¡ODIO LA NAVIDAD!
Por Bertha Vasconcelos
wwww.berthavasconcelos.com
Se acerca otro
fin de año y en el ambiente comienza a sentirse el estrés navideño. ¿Te sientes un “Grinch”? No te acongojes,
porque justo en esta época antes de la Navidad, los niveles de estrés individual
y colectivo definitivamente se incrementan. ¡Tantas cosas por hacer! Con el trabajo,
fin de cursos, la casa, problemas familiares, los hijos, la familia política, los
regalos, la cena, las visitas, los gastos, las comidas y reuniones el estrés
puede rebasarte. Los cambios en tu rutina, el impacto en lo económico y todas las
emociones contradictorias que afloran pueden ser abrumadores para muchas
personas. Puedes sentir ansiedad, angustia, y hasta depresión.
Según estudios,
el estrés navideño afecta más a las mujeres que a los hombres. Esto se debe a
la responsabilidad que usualmente se da a la mujer para planear la cena, elegir
los regalos, conciliar los conflictos familiares y/o ceder ante las decisiones
de los demás.
También puede surgir
mayor estrés porque cambió la tradición familiar de la Navidad, debido a
matrimonios, divorcios, conflictos, distancia entre familiares. Con los
divorcios viene la disyuntiva de cómo acomodarse para ver a ambos
padres/familias. Algunos familiares no estarán presentes y se les extrañará. Tener
que ver a alguien tóxico, sentir la obligación de dar regalos, no querer estar
y tener que estar. El implacable deber
ser que hace infeliz a cualquier persona. Lo obligado ciertamente aumenta
el estrés y desanima.
La temporada
decembrina representa un estrés mucho mayor para las personas que han sufrido
la pérdida de un ser querido y será la primera Navidad sin ella/él. No existe entusiasmo
para celebrar. Inclusive desearían no celebrar la Navidad. Es muy doloroso
pasar esta temporada sin el ser querido. Si este es tu caso, podrías evitar
festejar. Pero si se reúne la familia, todos podrían hablar del ser querido en
lugar de evitar mencionarlo.
En el año 1985
viví la pérdida de dos personas muy amadas. Recuerdo que mi madre y yo pasaríamos
solas esa primera Navidad. Mi tío generosamente nos invitó a pasarla con su
familia en su casa. Agradezco infinitamente el generoso gesto y cariño de mis
tíos y primas, pero fue una Navidad rara porque mi madre y yo sentíamos un gran
hueco en el corazón incongruente a la ocasión. Y… no hablamos de ellos, como si
no hubiese pasado nada. Hoy sé que a esto se le llama evitación. Uno de los
mecanismos naturales del ser humano ante el estrés: huir o pelear. Evitación
del dolor y cualquier emoción desagradable de sentir. Por ello se recomienda recordar al ser querido
fallecido hablando de anécdotas, momentos alegres, aprendizajes, detalles
especiales que recuerda cada miembro de la familia.
Para
“sobrevivir” la temporada navideña, sugiero que intentes pasarla lo mejor
posible. Y para ello, será preciso ser flexible y fluir. Respetar las
decisiones de los demás y hacer respetar tus decisiones. Buscar la armonía y
elegir bien tus batallas. No trates de controlar y suelta, te sentirás más
libre y genuino. No te preocupes por los regalos, cualquier detalle que tu
desees dar está bien, la reacción de los demás ya no es tu responsabilidad.
Si no puedes
amar a todos, al menos perdona, pero para ello necesitas perdonarte a ti mismo.
Cuando perdonas obtienes paz interior y armonía. Guardar resentimientos es
dañino para la salud mental, y eventualmente lo será para tu salud física. Deja
atrás el pasado, y aunque recuerdes, si hubo aprendizaje no hay nada a que
aferrarse.
Si no te gusta
lo que vislumbras, puedes idear algo nuevo para realizar durante la Navidad, ya
sea un juego, un concurso, contar chistes, etc. Por ejemplo: Podrías hacer que
cada quien le diga a cada uno una cosa positiva o que admira de ella/él; o que
diga que animal le gustaría ser y por qué.
Tu siempre
tienes el control de tu vida. Nadie más es responsable de tus emociones ni
pensamientos, tanto como nadie es responsable de lo que sientes y piensas, como
tu no eres responsable de las emociones y pensamientos de los demás.
Este fin de año
podríamos relajarnos, descansar, divertirnos, reír y jugar. Aprovecha para no
pensar demasiado. Tomar la vida demasiado en serio a veces no es sano. En
ocasiones, vivir en el presente es mágico, porque en el aquí y ahora creas tu
futuro.
Les deseo paz y
armonía en las fiestas decembrinas. Y que el año que iniciará les traiga principalmente
salud, mucho amor y prosperidad, así como la realización de todos sus sueños por
imposibles que parezcan.


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