7 de diciembre de 2018

¡ODIO LA NAVIDAD!



Por Bertha Vasconcelos
wwww.berthavasconcelos.com

Se acerca otro fin de año y en el ambiente comienza a sentirse el estrés navideño.  ¿Te sientes un “Grinch”? No te acongojes, porque justo en esta época antes de la Navidad, los niveles de estrés individual y colectivo definitivamente se incrementan. ¡Tantas cosas por hacer! Con el trabajo, fin de cursos, la casa, problemas familiares, los hijos, la familia política, los regalos, la cena, las visitas, los gastos, las comidas y reuniones el estrés puede rebasarte. Los cambios en tu rutina, el impacto en lo económico y todas las emociones contradictorias que afloran pueden ser abrumadores para muchas personas. Puedes sentir ansiedad, angustia, y hasta depresión.

Según estudios, el estrés navideño afecta más a las mujeres que a los hombres. Esto se debe a la responsabilidad que usualmente se da a la mujer para planear la cena, elegir los regalos, conciliar los conflictos familiares y/o ceder ante las decisiones de los demás.

También puede surgir mayor estrés porque cambió la tradición familiar de la Navidad, debido a matrimonios, divorcios, conflictos, distancia entre familiares. Con los divorcios viene la disyuntiva de cómo acomodarse para ver a ambos padres/familias. Algunos familiares no estarán presentes y se les extrañará. Tener que ver a alguien tóxico, sentir la obligación de dar regalos, no querer estar y tener que estar. El implacable deber ser que hace infeliz a cualquier persona. Lo obligado ciertamente aumenta el estrés y desanima.  

La temporada decembrina representa un estrés mucho mayor para las personas que han sufrido la pérdida de un ser querido y será la primera Navidad sin ella/él. No existe entusiasmo para celebrar. Inclusive desearían no celebrar la Navidad. Es muy doloroso pasar esta temporada sin el ser querido. Si este es tu caso, podrías evitar festejar. Pero si se reúne la familia, todos podrían hablar del ser querido en lugar de evitar mencionarlo.




En el año 1985 viví la pérdida de dos personas muy amadas. Recuerdo que mi madre y yo pasaríamos solas esa primera Navidad. Mi tío generosamente nos invitó a pasarla con su familia en su casa. Agradezco infinitamente el generoso gesto y cariño de mis tíos y primas, pero fue una Navidad rara porque mi madre y yo sentíamos un gran hueco en el corazón incongruente a la ocasión. Y… no hablamos de ellos, como si no hubiese pasado nada. Hoy sé que a esto se le llama evitación. Uno de los mecanismos naturales del ser humano ante el estrés: huir o pelear. Evitación del dolor y cualquier emoción desagradable de sentir.  Por ello se recomienda recordar al ser querido fallecido hablando de anécdotas, momentos alegres, aprendizajes, detalles especiales que recuerda cada miembro de la familia.

Para “sobrevivir” la temporada navideña, sugiero que intentes pasarla lo mejor posible. Y para ello, será preciso ser flexible y fluir. Respetar las decisiones de los demás y hacer respetar tus decisiones. Buscar la armonía y elegir bien tus batallas. No trates de controlar y suelta, te sentirás más libre y genuino. No te preocupes por los regalos, cualquier detalle que tu desees dar está bien, la reacción de los demás ya no es tu responsabilidad.

Si no puedes amar a todos, al menos perdona, pero para ello necesitas perdonarte a ti mismo. Cuando perdonas obtienes paz interior y armonía. Guardar resentimientos es dañino para la salud mental, y eventualmente lo será para tu salud física. Deja atrás el pasado, y aunque recuerdes, si hubo aprendizaje no hay nada a que aferrarse. 

Si no te gusta lo que vislumbras, puedes idear algo nuevo para realizar durante la Navidad, ya sea un juego, un concurso, contar chistes, etc. Por ejemplo: Podrías hacer que cada quien le diga a cada uno una cosa positiva o que admira de ella/él; o que diga que animal le gustaría ser y por qué.

Tu siempre tienes el control de tu vida. Nadie más es responsable de tus emociones ni pensamientos, tanto como nadie es responsable de lo que sientes y piensas, como tu no eres responsable de las emociones y pensamientos de los demás.

Este fin de año podríamos relajarnos, descansar, divertirnos, reír y jugar. Aprovecha para no pensar demasiado. Tomar la vida demasiado en serio a veces no es sano. En ocasiones, vivir en el presente es mágico, porque en el aquí y ahora creas tu futuro.

Les deseo paz y armonía en las fiestas decembrinas. Y que el año que iniciará les traiga principalmente salud, mucho amor y prosperidad, así como la realización de todos sus sueños por imposibles que parezcan.

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