como lo es un evento de networking. Intentar "vender" en una cena privada o robar contactos de foros ajenos puede ser desastroso para la reputación. Una vez que el anfitrión nota esta conducta inapropiada, la lealtad se rompe y las invitaciones dejan de llegar.
Recuperar el "ojo clínico"
La proliferación de cursos sobre Marketing Personal está provocando que personas antes auténticas pierdan su naturalidad y se conviertan en voraces vendedores. Caer en la trampa del "oro falso" equivale a perder la objetividad y el "ojo clínico".
Curiosamente, a veces sucede al revés: aquellos que a primera vista no parecen destacar terminan siendo el verdadero oro como amistades, mentores o colegas.
Conclusión La próxima vez que conozcas a alguien o veas a una amistad cayendo en estas conductas, recuerda que, más temprano que tarde, la verás caer. El oro falso no puede mantener su estatus por mucho tiempo. Algún día, alguien más —además de ti— se dará cuenta de la verdad.
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