11 de septiembre de 2013

CAMBIEMOS LAS CREENCIAS DE POBREZA Y CARENCIA

Por Bertha Vasconcelos

Habrá algunos que estén de acuerdo conmigo, y otros que no, pero lo importante para mi hoy es transmitir el mensaje porque ya es alarmante el número de personas en México que están diciendo que no tienen dinero o que no hay dinero. Y es alarmante porque esto crea una conciencia colectiva de pobreza que es preciso detener y cambiar de manera urgente. ¿Quieres apoyar el cambio por una consciencia de prosperidad? Entonces, este artículo es para ti. 

En México, nuestra vida está tan contaminada de una historia de crisis económicas, inflación, devaluación, deuda, dolor, injusticia, corrupción, traición, despojo, etc., que ya “nos la creímos.” Y cuando digo “nos la creímos,” me refiero a que desgraciadamente los mexicanos hemos interiorizado todas las experiencias, noticias, opiniones, palabras y sentimientos, que hablan de escasez, carencia y pobreza que infunden temor. Yo pienso que esto comenzó a raíz de la conquista en 1521. Todo ello se ha arraigado en nuestros cerebros como creencias conscientes e inconscientes. ¿Cómo es posible que mexicanos honestos, trabajadores, creativos y talentosos, que viven en un país tan rico y abundante, en un planeta tan rico y abundante no prosperen? No es lógico ni justo, es más bien triste.   


En las últimas semanas he escuchado cada vez a más personas decir: “No hay dinero” y “No tengo dinero.” Vivimos con miedo hacia el futuro, miedo al dinero, miedo al éxito, miedo a la deuda, miedo a perder dinero, miedo a que nos roben, miedo a acabarnos el dinero que tenemos, miedo a que no sea suficiente, miedo a todo lo que se refiere al dinero. Es tan lamentable vivir con miedo, y peor aún, con pánico. Es disfuncional porque ello no nos hace felices. Por otro lado, es paradójico escuchar a personas inteligentes, preparadas y capaces, decir “No tengo dinero.” Una pregunta que me hago de manera recurrente es precisamente esa: ¿por qué personas con talentos y habilidades, creativas y preparadas padecen económicamente? Si en tiempos de recesión y crisis financieras importantes hay personas que se hacen millonarias sin ser corruptas. Y la misma respuesta regresa una y otra vez: La diferencia entre unas y otras es además del dinero que tienen, su actitud mental, que deriva de sus creencias conscientes e inconscientes.

Para nuestra fortuna ha surgido una cruzada mundial de expositores multimillonarios que nos están ayudando a todos a mejorar nuestras finanzas. Pero no se trata de los famosos multimillonarios de los cuales hemos oído hablar en la televisión, revistas o periódicos, sino se trata de personas comunes y corrientes, como tú y yo, que se han hecho multimillonarios tras haber sufrido grandes caídas económicas, bancarrota, pérdidas de sus bienes o deudas impresionantes, y trabajar internamente en sus creencias, actitudes, manejo de estrés y  emociones para salir de esas situaciones.  ¿No es esto realmente fabuloso y esperanzador?

Trabajo diariamente con personas para ayudarlas a cambiar sus creencias de escasez, carencia y limitación por creencias de prosperidad, abundancia y éxito financiero, y me sorprende la fuerza con que las primeras se arraigan en todo el ser de una persona. ¿Tú ya te hiciste a la idea de que vivirás siempre en la limitación? ¿Te acostumbraste a decir “no tengo dinero”? ¿Es común que escuches “no hay dinero” y te la crees? ¿Ya aprendiste a administrar tu dinero? ¿Derrochas o eres avaro? ¿Eres codo contigo mismo o con los demás porque crees que te quedarás sin dinero? ¿Gastas en deseos no en necesidades? ¿No sabes cómo manejar tu dinero? ¿Pasas por subidas y bajadas frecuentes? ¿Malgastas y derrochas?

El Lenguaje

Comencemos por el lenguaje. Cuantas veces dices: “No tengo dinero,” “Soy pobre,” “No creo poder juntar el dinero,” “Debo mucho dinero y no tengo para pagar,”  “No tengo dinero para ir al médico.” Aunque no te hayas dado cuenta, estas palabras reflejan temores y preocupaciones que te estresan. Qué tal si pruebas con: “Voy a juntar para pagarme tal cosa o comprarme tal cosa” “Siempre he salido adelante, así que en esta ocasión seguro también.” “Estoy convencido que soy capaz de obtener el dinero para pagar lo que debo,” “¿Para qué me estoy preocupando y dejando de vivir?”  

Creencias conscientes

Sigamos con las creencias conscientes. Algunas personas creen que si no tienen la cantidad de dinero para hacer algo, no son felices y no pueden disfrutar igual. Otras creen que con comprar un billete de lotería se harán millonarias de la noche a la mañana sin hacer nada (claro que esto podría suceder pero ¿cuál es la probabilidad real?). Y en lugar de usar su creatividad y talentos para pensar en nuevas maneras de generar riqueza o poner a trabajar su dinero, se limitan a elegir unos números de la suerte.

Las creencias son generalizaciones que hemos ido formando desde que nacimos y que filtran la información que entra del entorno a nuestro organismo² que te hacen pensar y sentir de una determinada manera. Y que al ser limitantes o erróneas, impiden que seas creativ@ y hagas lo necesario para acumular riqueza. Existen creencias conscientes que llevan a sentir miedo al rechazo, al fracaso o al éxito, mismos que pueden ser medio conscientes o inconscientes.

Creencias inconscientes

Y ¿qué tal las creencias inconscientes, como los miedos, la culpa, los patrones de sabotaje y paradigmas arraigados que impiden que logres más? Responden a la frase: “Si tengo dinero… “ Y hay quienes responden “me convertiré en un arrogante”, otros “me pedirán prestado,” o una muy común “me asaltarán.”También puede haber culpa, por ejemplo: “Cómo puedo tener dinero y mis hermanos no.” ¿Podrías tener miedo al rechazo, al fracaso o al éxito? En fin éstos son solo algunos ejemplos reales.

Ponte a pensar, ¿de qué te sirven estas creencias? Busca la respuesta dentro de ti de manera honesta, porque todo tiene una ganancia secundaria. Puedes hacer un trabajo profundo de introspección para investigar tus creencias y emociones hacia el dinero, y podrás cambiarlas a un “Todo es posible,” “Siempre hay solución,” “Soy capaz de mejorar mi situación,” “Me va a ir bien.”

No conectarse a la carencia

Cuando emites un juicio, te conectas a esa situación, por ejemplo, si piensas o dices “no tengo dinero,” te conectas a todas las personas que están en la misma situación. Se crea una consciencia colectiva de carencia.¹ Mira a tu alrededor, observa a tus amigos, son abundantes o pobres y siempre están teniendo problemas económicos. ¿Ya te diste cuenta? Si te va bien, conoces gente que la va bien. Si vives carencia, tus amistades también. 

Si vives con esta angustia (aunque no te des cuenta que la sientes), te estás conectando a la carencia. Por lo que no podrás hacer lo que te es verdaderamente importante. Si padeces depresión, un trastorno de ansiedad, TDA, sientes miedo o preocupación, te será muy difícil hacer uso completo del potencial de tu cerebro. Necesitas energía y enfoque para alcanzar tus sueños. Así que sugiero que te atiendas primero, toma tus medicamentos si los tienes indicados y relájate para que puedas hacer uso de todas tus capacidades mentales para ser creativo, para resolver problemas y sortear obstáculos, y lo más importante, para concentrarte, lo cual es indispensable para lograr tus metas. Deja de culpar a tus padres, tus hijos, al gobierno, las crisis económicas  y enfócate en lo que quieres.

Comienza por considerar los gastos que realizas. ¿Inviertes o gastas? Analiza cómo gastas tu dinero. Los gastos efímeros son, por ejemplo, comprar ropa y zapatos cuando ya tienes; ir a “antros,” comidas y cenas fuera con frecuencia. Por otro lado, las inversiones son aquellas que tienen un retorno de inversión, como ejemplo: la salud, estudios, educación, equipo de trabajo, lo que te genera más dinero o información que te redituará bienestar. Invierte en ti mism@ y tu salud que redunde en tu futuro. Invierte tu dinero en lo que te ayudará a abrirte a la abundancia.

¿Qué esperas para vivir en la abundancia? Si aun no vives en ella, proponte hoy mismo mejorar tus finanzas y tener éxito en lo que es importante para ti. Porque si estás pensando en cómo sacarás dinero para mañana, no podrás enfocarte en tus sueños, a menos que hayas aprendido a manejar tu estrés financiero.  

¹  El dinero es mi amigo, Phil Laut
² Manejo de emociones en la mujer, Bertha Vasconcelos

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